
La fecha alude al nombramiento llevado a cabo en 1829 de Luis Vernet en la primera “Comandancia político-militar de las islas Malvinas e islas adyacentes al cabo de Hornos en el mar Atlántico” por parte del gobernador de la provincia de Buenos Aires en aquel entonces, Martín Rodríguez. La jurisdicción se extendía al archipiélago y a todas las demás islas que “rodean el cabo de Hornos”, incluso la que se reconoce bajo la denominación de Tierra del Fuego. En tal sentido es importante destacar que durante el período que comprende el proceso emancipatorio argentino hasta la creación de la comandancia, existió una continuidad administrativa heredada de los tiempos coloniales.
No obstante, el 3 de enero 1833 a bordo de la corbeta inglesa HMS Clío capitaneada por John James Onslow, se produciría una invasión, el arriamiento del pabellón nacional y el desalojo de la población nativa junto a su entonces comandante, el coronel de marina José María Pinedo. Desde entonces la Argentina (salvo durante el breve período del conflicto bélico de 1982), ha denunciado este hecho como ilegítimo y fue realizando sucesivos esfuerzos diplomáticos en pos de la recuperación de la soberanía.
Al respecto, el licenciado en Historia por la Universidad de Buenos Aires Sebastián Ávila, sobre las posibilidades Argentinas de recuperar las islas , marca: “Hoy en día, dada la coyuntura geopolítica actual y la estrategia diplomática argentina no veo posible una pronta recuperación de las Malvinas. La Argentina ha estado perdiendo conexión con las islas en los últimos años. Menos gente viaja cada año y la población no está teniendo contacto con esa parte del territorio mientras el Reino Unido se beneficia con la extracción de los recursos naturales”.
Para tener en cuenta la magnitud de la disputa, el Reino Unido usurpa unos 3.200.000 km2 entre áreas marítimas, islas pequeñas, islotes, islas de la plataforma continental y la Antártida Argentina, corroborando con esto que la superficie total en conflicto incluyendo el sector antártico supera a la del territorio continental emergido. También es importante agregar que los derechos del Estado sobre su plataforma continental son independientes de su ocupación y no afectan a la condición jurídica de las aguas que se encuentran por encima de dicha plataforma ni a la del espacio aéreo situado sobre tales aguas.
Eduardo Cravero, ex-combatiente y presidente de la Unidad de Excombatientes de las Islas Malvinas en Moreno (UCIM), resalta: “Las grandes potencias colonizadoras desde añares quieren esas tierras por el contexto geopolítico en que se encuentran, es decir cerca de una gran reserva de agua dulce como es la Antártida, en un punto cercano a la comunicación de los océanos pacífico y atlántico, por medio de un pasaje muy grande y único como es el pasaje de Drake”.
En tanto, Ávila agrega: “Habría que tener presente el reciente traspaso de soberanía de la isla de Chagos a Mauricio en 2021 por parte del Reino unido. Revisar cuales fueron las alianzas que posibilitaron el traspaso y el proceso que permitió el retorno de los habitantes originales de la isla.” El historiador alude al traspaso de soberanía de las Islas Chagos, ubicadas en el Océano Índico, a Mauricio, por medio de un arrendamiento de tierras a 99 años, incluyendo una base aérea y un resarcimiento económico por el desalojo de los habitantes nativos.
En tal sentido Ávila suma: “Seguramente nos encontraremos con que Mauricio tiene una misma política económica y social consolidada a través de cada gobierno, cosa que Argentina carece totalmente, e ilógicamente opta por alianzas y políticas económicas que tienden a perjudicarla”.
Las negociaciones de Argentina con el Reino Unido iban en una senda similar años previos a la guerra de 1982. Estaba latente la posibilidad de llevar adelante la cesión de tierras mediante el sistema de ‘Retroarriendo’ por un plazo que fuera entre 50 a 99 años, hasta que el estallido del conflicto hizo desvanecer esa posibilidad y la situación de post-guerra favoreció la introducción del lobby isleño a la cuestión. Lobby que Argentina contrarresta debido a que, de acuerdo al último censo británico, realizado en 2021 y publicado finalmente en 2024, registró un total de 3,142 residentes. De estos, menos del 40 por ciento nació en las islas, lo que indica que la mayoría de los habitantes actuales provienen de otros países y por ende, no es pertinente esgrimir el principio de libre determinación de los pueblos .
Los esfuerzos diplomáticos argentinos permitieron que la situación de la disputa retornase a etapas previas al conflicto bélico y retomase las resoluciones 1514 (XX) y 2065 (XXVIII) de la ONU, que insta a las partes a negociar “sin demoras” una “solución pacífica” en el ámbito del comité de descolonización.
“Naciones Unidas nos da el apoyo, pero el Reino Unido pertenece a un grupo de países colonizadores que aún son potencia y tienen territorios usurpados bajo su mando”, advierte Cravero, quien combatió nueve días en la Isla Soledad hasta ser tomado prisionero durante un mes.
Sobre los reclamos diplomáticos argentinos, Ávila es escéptico. Sugiere en cambio revisar la estrategia llevada adelante desde cancillería y permitir profundizar más sobre la cuestión Malvinas.
Como propuesta para recuperar las islas, Ávila señala: “Creo que primero deberíamos repensar el concepto de ‘soberanía’. ¿De qué hablamos cuando decimos soberanía? Porque al mismo tiempo que sostenemos que las Malvinas son argentinas, vamos cerrando fábricas, rematando propiedades del Estado, privatizando empresas estatales y entregando todos los recursos naturales a las mismas potencias que mantienen la usurpación. Entonces, ¿de qué nos sirve reclamar soberanía sobre las islas si no la ejercemos plenamente en el territorio continental?”.
Por su parte, Cravero subraya: “Tengo la esperanza y la fe que se recuperen por vías diplomáticas porque una guerra no lleva a nada bueno. Tanto para el que gana, como para el que entrega el armamento”. Y destaca que “la ciudadanía argentina tendría que levantar la bandera argentina y tenerla siempre presente. Y los que nos representan en el mundo tendrían que tener el corazón pintado con la bandera y las Malvinas como tenemos los veteranos de guerra. Ahí capaz podamos recuperar las islas”.

