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Comunicación Social (UNM)

“La ASM busca influir fuerte y positivamente en el mundo sobre el rol de la microbiología”

Doctor en Ciencias de la Naturaleza por la Universidad Nacional de La Plata e Investigador del CONICET y del Instituto de biotecnología y biología molecular (IIBBM-CONICET-UNLP)., Federico Bernardo Sisti, de 51 años, es el primer presidente de la Sociedad Americana de Microbiología (SAM) de habla hispana. El científico dialogó con ANUNM sobre el rol que asumió en febrero, la ciencia argentina y las investigaciones que lleva adelante, para entender de qué manera los microorganismos infectan a otros organismos y cómo sobreviven, y así poder desarrollar estrategias de prevención de enfermedades.
“Cuando uno habla de microbiología inmediatamente piensa en todas las enfermedades que causan las bacterias, pero en realidad hay más bacterias que generan cosas buenas que las que generan enfermedades”, dice el presidente de la ASM.

Padre de cuatro hijos, desde hace varios años Sisti dirige junto a su esposa un laboratorio del IBBM. En febrero fue elegido presidente de la junta directiva de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) para ejercer el cargo hasta el año 2029. Por primera vez en sus 126 años de la historia esta organización será presidida por un profesional de habla hispana. El dato es relevante no solo porque hasta entonces los predecesores fueron de habla inglesa, sino también porque que la mitad de sus 38 mil miembros no pertenecen a los países anglosajones.

¿Cuáles fueron las primeras sensaciones al enterarse que iba a asumir como presidente de la ASM?

Son esas cosas que uno no busca. Participar del consejo directivo de la ASM ya era una experiencia extraordinaria. Si bien había participado en otras sociedades en Argentina, el funcionamiento de esta sociedad es muy diferente, ya que busca influir fuerte y positivamente en el mundo sobre el rol de la microbiología. Entonces que me eligieran fue una sorpresa, un gran honor, una responsabilidad y una gran oportunidad para aportar mi visión, una visión latinoamericana, una visión internacional en esta sociedad. Es un gran desafío que lo vivo con mucha ansiedad.

¿Cuál cree que podría llegar a ser su aporte en la ASM ?

Sobre todo, la visión internacional, porque para la comunidad estadounidense hay muchas circunstancias que ellos no tienen naturalizadas, como el hecho de trabajar sin dinero. A todos los investigadores nos ha pasado que tenemos que explicar a otros investigadores del mundo la situación nuestra y es difícil de explicar porque es difícil para ellos entender. Entonces este tipo de visiones diferentes de cómo es el sistema científico en Argentina y Latinoamérica deben entenderse en la ASM y es lo que puedo aportar.

La oficina de la ASM se encuentra en Washington y las actividades principales se realizan dentro de Estados Unidos. Actualmente cuenta con 38 mil miembros alrededor del mundo de los cuales la mitad vive fuera de los Estados Unidos, y es uno de los motivos por el cual decidieron empezar a internacionalizarse y volcarse a trabajar con países como India y China que son países que ya son potencia en investigación y latinoamericano

¿Cómo fue su recorrido en la ASM?

La ASM es muy antigua. Todos los que trabajan en microbiología la conocen porque tiene una editorial de revistas que son bastantes conocidas. Tres en particular, que cualquiera que estudia la materia quiso publicar, publicó o leyó. Digamos que a los investigadores nos acompaña desde hace bastante. A pesar de que había participado en varios congresos, hace dos años empecé a participar activamente en el que me designaron miembro del Consejo de la ASM. Cuando me eligieron quedé sorprendido porque, si bien no soy el primer presidente extranjero no estadounidense ya que hubo algunos presidentes anteriores que eran extranjeros, si soy el primero cuyo lugar de trabajo se encuentra fuera del territorio estadounidense.

¿Qué estudios lleva adelante en el laboratorio que dirige y qué otras instituciones fueron importantes en tu experiencia?

En el laboratorio trabajamos en microbiología molecular, en bacterias patógenas respiratorias, básicamente en dos: la Bordetella bronchi-séptica, que afecta a animales, principalmente a cerdos, mascotas y eventualmente a humanos. Y el otro patógeno respiratorio con el que trabajamos es la Mannheimia hemolítica que afecta principalmente a ganado vacuno que pasa de pastoreo a feed lots.

Tanto la UNLP como el CONICET fueron las dos instituciones que me permitieron desarrollarme profesionalmente. Además que me permitieron hacer la carrera me otorgaron las becas doctorales y me financiaron viajes para hacer una estadía post-doc. Es decir, ambas instituciones me dieron el entorno para que pudiera desarrollarme. Si tuviera que elegir una cualidad positiva de nuestro grupo es la colaboración que tiene con gente de afuera y en ser abiertos, como por ejemplo a la hora de permitir transmitir los conocimientos sin ningún egoísmo. Retrospectivamente, me parece que eso ha hecho ver a la gente de afuera del país a como un grupo que siempre está dispuesto a colaborar y eso se valora positivamente.

La resistencia a los antimicrobianos es un tema muy recurrente en la especialidad. ¿A qué se debe?

La resistencia de las bacterias a los antibióticos es un tema que surgió hace ya bastante por el mal empleo de los antibióticos a nivel profesional y a nivel de la comunidad. Por ejemplo, en el simple hecho cuando nos dan antibióticos para tomar por diez días, pero al quinto o sexto día ya me siento bien y dejo de tomarlo. O también desde políticas dentro de los hospitales donde se daba el mejor antibiótico disponible aun cuando este no fuera necesario. Esto hizo que se seleccionaran bacterias que tenían multi-resistencia y además, gracias a la investigación reciente, sabemos que las bacterias pueden compartir horizontalmente de manera bastante sencilla su información genética con otras bacterias para poder resistir a los antibióticos. Es por esto que tenemos bacterias que son resistentes a la moyoria de los antibióticos o a todos los antibióticos disponibles y eso es un problema para los tratamientos.

La investigación en microbiología entonces toma dos caminos. De qué manera se transmite esa información a fin de prevenir el pasaje a otra bacteria para que aparezca una nueva, y también en el desarrollo de nuevos antibióticos, lo cual ha sido un problema. Si bien hay muchos grupos tratando de desarrollarlos económicamente no es rentable para la mayoría de las empresas. En este sentido ha habido varias estrategias para lograr financiamiento. Por ejemplo, la ASM tiene varios artículos en su portal web al respecto y promueve que los estados generen las políticas de incentivo a las empresas para que investiguen un nuevo antibiótico.

Desde la degradación de plásticos a bacterias que se comen hidrocarburos, o a la gradación del chocolate y el sellado de superficies asfálticas, la microbiología no pareciera tener límites. ¿A qué se debe esto?

Cuando uno habla de microbiología inmediatamente piensa en todas las enfermedades que causan las bacterias, pero en realidad hay más bacterias que generan cosas buenas que las que generan enfermedades. En nuestro día a día todos o la mayoría de los productos fermentados que comemos, ya sea en las levaduras, pan, quesos y vinos, intervienen microorganismos que participan activamente realizando cosas buenas. Nosotros mismos estamos colonizados en nuestra piel, en nuestro intestino y nos protegen de otras bacterias. Hay otro grupo de bacterias que participan nocivamente en el proceso de cambio climático pero hay otro montón de bacterias que nos permiten mejorar la situación. La microbiología es muy abarcativa y no reconoce fronteras, la situación del COVID fue un claro ejemplo de esto.

De todas las bacterias que existen en el planeta solamente hemos podido estudiar el 1%. Hay un montón de otras bacterias que no podemos cultivar pero que a partir de las nuevas tecnologías podemos secuenciar su genoma y saber que tienen vías metabólicas interesantes que podríamos explorar más. Hay un grupo de investigación. que se encargó de analizar como las bacterias se defienden de los virus, cabe destacar que las mismas bacterias tienen virus que se llaman ‘fagos’ y el sistema que emplearon lo llamaron ‘Crispr Cas’ permitiéndoles modificar una célula eucariota. A partir de esto se llevaron adelante ensayos clínicos, algunos de ellos bastantes avanzados, con el fin de mejorar mutaciones genéticas de personas que hayan padecido alguna. Esto ha abierto un panorama increíble. De realizar una investigación en microbiología básica a cambiar la vida de las personas es algo propio de esta disciplina. Y todavía hay mucho para conocer, seguramente las bacterias nos darán más información.

¿Cree que afecta a la microbiología la falta de financiamiento a las ciencias?

Hay pocos países que otorgan un buen financiamiento a las ciencias. Creo que la falta de financiamiento es un problema a nivel global. Argentina está viviendo un momento particular en la ciencia toda y en estos dos años se ha agravado bastante. Pero más allá de la falta de dinero lo más relevante es la incertidumbre hacia dónde buscar. Los proyectos son a largo plazo y en Argentina los proyectos así nunca han sido fáciles. Desde la ASM, si bien no se realizan financiamientos, sí tenemos la capacidad de agrupar a los científicos en torno a una temática y encaminarlos hacia allí.

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