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Empleo en la Argentina de Milei: sueldos bajos y trabajo precarizado

Pluriempleo, salarios bajos, trabajos inestables. Ese cóctel describe a buena parte del mercado laboral de la Argentina actual. Testimonios en primera persona de quienes sobreviven haciendo mil tareas. La opinión de los especialistas.
Trabajar para las plataformas, un rebusque ante la situación económica. Foto: Lucía Barrera Oro, de Anccom.

Jonathan Carrasco, vecino del partido de Moreno, trabaja desde hace 19 años en la recolección de residuos. Tiene un empleo registrado, pero desde hace cuatro años también dedica parte de su tiempo libre a trabajar como chofer para plataformas digitales como Uber y Didi. En tanto, Ángel Gabriel, quien prefirió no dar su apellido, trabaja como policía desde 2015 y, desde hace aproximadamente dos años, maneja para Uber durante sus francos y después de sus jornadas laborales. “Empecé porque el sueldo ya no me alcanzaba. Al principio era algo ocasional, pero hoy ya es una necesidad”, cuenta. Ambas experiencias exponen la actualidad del mercado laboral argentino, es decir, personas que, aun teniendo un empleo formal, recurren a una segunda actividad para complementar sus ingresos.

Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), durante el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 7,8%. A su vez, la tasa de informalidad llegó al 44,2% de las personas ocupadas, lo que representó un aumento de 2,2% respecto del mismo periodo del año anterior. La subocupación, por su parte, se ubicó en el 11,1%.

Más que cifras

Dentro de la población ocupada también existe una parte que busca trabajar más horas o conseguir otra ocupación. Según INDEC, en el primer trimestre del año, el 15,8% de los ocupados era demandante de empleo, es decir, personas que ya tenían una ocupación pero buscaban otra alternativa laboral.

A esta situación se suma el crecimiento del pluriempleo. Según un análisis realizado por la Fundación Encuentro a partir de datos de la EPH del INDEC, durante el cuarto trimestre de 2025 unas 1,6 millones de personas tenían más de un trabajo. Mientras que un informe elaborado por C-P Consultora y la Fundación Friedrich Ebert expone que el pluriempleo en Argentina alcanzó un récord histórico que afecta a más de 2,2 millones de personas en lo que va del 2026,  lo que equivale al 11,5% del total de la población ocupada en el país.

María Sol Catania, licenciada en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y especialista en economía laboral, advierte que esta evolución se produce en un contexto de cambios en la composición del empleo. Según explica, desde hace casi un año el empleo asalariado formal registra caídas mensuales, mientras que la informalidad aumenta. En particular, señala que el crecimiento interanual de la ocupación durante el segundo trimestre de 2026 estuvo impulsado principalmente por puestos informales, especialmente entre trabajadores por cuenta propia.

Según Guido Weksler, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), algunos de los fenómenos que contribuyen al deterioro general de la situación del mercado laboral en Argentina son el pluriempleo y la sobreocupación horaria, ambas como una clara respuesta ante la insuficiencia de los ingresos.

“Esta situación general, a su vez, aparece magnificada en ciertos segmentos de la población. Lo acuciante es que el deterioro de la calidad del empleo afecta particularmente a los grupos poblacionales que históricamente presentan peores condiciones. Si uno mira la evolución de la informalidad laboral ha crecido más entre los grupos con menores ingresos, los jóvenes y las mujeres”, explica el economista.

Jonathan dice: “Este segundo trabajo se da por una necesidad económica. Me permite llegar a fin de mes, sustentar la comida del día a día y el combustible”, cuenta el recolector. Para él, manejar no representa una manera de mejorar su nivel de vida, sino una forma de evitar que las cuentas se acumulen. “Tuve que añadir este segundo trabajo porque no es que me permite vivir mejor, pero me permite simplemente llegar a fin de mes, es un ingreso que ayuda”, explica.  

Cuando sale a manejar, intenta concentrar sus horas durante la noche porque, según explica, “pagan mejor los viajes”. Pero en los momentos de mayor necesidad, la jornada puede extenderse durante todo el día. “Hay días que por necesidad extrema salgo a trabajar todo el día y estoy fuera de casa todo el día”, relata. Explica Jonathan que desearía poder dejar de hacerlo porque le preocupa la inseguridad que hay. “Querría poder estar bien económicamente de nuevo con mi empleo principal para poder dejar este trabajo como Uber”, cuenta.

Para Weksler, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), situaciones como la de Carrasco forman parte de un deterioro que no puede medirse únicamente a través de la tasa de desocupación. Según explica, incluso quienes tienen un empleo registrado pueden encontrarse en una situación más precaria cuando necesitan aumentar su carga horaria o sumar una segunda ocupación para compensar la insuficiencia de sus ingresos.

La pérdida del poder adquisitivo permite comprender por qué un empleo formal no siempre garantiza que un trabajador pueda cubrir sus gastos con un único ingreso. Según un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), a junio de 2026 los salarios registrados se ubicaban 8,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023 en términos reales, con una brecha mayor en el sector público. El mismo informe señala que los salarios de convenio y el salario mínimo también registraron pérdidas en términos reales.

Weksler, integrante de  la Asociación de Especialistas de Estudios del Trabajo (ASET), sostiene que este tipo de situaciones está estrechamente vinculada con la pérdida del poder adquisitivo: “El principal motor del pluriempleo es, sin dudas, la pérdida del poder adquisitivo del empleo principal”. El especialista en mercado de trabajo señala además que, en algunos casos, el endeudamiento puede profundizar la necesidad de sumar ingresos.  A esto se suma el testimonio de Jonathan Carrasco, quien cuenta que, el estar apretado económicamente por deudas lo obligó a trabajar con las aplicaciones de viajes.

Según CIFRA: “Como resultado del deterioro de los ingresos, se registra una retracción en el consumo de productos esenciales como carne y leche”. El policía relata que el costo de vida modificó la economía de su hogar. “Todo aumentó: comida, servicios, combustible. El sueldo quedó muy atrás. Con un solo ingreso no llegás a fin de mes”, explica.

“En un contexto donde el salario real promedio de los trabajadores formales se encuentra aproximadamente un 3% por debajo de los valores de a finales del 2023, y que además los ingresos laborales representan el 80% del ingreso de las familias, tiene sentido que los trabajadores formales destinen más esfuerzos a buscar una segunda fuente de ingresos laborales para poder mantener el ingreso familiar”, explica Catania.

Ángel Gabriel, el policía citado al conienzo de la nota, cuenta que la segunda jornada también tiene consecuencias sobre su vida cotidiana. “Tenés menos tiempo para la familia, menos descanso. Vivís cansado”, explica Ángel. Para Weksler, el impacto del pluriempleo no se limita al ingreso: “El efecto más visible es que reduce los tiempos libres para el descanso, las tareas de cuidado, el ocio y otros quehaceres extralaborales”.

Según el economista Guido Weksler, “los sistemas de las plataformas pueden establecer incentivos y penalizaciones que condicionan la organización de los horarios, mientras que el trabajador asume costos como el mantenimiento del vehículo y determinados riesgos vinculados con accidentes, enfermedades o interrupciones de la actividad”.

Las plataformas precarizantes

El trabajo de plataformas, para el doctor en Desarrollo Económico por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), constituye una situación particular. Explica que no necesariamente puede considerarse informal, ya que quienes trabajan mediante estas aplicaciones pueden estar inscriptos como monotributistas y deben cumplir determinadas condiciones. Sin embargo, si se analiza la calidad del empleo, aparecen otras dimensiones vinculadas con los riesgos económicos y laborales que asume el trabajador.

“La autonomía no es tal como se promete”, sostiene el economista. Según su análisis, los sistemas de las plataformas pueden establecer incentivos y penalizaciones que condicionan la organización de los horarios, mientras que el trabajador asume costos como el mantenimiento del vehículo y determinados riesgos vinculados con accidentes, enfermedades o interrupciones de la actividad.

Pero la necesidad de sumar ingresos no se presenta únicamente entre trabajadores con empleos registrados. En otros casos, la inestabilidad parte del propio empleo principal y obliga a buscar distintas actividades para sostener los gastos del hogar.

Weksler identifica, al analizar el mercado laboral, el deterioro de la calidad del empleo. El especialista señala que la pérdida de peso del empleo asalariado registrado implica también una pérdida de derechos y mecanismos de protección vinculados con la obra social, los aportes jubilatorios, las coberturas frente a accidentes, las licencias y otros beneficios laborales.

En este sentido, el problema laboral no se reduce sólo a las personas sin empleo en Argentina. Sino que involucra las condiciones en las que trabajan quienes si están ocupados y la capacidad y calidad de los empleos actualmente, si garantizan o no protección, si el ingreso es o no suficiente.  Weksler advierte que incluso un trabajador con un empleo registrado y de jornada completa puede encontrarse en una situación de mayor precariedad cuando necesita compensar la insuficiencia de sus ingresos con más horas de trabajo o una segunda ocupación.

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