
Según el reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó la dinámica laboral y empresarial del país durante los primeros 31 meses de la gestión de Javier Milei (desde noviembre de 2023 hasta junio de 2026), se registraron 31.342 empleadores menos, de los cuales el 99,76% eran empresas de hasta 500 trabajadores, una categoría que incluye a las pequeñas y medianas empresas (pymes). En términos relativos este grupo se redujo un 6,12% frente a un 4,10% de las empresas con más de 500 trabajadores. ¿A qué se debe esto? ¿Cómo es la situación desde adentro?
En diálogo con la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Moreno (ANUNM), Fabián Amico, docente e investigador de la Universidad Nacional de Moreno (UNM), licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), y magister y doctor en Economía por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), comentó acerca de la situación macroeconómica: “La economía tuvo un ajuste muy fuerte en el comienzo del gobierno de Milei, una caída en el nivel de actividad muy fuerte, y se estancó en un nivel en general bajo. Es probable que la economía entre en recesión por la política de ajuste que implementó el gobierno, particularmente el ajuste del gasto público”.
Sobre la inflación, agregó que “la baja de la misma, si bien se produjo y fue importante, estuvo vinculada a usar los salarios reales como una herramienta para contenerla, y eso implica que los salarios nominales crezcan por detrás o en línea con la inflación, entonces el resultado es que vos no tenés ni mejoras del salario ni mejoras en la actividad”. Y concluyó: “Entonces, lo que ocurre es que el mercado interno se comprime abruptamente y eso perjudica particularmente a las Pymes porque tienen menos resto financiero para bancar una crisis”.
A esto se suma, según Amico, autor del Informe de Coyuntura de la UNM, la apertura de las importaciones, que consistió en desmantelar las regulaciones no arancelarias que frenaban el ingreso de productos del exterior y que afecta a las pymes de esos sectores, “particularmente el caso textil”. Al respecto, Raúl Hutin, empresario pyme textil, dueño de SCALTER SRL ubicada en el partido de Moreno, afirmó que “cuando la sociedad pierde el poder adquisitivo, que según la rama puede llegar al 30-40%, lo primero que hacen es eliminar los gastos superfluos, y los productos textiles no están dentro de la prioridad. Estamos exactamente en una tormenta perfecta, con una caída del mercado interno, destruido por la caída del salario real, importación indiscriminada, y que, a partir del decreto 70/2023 podes cobrar cualquier tasa sin necesidad de rendir cuentas. Por eso hoy en día no tenemos ninguna posibilidad de financiarnos”.
En lo relativo al rubro textil en particular, Hutin agregó que “el 70% del mercado hoy está tomado por la importación, lo que quiere decir que hoy el 100% de las empresas nos podemos repartir el 30% del mercado, por lo tanto hay muchas empresas textiles que tienen que desaparecer”.
La falta de financiamiento, a la que Hutin aludía antes, es otro punto crítico. ya que las tasas de interés golpean con particular fuerza a las pymes que se mueven siempre en una zona de riesgo y volatilidad. Esto se refleja en el testimonio de una trabajadora administrativa de una tintorería industrial textil del partido de San Martín, quien prefirió mantenerse en el anonimato. Además de las importaciones, señaló que “la parte impositiva tampoco ayuda, te viven intimando, no te dan un respiro, o cuando sale un plan de facilidades para pagar deudas realmente no son convenientes. De tener una producción de 56-60 mil kilos en meses muy buenos, estamos hace 2 meses en 14 mil kilos, y eso habla de la caída del consumo en general”.
De acuerdo con el informe del CEPA, en el período analizado se perdieron 434.126 puestos de trabajo registrado en unidades productivas, lo que equivale a 460 puestos por día. Esas cifras se reflejan puertas adentro de las empresas. La misma trabajadora contó que la tintorería pasó de dos turnos rotativos, desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche, a uno solo porque “no alcanza para 2” con el personal que quedó, mientras su jefe “siempre está viendo la manera de sobrevivir”. En la misma línea, Martín Wolanski, quien trabajaba como supervisor de mantenimiento en 2025 en la empresa Golocan, de comida para mascotas, ubicada en Loma Hermosa (localidad compartida entre los partidos de Tres de Febrero y General San Martín), explicó que renunció por la baja de trabajo, anticipándose a un posible despido o a un cambio de sector, y que buscó empleo antes de irse porque “los dueños se empiezan a poner nerviosos”, y decidió no sufrir ese estrés. Y sentenció: “Es la primera vez que atravieso una situación así”.
No todos los testimonios apuntan en la misma dirección. Un carpintero con taller propio en el partido de Moreno, quien también pidió mantener el anonimato, contó que trabaja por cuenta propia desde joven y que nunca le faltó trabajo. Rescata como principal ventaja la baja de la inflación, mencionada al principio de la nota, dado que, según su experiencia, “lo que uno calcula de ganancia, más o menos, es lo que después ganas, antes no pasaba”. Y recordó que, después de años de inflación alta, “un 1 o un 2% es como un regalo”.
No obstante, la mirada hacia adelante sigue siendo dura. Amico advirtió que, si se mantiene esta política, se va a repetir lo ocurrido en los 090, con mercados más concentrados, menos pymes y más destrucción del empleo. Hutin, quien lleva 57 años al frente de su empresa, coincidió al recordar que atravesó las crisis de Martínez de Hoz, Menem, Macri, De La Rúa, y ahora Milei, y aseguró que “por este camino, siempre terminamos igual, o mal, o peor”, y si el ajuste continúa, dijo, habrá “una inflación en cero, pero también un país en cero, y la sociedad no va a tener capacidad absolutamente para nada”.
Para Amico, la única forma de salir de esta situación es haciendo una política expansiva, y la más efectiva es el impulso fiscal: “Hay que aumentar la inversión pública, las jubilaciones, un poco los salarios públicos”, lo que reactivaría el mercado interno, permitiría a las pymes vender más, y mejorar sus condiciones financieras. Una recuperación gradual de los salarios iría en la misma dirección. El segundo paso es más complejo: conseguir financiamiento externo que sostenga esa expansión, algo condicionado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el pago de la deuda externa. Si eso no se resuelve, concluyó, “toda recuperación va a estar condenada a tener un efecto de corto plazo, porque va a chocar siempre con esa restricción”.


