
De acuerdo al último informe de producción de libros divulgado por la Cámara Argentina del Libro (CAL) en marzo, el año pasado la oferta nacional se diversificó en novedades, pero el sector se encuentra debilitado en volumen y alcance. Así lo devela el informe anual de producción 2025 publicado por la CAL en articulación con la Agencia Argentina de ISBN y el núcleo de innovación social (NIS). Si bien el número de publicaciones nuevas creció respecto de 2024, la tirada retrocedió un 34% quedando a niveles inferiores que en 2019. El presidente de la CAL, Juan Manuel Pampín refiere: “Con respecto al año pasado sufrimos un importante retroceso de 14 millones de ejemplares producidos afectando a toda la cadena de distribución, empezando por las librerías“. El 2025 cerró con 34,6 millones de ejemplares lejos de los 52,6 millones de 2024.
La causa de la escueta producción es la disminución del caudal de edición pública educativa y en las compras institucionales, cuyos valores en 2024 representaron el 29,6 por ciento de la tirada total y hoy alcanza solo el 5%, es decir de 14 millones se pasó menos de 2 millones de ejemplares.
La participación del Estado de manera directa en la industria había sido crucial a la hora de suplir la oferta a consecuencia del aislamiento preventivo al que llevó la pandemia en 2020. La cuota de producción de folletos y materiales didácticos que encargaba el Estado por aquel entonces y hasta 2023 contaba con la iniciativa del Ministerio de Educación, hoy reducido a una Secretaría dentro del Ministerio de Capital Humano, quien cortó súbitamente dicha cuota de producción en 2025.
“El mercado no sustituye lo que demandaba el Estado nacional, y para no perder capacidad productiva necesitamos reponer las unidades constantemente de manera que el sector no se detenga”, señala Pampín. A pesar del repunte del formato físico frente al digital en aproximadamente 5% más que el año pasado, el volumen total de la tirada registra un total 34,6 millones de ejemplares impresos. La cifra marca una caída interanual del 34% situándose en niveles absolutos casi un millón de unidades por debajo de lo impreso en 2019.
Esta cantidad resulta considerable para la industria si tenemos en cuenta que casi la totalidad de la producción en formato papel se edita en Argentina (86%), y el 75% lo realizan pequeñas y medianas editoriales. Agregado a esto se observa una concentración de la producción debido a que las PYMES ven contraída la cantidad de ejemplares por tirada en casi la mitad frente a grupos editoriales mayores. “Necesitamos que las librerías cuenten con material y que se reactive el comercio para tener mejores resultados”, señala el presidente de la CAL sobre el riesgo en el que queda expuesto el sector PYME de mantenerse esta tendencia
El mismo informe señala que se acentúa el incremento efectuado en 2024 de la producción importada desde china situándose en un 11% del total, abarcando los tramos con mayor cantidad de ejemplares por tirada, es decir desde las 3000 unidades en adelante. “Hay más facilidades en la relación con China que la que podía haber hasta hace pocos años atrás” , comenta Pampín, director de la histórica editorial Corregidor, y agrega que “si bien el mercado argentino no se puede comparar con el mexicano o el brasileño por ejemplo, la calidad del material con que se trabaja y su producción no tiene nada que envidiarle a ningún país del mundo”.
El informe de producción anual basado en los registros proporcionados por la Agencia de ISBN, (identificador internacional de publicaciones que clasifica las obras según el título, editor y características de la edición) los títulos se incrementaron un 17% respecto de las cerca de 27 mil obras del año 2024 alcanzando los 36.942 números. Si bien hay nuevos títulos, las primeras ediciones no superan los 600 ejemplares y esto es otro factor por el cual se observa una caída en la producción.
Con una distribución de libros afectado por el predominio de las propuestas del sector privado y comercial, la edición pública educativa se reduce y afecta la variedad en la oferta, aunque el material didáctico infanto-juvenil encabece con un 17% el listado de temáticas, seguido por los géneros de ficción y biografías, estudios literarios y literatura; de acuerdo a la clasificación de temática internacional ‘Thema’ empleada como estándar por EdiTeur (nota del r: grupo internacional que coordina el desarrollo de la infraestructura de estándares para el comercio electrónico en el sector del libro, libro electrónico y publicaciones seriadas) para tales fines. También repuntan los títulos sobre ciencias sociales, derecho, filosofía y religión. El 7% de lo editado son traducciones y se consolidan en torno al 7% a lo largo de toda la serie, en donde 6 de cada 10 libros que se traducen provienen del inglés y el resto mayormente portugués, francés y japonés.


