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Comunicación Social (UNM)

“Gestionar en contextos adversos me motiva”

Alejandro Otero, decano del Departamento de Ciencias Económicas y Jurídicas (DCEYJ) de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y dirigente de Vélez Sarsfield, cuenta cómo llegó a formar parte de la Comisión Directiva actual, define su postura frente a las Sociedades Anónimas Deportivas y reflexiona sobre el presente institucional del club y la emergencia presupuestaria de las universidades nacionales.
“Hace casi 50 años que estoy dentro del sistema universitario, ocupé distintos lugares y nunca hubo una situación presupuestaria tan mala como esta”, asegura Otero.

Por qué sos hincha de Vélez?

R: Nací en Villa Luro, a 50 metros del viejo Fortín. Mi padre, también hincha, nació y vivió toda su vida allí y sí conoció esa cancha, se sentó en esos tablones. Los pibes del barrio sabíamos que en esa manzana urbanizada había estado la cancha de Vélez y la cercanía, la historia y el hábito de ir con mi padre a la cancha me hicieron hincha. De niño, los éxitos deportivos también consolidan la identidad deportiva, así que aquel primer campeonato del ‘68, cuando tenía 8 años, fue muy importante para mí. Fui socio desde muy chico y siempre frecuenté el club.

¿Cómo decidiste involucrarte en la vida política del club?

La figura de José Amalfitani siempre fue central. Cuando él murió yo iba a la escuela primaria en la calle Basualdo y nos hicieron salir de la escuela para ver pasar el cortejo fúnebre, eso da una idea de la relevancia que tenía como dirigente deportivo y como persona, honesto y perseverante. De grande me acerqué en la última gestión de Raúl Gámez –a quién le tengo un respeto y aprecio enorme– porque no había sido buena y me propusieron hacer algo para salir de ese momento. Luego de la segunda gestión de Rapisarda, un desastre deportivo, económico e institucional, fundamos Plan Vé en 2021 junto a Augusto Costa [vicepresidente 1°] y otros compañeros, nos unimos al frente Primero Vélez y ganamos las elecciones de 2023. Yo doy una mano en tesorería, me ocupo de cuidar que “no se manche la pelota” en temas tributarios, desde mi expertise.

La gestión actual se pronunció contra las sociedades anónimas deportivas (SAD). ¿Cuál es tu postura?

R: Totalmente en contra. Es fundamental para Plan Vé defender el modelo existente. Nos quieren vender el modelo de las SAD, cuando acá tenemos un modelo de gestión  deportiva – que viene de principios del XX y fue potenciado por el peronismo– de política pública en defensa del deporte y como parte integral del individuo y lo hicimos con el modelo de asociación civil. Si es por resultados, nuestro modelo debiera ser envidiable por otros: siempre es mejorable, pero responde y genera resultados deportivos e institucionales muy valiosos y virtuosos. Las SAD rompen la lógica que mantuvo y aseguró estos éxitos deportivos en el fútbol y en otros deportes en la Argentina: que los clubes son de los socios y eso garantiza un compromiso de la gente con las instituciones. Si el club pasa a ser de los accionistas, el objetivo es el bienestar de ellos, no de la comunidad ni de los asociados, eso desnaturaliza la construcción del deporte en la Argentina.

En la UNM, ¿cuáles son tus funciones como decano?

R: Dirigir la gestión cotidiana y estratégica del departamento, que tiene cinco carreras: Administración, Economía, Relaciones del Trabajo, Abogacía y Contador. Mi tarea es asegurar la calidad de la formación y fomentar la investigación, extensión y vinculación. Esto es posible porque existe un equipo en el departamento de trabajadores no docentes y docentes que a pesar del contexto extremadamente adverso, están muy capacitados y comprometidos con la gestión.

¿Cómo manejás la responsabilidad de esas dos gestiones?

Son mundos distintos pero en ambos aplico mis conocimientos y mi experiencia. Mi rol político en la comisión directiva y el apoyo que doy desde lo técnico no requiere una presencia muy alta en el club, por lo que perfectamente puedo sobrellevar ambas gestiones. Por otro lado, para mí ambas tareas son muy placenteras y eso facilita que todo sea posible.

¿Cómo fue iniciar una gestión deportiva peleando el descenso?

R: Fue una montaña rusa. Como dicen, “el mapa nunca es el territorio”. Teníamos un mapa de la situación y cuando llegamos era más complejo, no solo en lo futbolístico, también en lo económico e institucional. Asumimos y a la semana jugamos el partido definitorio con Colón que por suerte ganamos y trajo tranquilidad. Tomamos decisiones para ordenar el club y revertir el mal momento, no pensamos que al año íbamos a pelear títulos, pero felices de que así fuese. Y así como son las cosas, al semestre siguiente no salió bien. El fútbol no da respiro, pero ha sido muy buena esta gestión volviendo a poner a Vélez en el lugar en el que siempre debió estar, como club e institución modelo.

¿Y con la falta de financiamiento a las universidades públicas?

R: Aquí la ventaja de hablar desde las canas: hace casi 50 años que estoy dentro del sistema universitario, ocupé distintos lugares y nunca hubo una situación presupuestaria tan mala como ésta. Ni en dictadura se vivió una situación de asfixia presupuestaria como ahora, la dictadura tenía otros componentes que eran la represión, masacre, persecución y falta de libertades, por supuesto que no es comparable y eso no existe hoy, pero es la primera vez que un gobierno electo cuestiona la valía del sistema científico tecnológico y las universidades y pone en jaque su continuidad por vía de la asfixia presupuestaria. Aún así, docentes y no docentes ponen lo mejor de sí para mantener el funcionamiento y mi rol es asegurar que esos esfuerzos se aprovechen. Encontrar la forma de resistir y luchar para superar esta situación tiene sus desafíos, pero gestionar en contextos adversos me motiva.

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