
Julieta Urdinola es una referente de la comunicación autogestiva del conurbano bonaerense; actualmente se desempeña como directora de FM En Tránsito, la primera radio cooperativa del país. Combina la gestión institucional con una visión militante de la soberanía informativa y mantiene una firme defensa de la comunicación como un derecho humano, promoviendo una identidad periodística anclada en el territorio.
¿Cómo fue el camino hasta la dirección de la radio?
Empecé haciendo colaboraciones, después produciendo un programa, después fui redactora, productora de otros programas y conduje un par de programas. Es un camino en el que la radio permite que la trayectoria por la organización vaya siendo maleable. Vas entendiendo lo que conlleva estar ahí haciendo un programa.
Hay un montón de aristas que abarcan este proyecto porque es una cooperativa de comunicación y cultura. Cuando todavía participaba en la producción me sumé al equipo de proyectos de la cooperativa que estaba destinado específicamente a buscar proyectos de financiamiento. Entonces ahí fue mi primer entender que hay necesidades de financiamiento, de pensar y de planificar qué proyectos queremos desarrollar, pensar ideas para proponer cosas nuevas.
A partir de ahí me fui involucrando más con esas aristas, hasta que en el 2017/18 quien era directora en ese momento, Belén Tenaglia, la primera directora mujer en En Tránsito, convoca a un equipo de colaboradores y empezamos como todo un proceso también más formativo y de transmisión de esos saberes como para poder llevar adelante la dirección de la radio.
¿Cómo convive el negocio con la idea de la comunicación como un derecho?
Esta cooperativa nace con la defensa de la comunicación como un derecho humano, nació en el regreso de la democracia y en ese momento había todavía un silencio muy grande, con un lazo social muy dañado después de la dictadura. Se venía de un periodo de censura, no había un gran despliegue de medios de comunicación y entendían que era necesario un espacio en donde se pudiera hablar de lo que pasaba en la zona oeste.
Veían que no había un conocimiento entre la comunidad de lo que sucedía en el mismo barrio. Entonces, eso está como muy vinculado a la pluralidad de voces, a que haya medios que tengan otra agenda, otra perspectiva, otro enfoque periodístico al que había en ese momento.
Aunque sigue teniendo para nosotros importancia ser un medio de comunicación, hay una construcción de la noticia y de lo que nosotros queremos contar de nuestra comunidad que es el conurbano, que por ahí no aparece en el ecosistema de medios o que se enfoca desde otro lado. Es fundamental para nosotros pensarnos en el marco de ampliar la pluralidad de voces de lo que la audiencia se puede encontrar al momento de buscar información.
Partimos de entender a la comunicación como un derecho humano, algo que no es una mercancía que compro o vendo o que le restrinjo a la audiencia. Por eso, por no usamos y no vamos a usar un muro de pago. Todo lo que nosotros hacemos es completamente de libre acceso.
En este sentido de entender a la comunicación como un derecho humano, más allá de nuestra actividad periodística, hay otras cosas que salen de ahí. Por ejemplo, abrir el espacio de la radio para que distintos actores sociales de la comunidad puedan hacer uso de ese derecho y tengan una plataforma, una estructura, un espacio para comunicar.
Hay un centro de día de salud mental que hace su programa una vez por semana. Y la verdad que es un re laburo el que hacen. Además de participar en las políticas públicas vinculadas a la comunicación, buscando siempre que todo ese sistema sea más democrático. Sabemos que las comunicaciones están completamente concentradas, por eso la radio fue parte de todo el proceso de la discusión de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual junto con otro montón de actores.
¿Cómo afecta el contexto actual de hostilidad hacia el periodismo su labor diaria?
Desde que cerraron Télam que hubo una regresión en materia de comunicación a partir de ese ensañamiento con el periodismo. En ese sentido se siente en términos de las fuentes informativas. Por nuestro lado, nosotros seguimos llevando agenda propia.
Sí, si vamos a una movilización, o a cubrir algo que creemos que puede tener inconvenientes, tomamos más precauciones de las que solemos tomar y pensamos estrategias para no mandar a nadie solo, saber quiénes están, dónde están, tener algún resguardo en caso de que suceda algo. Tenemos la intención de validar que el periodismo sigue siendo importante, que hay que defender también nuestra tarea de comunicación hecha desde esta mirada de la comunicación como un derecho humano.
Para cerrar, ¿cuáles son los planes a futuro de la radio?
Seguir consolidando a En Tránsito como este medio multiplataforma, como el medio cooperativo de mayor incidencia en el conurbano. La búsqueda siempre tiene que ver con incidir en la conversación pública. También tenemos los 40 años de la radio, en 2027, ya estamos pensando y armando una serie de actividades, productos comunicacionales.
Vamos a armar-ojalá se pueda todo-, discos, festivales, producciones audiovisuales, cosas especiales que vamos a elaborar específicamente para festejar este aniversario, que la verdad que es un número muy importante para nosotros sostener 40 años de comunicación comunitaria y cooperativa. Así que eso lo que se viene en términos de magnitud para el proyecto, más allá de nuestros objetivos del laburo diario.


