
Con una matrícula actual de 360 estudiantes, desde sus inicios ha atravesado desafíos institucionales y conflictos edilicios. Sin embargo, ha buscado consolidarse como una propuesta innovadora dentro de la educación pública del distrito, a partir de la construcción de un proyecto educativo que garantice la educación de nivel secundario inclusiva y de calidad.
Esta escuela cuenta con dos orientaciones: por un lado, la Tecnicatura en Informática Profesional y Personal, la cual, tiene un enfoque en programación, sistemas orientados a la computación, conectividad y redes de datos. Por otro lado, el Bachiller en Economía y Administración, centrado en la gestión de organizaciones, contabilidad, finanzas y administración de recursos. Estas modalidades forman parte de una propuesta educativa orientada a la formación científica, tecnológica y académica de los jóvenes.
El director de la institución y licenciado en Administración, Claudio Fardelli, realizó un balance positivo de este primer recorrido, aunque destacó la complejidad del proceso de construcción de la escuela. “Fueron cinco años de una intensidad enorme. Solo por el hecho de tener que construir de cero una escuela secundaria preuniversitaria, algo inédito en nuestro territorio”, expresó.
La ESPUNM comenzó sus actividades en plena pandemia, con períodos de virtualidad y presencialidad. Uno de los primeros grandes desafíos fue sostener el vínculo pedagógico con estudiantes que enfrentaban dificultades de conectividad y acceso a dispositivos tecnológicos. A eso se sumó el conflicto por el predio, donde originalmente se proyectaba construir el edificio definitivo de la escuela y la sede del Instituto Tecnológico de la Universidad Nacional de Moreno (ITUNM).
La disputa por el terreno derivó en una reducción del espacio disponible y obligó a reorganizar el funcionamiento institucional. El espacio en donde iba a funcionar la ESPUNM era el predio de la UNM, situado en Corvalán N°210. Debido a la posterior usurpación por parte de la Municipalidad y la falta de resolución judicial de la situación planteada, pasó a funcionar en el campus de la Universidad, con acceso exclusivo por Avenida Justo Daract N°1848.
En consecuencia, hubo modificaciones en los horarios, la cantidad deseada de matrícula y la manera en que se distribuyeron las clases. El conflicto escaló hasta la construcción, en el predio usurpado, del edificio del Consejo Escolar, situación que, según sostuvo Fardelli, afectó el crecimiento proyectado para la institución y limitó la posibilidad de ampliar vacantes. “El proyecto inicial pensaba una escuela para 1800 estudiantes, con laboratorios, aulas específicas y nuevas orientaciones. Hoy ese objetivo todavía está lejos”, agregó.
A pesar de estas adversidades, la capacidad de respuesta de la comunidad educativa frente a las dificultades se ha construido en pocos años como una característica central de la comunidad escolar. En palabras de Fardelli: “La escuela y su comunidad escolar son muy resilientes, y eso la hace más fuerte”. Esta “resiliencia” que menciona el director forma parte de la identidad institucional. Las familias, estudiantes y el equipo de la escuela se comprometieron y participaron en numerosas movilizaciones y acciones de protesta en defensa del proyecto educativo y del derecho a contar con un edificio propio.
Por otra parte, la propuesta pedagógica de la ESPUNM constituye uno de sus principales rasgos distintivos. La institución, orientada a la formación científica y tecnológica, depende directamente de la UNM y cuenta con autonomía respecto del sistema educativo provincial. Según explicó el licenciado en Administración: “El proyecto pedagógico busca romper con la fragmentación tradicional del conocimiento a través de módulos interdisciplinarios e integradores que articulan distintas materias alrededor de problemáticas comunes”.
La ESPUNM se propuso articular la formación secundaria con el ámbito universitario, acercando a jóvenes morenenses a experiencias académicas desde edades tempranas, a través de la asistencia de los estudiantes en actividades que brinda la universidad. Tal es el caso, que, en el año 2025, alumnos de la escuela participaron en un total de 5 proyectos del programa de CANSAT Argentina, una iniciativa del Plan Espacial Nacional que simula todo el ciclo de desarrollo de un satélite a escala real. Esto sucedió con la ayuda y el acompañamiento de estudiantes y docentes de Ingeniería de la UNM.
Además, la institución desarrolla equipos de acompañamiento y de educación sexual integral que llevan adelante un seguimiento de las trayectorias estudiantiles. “Tratamos de acompañar a cada estudiante para que el proceso que realiza dentro de la escuela sea feliz y exitoso”, sostuvo Fardelli. En ese sentido, hay un compromiso de docentes, estudiantes y familias con el proyecto educativo en donde se acompaña casi personalmente a cada estudiante.
Por otro lado, Karina Sarro, licenciada en Comunicación Social por la UNM y docente especializada en comunicación y tecnologías de la escuela, remarcó que formar parte de ella representa “un orgullo enorme y también una gran responsabilidad”, ya que “es un espacio donde muchísimos jóvenes encuentran oportunidades reales para crecer, aprender y proyectar un futuro”.
Sarro fue premiada en el 2025 por el Global Teacher Prize y, a partir de esto, señaló que los reconocimientos internacionales que recibió por su trayectoria profesional fueron una oportunidad para visibilizar el trabajo que realizan los docentes argentinos en el sistema público. “Lejos de alejarme de la educación pública, estos reconocimientos reforzaron todavía más mi compromiso. Porque creo en ella como un espacio de transformación social, de igualdad de oportunidades y de construcción colectiva”, agregó.
En un contexto de desfinanciamiento y críticas a la educación pública, la docente destacó especialmente el vínculo entre la escuela y la universidad pública. “La ESPUNM les permite a los ingresantes convivir desde temprana edad con la cultura universitaria, con la investigación, la tecnología y el pensamiento crítico”. Es por eso que los estudiantes comenzaron a tener un sentido de pertenencia hacia la universidad y todas sus instalaciones.
Desde el centro de estudiantes, Valentina Caballero señaló que el conflicto por el predio “afectó a todos los estudiantes y al equipo docente”, debido a la reducción de espacios y vacantes. “Se dejó a muchos chicos sin la posibilidad de ingresar”, sostuvo. Sin embargo, los estudiantes destacaron el perfil preuniversitario de la institución. En ese sentido, la estudiante afirmó que la escuela “nos prepara para la proyección de nuestro futuro en el camino universitario”.
Mientras la primera cohorte se prepara para egresar este año, la escuela avanza en nuevos desafíos institucionales, entre ellos la implementación completa de la modalidad técnica y el fortalecimiento de proyectos conjuntos con la UNM. Desde la institución sostienen que uno de los principales objetivos a futuro continúa siendo ampliar el proyecto educativo y recuperar las condiciones necesarias para concretar el edificio pensado originalmente para la escuela.
A cinco años de su creación, la ESPUNM “representa mucho más que una institución educativa: es un espacio donde muchísimos jóvenes encuentran oportunidades reales para crecer, aprender y proyectar un futuro”, según afirmó Sarro. La institución continúa consolidándose como una escuela pública, inclusiva y preuniversitaria que, pese a las dificultades, sostiene un proyecto pedagógico centrado en la calidad educativa, el acompañamiento estudiantil y la ampliación de oportunidades para los jóvenes de Moreno.


