
Leonel Tesler es médico especialista en psiquiatría infantil y juvenil por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su interés en la disciplina empezó cuando realizó un trabajo voluntario en el Hospital Borda, lo que hizo dejar atrás la carrera de Comunicación que había empezado para estudiar Medicina. Es presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria que inició en 2015, cuando junto a su equipo decidieron crear un espacio de militancia, pero que permitiera tener investigaciones y espacios de formación para pensar en un sistema de salud más justo. También trabaja en la Dirección Asociada del Hospital Gobernador Mercante en el municipio de José C. Paz. Por su amplia experiencia, conoce en detalles las situaciones que enfrenta a diario el sistema estatal, que hoy se ven agravadas por la falta de financiamiento.
¿Cuáles son las fortalezas del sistema de salud pública?
El sistema estatal funciona de una manera especialmente eficiente, porque cubre a un montón de gente que no tiene ninguna otra cobertura más que la del Estado y cuesta mucho menos. Además, es el único sistema que es universal, que no te pregunta, no te expulsa si vos tenés obra social o tenés empresa de medicina prepaga. Tiene una capacidad de respuesta que le permitió, por ejemplo, que pasemos la pandemia de una manera mucho menos terrible que en otros países. Es el único sistema permeable de las innovaciones, porque tanto las obras sociales como las empresas de medicina prepaga lo que tratan es de cumplir con la demanda comercial que tienen, es muy raro que prueben nuevos modelos de atención, nuevas formas de organización.
¿Cuáles son las debilidades del sistema?
Ante todo, es la fragmentación que tiene. El Estado cuenta con un presupuesto para el área de salud y el encargado de repartirlo es el Ministerio de Salud. Pero hay muy pocas instituciones sanitarias que dependen directamente de ella. Sólo hay 5 hospitales nacionales en el país y otros que dependen del Estado son los Servicios de Atención Médica Integral de la Comunidad (SAMIC), como el Hospital Garrahan. Después, cada una de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires tienen su propio sistema de salud.
Hay provincias que tienen sistemas muy diversos, algunas están más organizadas y otras menos organizadas. Tenemos provincias que tienen un sistema de salud más rico y otras con un sistema de salud más pobre. Además, en algunas provincias hay otro nivel más de fragmentación que es el municipal. Esa situación genera una gran descoordinación y la principal consecuencia es la desigualdad, porque depende del lugar donde vivas, vas a tener mayor o menor acceso, o mejor o peor acceso al sistema de salud.
¿Qué decisiones deberían ser pensadas para disminuir los problemas?
Hay que tratar de integrar el sistema de salud y que desde el Estado nacional haya un ministerio que gobierne en esa área, que marque cuáles son las políticas sanitarias que se van a llevar adelante de acuerdo a cada una de las provincias. Muchas veces hace falta que localmente se tomen decisiones sobre cuestiones puntuales que hay en las provincias, ya que tienen problemáticas diferentes.
Nos parece que se puede armar un modelo de atención que sea común a todo el sistema, cómo se vincula a la población con el sistema de salud, cómo acceden y cómo se organizan los hospitales. Hay otras dos patas de la integración posible del sistema de salud: que vos tengas una única historia de salud, disponible para el equipo que te esté atendiendo. No solamente sirve para cada persona, sino que sirve para pensar qué es lo que pasa a nivel poblacional. La otra parte importante, es la fuerza laboral, necesitás formar a la gente que está trabajando en salud de una manera determinada. También tratar de unificar lo que podríamos llamar la carrera sanitaria. Es decir, que no importa si vos trabajás en la nación, la provincia, municipio, institución privada o una obra social, siempre por el mismo tipo de trabajo y con los mismos horarios, tenés que ganar lo mismo.
¿Cuál es la situación actual del sistema de salud estatal?
Podemos hablar de una crisis en todo el sistema de salud. En la parte estatal está en crisis por un gran desfinanciamiento. Desde el Estado nacional, en el marco de reducción del gasto público, se decidió cortar una serie de prestaciones. Una de ellas es la distribución de vacunas, se empezó a recortar la cantidad que se compran y las que se distribuyen. Otra que es relativamente nueva pero que empezó hace dos años, es el corte en la compra de medicamentos que las personas accedían gratuitamente en los centros de atención primaria de todo el país.
¿Qué era el programa Remediar?
El Programa inició en 2002 en el marco de la salida de la crisis de 2001. Garantizaba que, en el primer nivel de atención, en las salitas, hubiera acceso gratuito a los medicamentos de uso más frecuente, como remedios para la presión, diabetes o infecciones. Entre 2014 y 2015 se incorporaron también psicofármacos, antidepresivos, algunos ansiolíticos y antipsicóticos, para resolver los problemas más frecuentes en salud mental. Cuando se empieza a cortar eso, empezás a perder la capacidad de resolver los problemas más frecuentes en poblaciones que son muy vulneradas, que no tienen otra forma de acceder a medicamentos. Una persona que deja de tomar el remedio para la presión tiene mucho más riesgo de tener un accidente cerebrovascular o un infarto. Se puede morir o puede quedar discapacitado el resto de su vida. Que se agraven todos esos problemas, que se podían manejar hasta ahora en las salitas, hace que haya mucha más gente internada en los hospitales, quitándole la capacidad de respuesta al sistema.


