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Suicidios en Argentina: cifras que estremecen

Argentina se volvió el tercer país de América del Sur con mayor cantidad de personas que se suicidan y, por primera vez desde 2022, esa es la principal causa de muerte entre las personas de 15 a 24 años. Hablan especialistas en salud mental y proponen soluciones.
“Debemos desarrollar la capacidad de escuchar y poder empatizar con aquello que siente el otro”, dice la licenciada en Psicología Romina Fuster. Foto principal: Camila Godoy, de Anccom.

El último informe del Observatorio de Política Criminal (OPC) reveló que, en 2025, y por quinto año consecutivo, aumentó la cantidad de suicidios registrados en el país.  Con una tasa de 11,8 casos por cada 100.000 habitantes (un incremento del 57,5% en relación a 2017), Argentina se volvió el tercer país de América del Sur con mayor cantidad de personas que se suicidan y, por primera vez desde 2022, esa es la principal causa de muerte entre las personas de 15 a 24 años.

Estos datos vuelven a poner en agenda una problemática que muchas veces es omitida por su gravedad, pero que necesita más que nunca ser visibilizada para poder entender sus posibles causas y fortalecer las estrategias de prevención.

Indicios a tener en cuenta

La conducta suicida no es una patología, sino que se trata de un fenómeno complejo producido por múltiples factores que, en la mayoría de los casos, presenta signos de advertencia. Ariana Villarreal, licenciada en Acompañamiento Terapéutico y divulgadora de salud mental en redes sociales, advierte que “lo más importante es ver los cambios de conducta de la persona, ya sea que pasa de ser introvertido a extrovertido, o viceversa. También tener en cuenta si se empieza a aislar, o si pasa mucho tiempo encerrado solo”. Ella afirma que “hay un montón de señales para prestar atención, por eso es importante concientizar e incentivar a que nos enseñen desde chicos sobre salud mental en el colegio”.

En relación al rol del sistema educativo, Soledad Fuster, licenciada y profesora en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), mencionó que el desafío de las instituciones no es solo prevenir el suicidio, sino también brindar herramientas y oportunidades para aquellas personas que atraviesan este tipo de conducta. “Se requiere de un ambiente contenedor, en el que exista el afecto, para poder acompañarlo y ayudarlo a transitar ese momento de angustia. De forma que pueda volver a conectarse con el deseo y la motivación de vivir”, expresó.

Además, propone el abordaje de la problemática dentro del marco de la Educación Sexual Integral (ESI). “La herramienta clave y fundamental para enseñar acerca de salud mental y prevenir la violencia, y los suicidios, es la ESI, ya que trabaja en relación a cada uno de los aspectos de la vida de una persona, promoviendo: la expresión de emociones, el pedido de ayuda, la empatía y el consentimiento”, explicó.

En la misma línea, Fuster menciona que hay una relación directa entre los suicidios y la violencia padecida durante la niñez y la adolescencia, y agrega: “así como existen la violencia intrafamiliar y de género, hoy no podemos desconocer que las agresiones en entornos virtuales también representan un factor de riesgo”, y mencionó que las apuestas virtuales, el ciberacoso, el grooming y las True Crime Community, son algunas de las problemáticas que también están empujando a los jóvenes al suicidio.

Otro indicio a tener en cuenta son los intentos previos de suicidio. Este es el factor aislado más importante, según la Organización Mundial de la Salud. El informe oficial más reciente que hay a disposición es el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) 788. A diferencia del OPC, cuya fuente es el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), el BEN está compuesto por los registros del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS). Los dos registros son de carácter oficial, pero las cifras varían ya que parten de fuentes diferentes. No obstante, en ambos la tendencia a los suicidios (o intentos) es ascendente y revelan diferentes enfoques de un mismo fenómeno.

El BEN 788 detalla que, entre abril de 2023 y octubre de 2025, se reportaron al SNVS 22.249 intentos de suicidio, entre los cuales 1.218 tuvieron resultados mortales. Además, reveló una importante relación entre el sexo y los suicidios: mientras las mujeres representan la mayor cantidad de intentos (13.200 casos), los hombres son 5 veces más propensos a la mortalidad (el 10,8% de 7.728 intentos). La explicación que encuentra Villarreal es que “socialmente, al varón nunca se le permitió llorar, ya que la sociedad siempre lo empujó a ser el hombre proveedor, que reprime sus emociones, que debe ser fuerte y que nunca pide ayuda”. La explicación que encuentra Villarreal es que “socialmente, al varón nunca se le permitió llorar, ya que la sociedad siempre lo empujó a ser el hombre proveedor, que reprime sus emociones, que debe ser fuerte y que nunca pide ayuda”.

Retomando el OPC, también señala que el presupuesto destinado al programa de apoyo y promoción de la salud mental solo cuenta con 47 millones de pesos para operar todo este año (428 millones menos que el año anterior). En este contexto de fuerte desfinanciamiento del sector, suma aún más valor el aporte de los servicios comunitarios y las asociaciones civiles.

La importancia de escuchar al otro

Organizaciones como “Hablemos de Suicidio” buscan prevenir el suicidio a partir del diálogo y la escucha activa de quienes lograron sobreponerse y dejar de lado este tipo de pensamientos. Alberto Fernández, uno de sus voluntarios, cuenta cómo estos espacios de escucha y contención le ayudaron a superar los pensamientos de no querer vivir tras el suicidio de su madre: “En lo personal, me sirvió muchísimo ser escuchado. Encontrar un lugar donde poder contar lo que me estaba pasando, sin que me juzguen ni me traten como un bicho raro”. Además, explicó: “Nosotros somos personas comunes que intentamos darnos apoyo mutuamente y con solo aportar nuestro testimonio ya estamos ayudando”.

En concordancia con esta mirada, Fuster cuenta que “cuando una persona sufre, muchas veces siente que está solo con su dolor. De ahí la importancia de poder expresar aquello que le está pasando, que pueda acercarse a quienes le resulten de su confianza y que existan personas disponibles para escuchar lo que siente, no para minimizarlo, sino para poder acompañarlo”. Desde su mirada docente, agregó: “Nosotros no tenemos que evaluar si es doloroso o no lo que al otro le pasa, sino que debemos desarrollar la capacidad de escuchar y poder empatizar con aquello que siente el otro”.

Por su parte, Villarreal plantea que en el último tiempo se empezó a dar un “cambio a nivel social”, impulsado por aquellas personas que perdieron a un ser querido a causa del suicidio y, a través de las redes sociales, deciden visibilizar más el tema e intentar romper con ese tabú.

Datos útiles

Aasistencia telefónica gratuita a personas en crisis o con riesgo de suicidio: 135 desde Buenos Aires o bien 011-5275-1135 ó 0800-345-1435 desde todo el país.

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