
Antes de que comience la apertura, los pasillos de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (FCPOLIT) se llenan de movimiento. Estudiantes que llegan, docentes que se encuentran después de mucho tiempo, acreditaciones, saludos y conversaciones que se cruzan. Algunos buscan las aulas donde se desarrollarán las primeras mesas y otros todavía tienen en sus manos las hojas de la ponencia que deberán presentar horas más tarde.
Entre quienes recorren esos pasillos está la delegación de la Universidad Nacional de Moreno (UNM). Estudiantes, docentes, investigadores, profesores y autoridades llegaron desde el conurbano bonaerense para participar del XXVIII Congreso de la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (REDCOM), bajo el eje “La Comunicación como disputa por la soberanía de los territorios del sur global”.
La apertura comienza con todos de pie para entonar el Himno Nacional Argentino. En el escenario se encuentran Cintia Pinillos, decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR; Néstor Taborda, director de la Escuela de Comunicación; Daniel Escribano, presidente de REDCOM; y Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario. Al finalizar, llegan los primeros aplausos.
Pero REDCOM no ocurre solamente dentro de las aulas. También se desarrolla en los pasillos, donde los ponentes esperan su turno. Algunos repasan sus hojas, otros ensayan mentalmente lo que van a decir. Hay nervios. Es el momento de pasar de la investigación escrita a la palabra frente a otros.
Para Yesenia Gauto Rodríguez, estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la UNM, esta era su segunda participación en REDCOM. Esta vez llegó como ponente junto a Francisca Giménez García. Ambas presentaron “La dimensión político-ideológica de la publicidad: análisis de la publicidad de Philco y Geniol en la red social X”, que surgió en el marco de su cursada en Semiótica, con las profesoras Cecilia Tallatta y Paola Pereira.
“Formar parte de estas instancias siempre despierta un montón de sentimientos, nervios, felicidad por saber que estás compartiendo otro contexto con amigos, compañeros, profesores”, cuenta Gauto Rodríguez, integrante de un proyecto de investigación de la UNM que dirige Paola Pereira y que se enmarca en el Centro de Estudios en Medios, Comunicación y Lenguajes que dirige la doctora Adriana Speranza.
Después de los nervios aparece la alegría de comprobar que existen espacios de debate y aprendizaje capaces de abrir nuevas preguntas. “Cada ponencia y cada actividad genera un interés nuevo que te motiva a seguir investigando y produciendo”, sostiene.
El intercambio con estudiantes e investigadores de otras universidades también ocupa un lugar central en la experiencia. “Encontrarse con distintos estudiantes, docentes, investigadores de universidades del país, de otra región, es muy provechoso”, explica. No solamente por conocer personas y establecer contactos, sino también por descubrir cómo se orienta la carrera en otros lugares.
A más de 200 kilómetros de Moreno, en los pasillos de la UNR, Agostina Cocuza Videla, también estudiante de Comunicación Social de la UNM, atraviesa una experiencia similar. Su ponencia estuvo centrada en la fotografía como acción política y forma parte de un grupo de investigación de la Universidad, dirigido por los docentes Laura Vázquez y Cristian Secul Giusti.
Para ella, uno de los principales desafíos estuvo en la oralidad. “Lo más desafiante de preparar y exponer la ponencia es la oralidad. Todavía me cuesta bastante, estoy trabajando en eso”, reconoce.
Sin embargo, el temor previo cambia cuando llega la hora de dar su ponencia. “Es un ambiente amigable el de la ponencia, compartir con otros colegas, sacarse los prejuicios. Te imaginás un ambiente hostil y nada que ver”, relata.
Para Cocuza Videla, que desde la Universidad se generen estos espacios representa también una posibilidad de proyectarse profesionalmente. “Es una motivación más, otra salida laboral, nos da otras posibilidades y opciones de hacer algo que nos gusta”.
Gauto Rodríguez coincide en la importancia de que la investigación forme parte de la experiencia universitaria. “Es muy importante aprovechar las instancias de investigación dentro de una materia. En cada una surgen cosas fascinantes, originales y llamativas que son dignas de escuchar y de aprender de ellas”, afirma.
Mientras algunos estudiantes presentan sus investigaciones, otros ocupan los pupitres del aula. Sara Jones, otra estudiante de Comunicación Social de la UNM, viajó a Rosario sin una ponencia. Su objetivo era acompañar a sus compañeros y conocer desde adentro una experiencia que hasta entonces observaba desde otro lugar. “Era una motivación para mí asistir al Congreso y ver las ponencias en otra universidad y ver todo el laburo que conlleva hacer eso y en un futuro me gustaría hacerlo”, cuenta.
“Pude entender que todos tenemos un mismo propósito, el de crear conocimientos nuevos a partir de lo que vemos en la carrera, buscar un nuevo tema de investigación y oportunidades laborales”, sostiene. Su experiencia como espectadora la motivó a presentar su propia ponencia el próximo año.
Para la delegación de Moreno, además, el viaje tuvo una particularidad, fue la primera vez que tantos estudiantes de la UNM participaron juntos de un Congreso en otra provincia. La experiencia compartida hizo que quienes llegaron como compañeros terminaran también como espectadores, investigadores, ponentes y acompañantes de un mismo recorrido.
Para Alexis Burgos, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA y profesor adjunto en la UNM, REDCOM representa la culminación de un proceso que comienza mucho antes del viaje. “Para mí el espacio REDCOM es como la coronación del trabajo de todo el año. Todas las actividades trato de que confluyan en el Congreso. Entonces, trabajo con mis estudiantes temas que después presentamos en la red”, explica.
Burgos, que además fue coordinador de un taller y participó en distintas presentaciones durante el Congreso, destaca que el valor de REDCOM no se limita a la exposición de trabajos académicos. También está en salir del espacio cotidiano de la Universidad y encontrarse con otras instituciones.
“Es algo que excede las actividades académicas, no es sólo conocer otras ciudades, es conocer un mundo, una universidad nueva”, sostiene. En ese recorrido, conocer otras instituciones implica también comprender sus particularidades: “Más allá de conocer la estética de otras universidades, hay que conocer la lógica que se da en cada una de ellas”.
En 2025, el Congreso llegó a la Universidad Nacional de Moreno y permitió que los propios estudiantes fueran protagonistas de una experiencia que, hasta entonces, estaba más vinculada con docentes e investigadores.
“En 2025 REDCOM llegó a nuestra Universidad. Y cuando llegó, logramos que nuestros estudiantes finalmente pudieran vivir eso que hacía tantos años nosotros veníamos instalando”, recuerda Burgos.
Un año después, el viaje a Rosario muestra que aquella experiencia no quedó en una edición aislada. Los estudiantes volvieron a participar, algunos como ponentes y otros como espectadores. La investigación dejó de ser solamente una actividad dentro del aula para convertirse también en una forma de encontrarse con otros y proyectarse más allá de la Universidad.
Al caer la tarde del último día, el Congreso llega a su cierre con la conferencia “¿Puede la comunicación salvar al mundo?”, a cargo de Tomás Quintín Palma, Olga Corna y Alicia Acquarone. La sala vuelve a llenarse. Hay celulares que registran, sonrisas, aplausos y miradas atentas. El Congreso termina, pero las conversaciones continúan.
Antes de volver a Moreno, la delegación de la UNM se reúne para una última fotografía. En las escaleras coloridas de la FCPOLIT, en el centro la bandera de los estudiantes de Comunicación Social. Alrededor, quienes durante esos días fueron ponentes, docentes, investigadores, autoridades y compañeros.
Quizás la imagen resuma mejor lo que significó el viaje, algunos llegaron para presentar sus investigaciones, otros para acompañarlos y escuchar. Pero después de tres días, todos regresan con algo en común: nuevas preguntas, nuevas perspectivas y, para algunos, las ganas de volver el próximo año, pero esta vez para tomar la palabra.


