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Graduada en Comunicación Social (UNM)

Informe de Coyuntura Económica: peores ingresos y economía en dos direcciones

El último informe de Análisis de Coyuntura Económica Nacional e Internacional analiza el nivel de actividad en la Argentina. Por un lado, se acumulan reservas y el FMI proyecta un crecimiento del 3% anual. Por otro, la baja de la inflación no logra traducirse en mejoras del empleo y de los salarios. En esta entrevista, Fabián Amico explica por qué sucede esto, qué pasa con la economía interna y cuáles son las proyecciones para los próximos meses.
“Hay que reactivar la economía doméstica y para eso hay que aumentar la inversión pública, los salarios, las jubilaciones… no hay mucha magia ahí”, dice Fabián Amico, coordinador del Programa de Seguimiento de la Coyuntura Nacional e Internacional y docente de la UNM, que elabora el Informe.

¿Hacia dónde va el nivel de actividad en la Argentina? El Informe de Coyuntura, perteneciente al Programa de Seguimiento de la Coyuntura y Tablero Macroeconómico del Centro de Estudios de Economía Política y Desarrollo (CEEPyD) de la UNM, nos permite tener algunas conclusiones sobre lo sucedido durante el primer período del 2006. Según el estudio, en el ámbito financiero-cambiario se evidencia una cierta estabilidad, mientras que en el plano del crecimiento y de los ingresos “el empeoramiento viaja al mismo ritmo que el dualismo económico”.

En esta entrevista, Fabián Amico, coordinador del Programa de Seguimiento de la Coyuntura Nacional e Internacional y docente de la UNM, nos cuenta las principales conclusiones del estudio. Cabe destacar que el informe será presentado el martes 18 de agosto, desde las 18 horas, en el SUM del Edificio Daract II. Además de Amico, el evento contará con la presencia de Alejandro Robba, rector de la Universidad, y Camila Nagy, coordinadora administrativa del CEEPYD e investigadora. Será una actividad preparatoria de cara al V Congreso de Economía Política Internacional (CEPI) que se desarrollará el próximo 4 y 5 de noviembre.

De acuerdo con el informe, la actividad registra una expansión con una inflación baja, mientras que el Banco Central acumula reservas y el FMI proyecta un crecimiento del 3% anual. Sin embargo, la baja de la inflación no logra traducirse en mejoras del nivel de empleo, ingresos e inversión. ¿Cómo se explican estas dos facetas contrapuestas?

Lo que ocurre con el PBI es que se mide a partir del promedio ponderado de un conjunto de sectores que se identifican en las cuentas nacionales. Hay algunos sectores, particularmente el agro pero también la minería, el petróleo y el gas, que crecen mucho pero es como si hiciéramos la siguiente metáfora: tenemos cuatro pollos y somos cuatro personas, yo me comí los cuatro, las otras personas no comieron nada, pero en promedio nos comimos uno cada uno. Y acá lo que pasó es que mucha gente se quedó sin comer.

Más del 80% de la estructura económica está en recesión y el resto está creciendo vinculado al mercado externo. Los sectores que están creciendo son los que destinan buena parte de su producción al mercado externo, entonces se independizan del ajuste de la economía interna y pueden crecer. Pero el resto, como la industria, la construcción, el comercio y los servicios, que dependen en su mayoría del mercado interno, están en caída y son esas las áreas que determinan el volumen de inversión y generan trabajo.

¿Por qué se menciona que el núcleo exportador conformado por la minería y la energía va adquiriendo el carácter de un enclave? ¿De qué manera esto puede profundizar el estancamiento y cómo se diferencia del agro?

El sector agropecuario destina más de la mitad de su producción al mercado externo, es decir, más del 60% de lo que se produce se destina a la exportación. Sin embargo, parte de las interrelaciones productivas de ese sector se dirigen al mercado interno, aunque sea poco. Entonces ese sector no sería un enclave.

En cambio es diferente lo que sucede con la minería y la energía. El sector que impulsó ese emprendimiento es una inversión extranjera que no tiene nada que ver con el mercado interno y genera importaciones para incorporar los bienes de capital. Es decir, no compra nada de esos insumos en el mercado interno e incluso contrata empleados extranjeros y destina toda su producción a su exportación. En síntesis, es un sector que viene de afuera y no tiene ninguna vinculación con el resto de la economía.

El sector agro tiene una relación débil con la economía interna, pero existe esa vinculación. En cambio, en el sector petrolero, energético y minero no existe ninguna por las características de la política económica del gobierno. Cuando uno deja esto librado al libre arbitrio del mercado, otros vienen, hacen una inversión, extraen el recurso natural, lo exportan y se terminó. No hay ningún otro impacto en la economía.

La palabra enclave ya de por sí tiene una connotación negativa porque proviene de experiencias coloniales, donde el país dominante hacía una inversión para extraer un recurso, sin generar ningún efecto en la trama productiva local. Por eso, tras la extracción, la economía se quedaba sin el recurso y en el mismo lugar en términos de desarrollo, cada vez más empobrecida. El modelo del enclave lo que genera es atraso industrial y en el nivel de desarrollo.

¿Existe el riesgo de que, con el correr de los años, el agro también empiece a adoptar rasgos de enclave, por ejemplo a partir de una mayor extranjerización de la tierra?

No, la mayoría de la producción del sector agropecuario sigue estando en manos de productores nacionales. Se trata de un sector productivo de vieja data que sigue vinculado, más fuertemente que Vaca Muerta, al mercado interno. Sin embargo, hay que saber también que la influencia positiva del agro en el resto de la economía también depende de la política económica.

Cuando el agro crece requiere maquinaria agrícola para producir. Hasta la llegada de Milei, Argentina era un productor muy eficiente de maquinaria agrícola. De hecho, la gran mayoría de máquinas que se utilizaban eran de producción nacional. Pero cuando entró Milei, a partir de la apertura de la economía, generó que los productores pudieran importar maquinaria usada, que sale más barata. Entonces ahí estás reemplazando producción nacional por otra importada. Gracias a esa política económica el impacto del agro en el resto de la economía también es menor y más débil, aunque no sea un enclave.

Por otro lado, también se menciona en el informe que, mientras el PIB aumenta, cae la inversión en capacidad productiva, se destruye empleo y se desploman las importaciones. ¿Qué acciones deberían llevarse a cabo para revertir este panorama?

Tendría que crecer la economía. Es simple decirlo, pero es difícil hacerlo. Si la economía crece, genera más empleo e induce más inversión. El problema que tiene un empresario hoy, tanto en la industria o en el comercio, es que no tiene razones para invertir porque está desutilizando capacidad productiva ya que no vende. Si el tipo no vende, no se le va a ocurrir nunca aumentar la capacidad productiva. ¿Para qué voy a tener más equipos para producir si estoy produciendo cada vez menos?

Lo mismo ocurre con el empleo. En tendencia, el empleo privado registrado aumenta cuando crece la economía doméstica y la industria. El gobierno está haciendo una política de ajuste cada vez más salvaje confiando en que algo va a pasar. Está la fantasía de que la gente que pierde trabajo en el AMBA se va a desplazar a las provincias mineras, o que va a venir inversión extranjera, pero no llega. Hay que reactivar la economía doméstica y para eso hay que aumentar la inversión pública, los salarios, las jubilaciones… no hay mucha magia ahí. La forma que ha encontrado la humanidad hasta ahora de salir de estas situaciones es haciendo políticas expansivas, cosa que está fuera del menú de opciones de este gobierno.

Respecto de las ventas externas del país, se destaca el fuerte crecimiento de las exportaciones. ¿Cómo se explica este aumento?

Hay tres cosas que vinieron ocurriendo, pero ninguna es el resultado de alguna política aplicada por el gobierno. Una es el aumento de la producción exportable de petróleo y gas, que claramente aumentó mucho. Eso es resultado de una política que se hizo en 2012 cuando fue la renacionalización de YPF, que permitió el despegue de Vaca Muerta.  En segundo lugar tenemos el factor de la guerra de Irán, que disparó los precios de esos bienes. Y después está el sector agropecuario, que viene arrastrando una inercia que tiene que ver con la etapa previa al gobierno de Milei. A partir de ahí hubo un crecimiento importante, que ahora se está normalizando.

Otro de los aspectos que se menciona en el informe es que el empeoramiento de las condiciones de crédito y el deterioro de los ingresos lleva a una secuencia donde las familias optan por dejar sus deudas impagas. ¿Qué hay detrás de esa decisión?

La morosidad es una decisión de una familia ante la situación de que no tienen plata para consumir y vivir. Las familias deciden entrar en situación de mora cuando el salario real empieza a caer abruptamente. Ese problema tiene que ver con las tasas de interés y, fundamentalmente, con la caída del salario. Esa situación no se va a resolver hasta que las familias puedan tener una mejora en los salarios o una reestructuración de sus deudas. En el mientras tanto va a haber una caída adicional del consumo.

Con todos estos indicadores, ¿cuál es la proyección a futuro?

Si se mantienen estas políticas, la economía no puede crecer. Tampoco puede crecer el empleo, aun cuando baje la inflación. De hecho, el gobierno está tratando de que los salarios se mantengan en línea con la baja de la inflación. Si el gobierno consigue hacer eso, el salario real no se recupera nunca más, con lo cual el consumo tampoco se va a recuperar.

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