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Quinta Marcha Federal Universitaria: un reclamo masivo sin fecha de vencimiento

Las universidades nacionales volvieron a reclamarle al gobierno la aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario. ANUNM cubrió la manifestación y habló con estudiantes y docentes de distintas casas de estudios.
La UNM se movilizó desde Moreno. “El golpe más grande es en todo el sistema de becas y el desfinanciamiento en investigación”, dijo la docente Paola Pereira.

Mientras puertas adentro del Congreso el oficialismo y sus aliados no daban quórum a la oposición para sesionar y derogar el DNU 70/23, puertas afuera, en la calle, una multitud se movilizó por quinta vez en una nueva Marcha Federal Universitaria, convocada a las 13:30 en la Plaza del Congreso, con un acto central previsto para las 16. La consigna se repite desde hace un año: que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. La Justicia ya ordenó aplicarla e intimó al Gobierno Nacional a cumplirla, pero la disputa lleva más de 360 días sin resolverse. El reclamo se ordenó en torno a tres ejes: los recursos para el funcionamiento de las universidades, la recomposición salarial de docentes y no docentes, y la actualización de las becas estudiantiles.

Para quienes sostienen a las universidades desde adentro, el recorte se nota todos los días. Karina, trabajadora no docente de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que prefirió no dar su apellido, explicó que “en todo lo que implica gastos de funcionamiento se llega hasta ahí”, y que los salarios obligan a tener varios empleos porque no alcanzan. Julián Schamun, técnico y operador en la radio de la Universidad Nacional de Moreno (UNM), hizo hincapié en cómo se vieron afectados los salarios por la falta de financiamiento, y, como estudiante de otra universidad, habló de cátedras que no se abren por falta de aulas o de pago a docentes, y de cosas que se rompen y no se pueden reponer, por lo que “hay que andar atando todo con alambre”.

Desde el plano docente, Paola Pereira, magister en Análisis del Discurso y profesora de Semiótica, también de la UNM, señalo que “el golpe más grande es en todo el sistema de becas y el desfinanciamiento en investigación”, ya que es necesario formar a quienes van a reemplazar a los docentes, por lo que están desarmando un trabajo de años. Por su parte, Nahuel Almirón Rodríguez, graduado en Comunicación Social, docente del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNM y flamante doctor en Ciencias Sociales, enumeró lo que se perdió: “Se cerraron cátedras, cursadas, contracursadas y tutorías”, e incluso se redujo el mantenimiento de los baños.

Entre los estudiantes, la preocupación es poder sostener la cursada. Cinthia Medina, de la licenciatura en comunicación social de la UNM, dijo que muchos son hijos de obreros que quieren ser profesionales, y que, con el costo del transporte público, un solo trabajo a veces no alcanza, por lo que hay que sumar otros y queda menos tiempo para estudiar. “Muchos profesores se quedan en la universidad de puro corazón”, agregó.

Rafael, profesor de Educación Física egresado de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y estudiante de la carrera de Abogacía, vinculó la educación con la economía: “Si no tenés para comer, no vas a tener tiempo ni ganas de estudiar”. Lo ve en compañeros que “cada vez son menos”. También cuestionó que una ley aprobada con tanto esfuerzo no se respete.

Pedro Vanzini, en tanto, estudiante de la Tecnicatura en Laboratorios de la Universidad Nacional de Hurlingham  (UNAHUR) advirtió que se intenta instalar la idea de que la educación pública es de mala calidad. “Desde el otro lado siempre sacan estadísticas de dudosa procedencia y solo con ese argumento vacío, y sin proponer algo para cambiarlo, quieren desfinanciarla” sentenció. Gabriela, egresada de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que tampoco dio su apellido, fue más tajante: “La crisis es total, que la universidad no tenga para pagar la luz o para pagarle a los profesores es terrible, los sueldos están totalmente depreciados. El CONICET está en baja todos los días según los investigadores. Es un abandono, están diezmando a la universidad pública”.

A pesar de todo lo anterior, la calle también dejó otras sensaciones. Pereira, por caso,  sintió esperanza al ver tantos estudiantes y compañeros juntos, y sostuvo que el camino es visibilizar y buscar el apoyo de la sociedad. Vanzini encontró en la multitud una tranquilidad, y dijo que “hay muchísima gente que no se come el relato que quieren imponer desde el gobierno. Armando Minguzzi, profesor de la materia de Estructuras Narrativas Audiovisuales de la UNM, por su parte recordó que “la lucha que se pierde es la lucha que se abandona”, y vio en la jornada el comienzo de una articulación para un 2027 que prevé combativo.

El gobierno incumple la Ley de Financiamiento Universitario. Estudiantes y docentes de todo el país padecen por esa decisión.

Todos hablaron de lo que la universidad les dio. Rafael contó que la universidad “te abre la cabeza y te transforma como persona”, porque ahí uno conoce gente con otra realidad. Karina la definió como “una oportunidad enorme y un derecho humano que tenemos todos de poder aprender y de poder transformar situaciones injustas”. Cinthia habló de que “son muchos los que no bajan los brazos y pelean por el futuro de todos”.

La jornada terminó sin quórum parlamentario, con represión y bajo la lluvia. Pero también con una calle llena. Entre paraguas y banderas mojadas, el reclamo siguió más vivo que nunca, lleno de gente que sueña con poder soñar y que volverá a hacerse oír en cada instante que esté en juego la educación pública, el pilar fundamental de nuestra sociedad y la principal herramienta de ascenso social que tiene el país.

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