
Reconocido por obras fundamentales como Iluminados por el fuego, publicada en 1993 y llevada al cine en 2005, Esteban se consolidó a lo largo de los años como una de las voces más importantes en la construcción de memoria sobre la Guerra de Malvinas en Argentina. A través de sus libros, investigaciones y charlas, el autor propone una mirada que trasciende el conflicto bélico para reflexionar sobre la soberanía, la identidad nacional, los derechos humanos y las profundas marcas humanas que dejó la guerra.
En la entrevista previa a su visita, Esteban destacó la importancia de acercar la causa Malvinas a las nuevas generaciones y, especialmente, de abrir espacios de debate dentro de las universidades públicas. En ese sentido, sostuvo: “Las instituciones educativas cumplen un rol central en la construcción de memoria colectiva y pensamiento crítico”.
“Es muy importante llegar a los jóvenes”, afirmó, al tiempo que señaló que muchas veces las actividades vinculadas a Malvinas carecen de participación juvenil. Por eso, consideró fundamental generar encuentros donde las nuevas generaciones puedan reflexionar sobre el pasado, pero también sobre el presente y el futuro del país.
A partir de esa idea, el escritor planteó que Malvinas no puede reducirse únicamente a la guerra de 1982. Por el contrario, explicó que detrás del conflicto existe una discusión histórica, política y económica mucho más amplia. “Malvinas no es solamente una guerra”, expresó, al referirse al valor estratégico del Atlántico Sur, la explotación pesquera, el control marítimo y la disputa geopolítica sobre la Antártida.
Asimismo, remarcó que gran parte de los recursos económicos vinculados a las islas podrían destinarse a universidades públicas, hospitales y políticas sociales. Por eso, insistió en la necesidad de “malvinizar y soberanizar”, es decir, construir una conciencia colectiva que vaya más allá de las efemérides y los homenajes.
En ese marco, uno de los momentos más contundentes de la entrevista surgió cuando reflexionó sobre quiénes fueron enviados a combatir durante la guerra. “A la guerra van los hijos del pueblo”, sostuvo, al recordar que quienes realizaron el servicio militar obligatorio fueron, en su mayoría, jóvenes de sectores trabajadores y populares.
A partir de esa reflexión, vinculó directamente la causa Malvinas con la defensa de la universidad pública y el acceso igualitario a la educación, entendiendo ambos temas como parte de una misma discusión sobre soberanía, inclusión y justicia social.
Por otra parte, Esteban también habló sobre la escritura como una herramienta para transformar el dolor en memoria colectiva. En relación a La Última Batalla, explicó que el libro profundiza temas como la identidad, las marcas emocionales de la guerra y las historias humanas que todavía permanecen invisibilizadas.
Hacia el final de la entrevista, compartió una experiencia personal vivida junto a su hijo durante un reciente viaje a las Islas Malvinas. Allí, según contó, pudo volver a pensar el territorio desde otro lugar, ligado a la vida, la memoria y el futuro. “No todo es barro”, recordó que le dijo su hijo durante ese viaje, en una frase que terminó sintetizando el espíritu de la charla y una nueva manera de mirar Malvinas desde la esperanza. Finalmente, el autor concluyó: “Si logramos que los jóvenes se hagan preguntas sobre Malvinas, entonces la charla ya habrá valido la pena”.


