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Graduada en Comunicación Social (UNM)

“En redes no se puede discutir política”

Este jueves, desde las 17:30, la influencer política y comunicadora social Juana Politizada dará una charla en la UNM sobre cómo aplicar los conocimientos teóricos a la práctica del mundo laboral. En diálogo con ANUNM, reflexiona sobre el rol de las redes sociales, la construcción de sentidos y la búsqueda de consensos.
“Lo que te va a poder hacer encontrar un espacio laboral es tener alguna diferencia y, en esa línea, la curiosidad fue clave para ser la persona que soy”, afirma Juana Politizada.

Juana Politizada es licenciada en Comunicación Social, graduada de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es creadora de contenido digital, militante peronista y feminista. Cuenta con más de 50 mil seguidores en Instagram y casi dos millones de “Me gusta” en Tik Tok. En los últimos años se convirtió en una de las voces jóvenes más reconocidas de la comunicación política en redes sociales. Actualmente trabaja en “1111”, un programa de análisis político y actualidad por la pantalla de Argentina/12.

Además integra el streaming “Todo marcha acorde a Perón”, que sale por el canal Sinestesia TV. Por otro lado, tiene un newsletter donde reflexiona sobre la actualidad, la polarización y la disputa en la construcción de sentidos. Este jueves, desde las 17:30 en el aula 004 del Edificio Histórico, dará una charla titulada “De la teoría a la práctica”, con el objetivo de compartir su experiencia personal y laboral. Se trata de una iniciativa organizada por el Frente Estudiantil Primera Generación de la UNM. Antes de su visita, conversó con ANUNM sobre la polarización en redes, la llamada ‘batalla cultural’ y la forma en que nos informamos en el ecosistema digital actual.

Muchas veces la manera de disputar el sentido en las redes sociales se da a partir de la violencia y los discursos de odio. ¿Cómo es el ejercicio diario de intentar crear un lenguaje que dialogue con ambos lados de la polarización?

Te voy a dar un ejemplo muy concreto. El fin de semana fue el cumpleaños del Gordo Dan, quien es parte de la militancia de La Libertad Avanza (LLA), muy fiel a Javier Milei. En ese marco lo saludo diciéndole feliz cumpleaños, no estoy de acuerdo con lo que piensa y la manera en la que ejerce poder digital, pero reconozco que se pudo construir como una autoridad en materia política. Eso despertó mucho enojo por parte de gente que piensa parecido a mí porque ¿cómo vas a validar a una persona que tiene una reputación tan negativa? En esa clave, si bien hubo algo de provocador en el hecho de que una militante peronista y feminista saluda al “““enemigo”””, creo que hay un ejercicio que tiene que ver con tener bien en claro contra qué estás disputando poder. No creo que hoy por hoy haya una batalla que sea el Gordo Dan o yo, sino que lo que hay que desarmar es esa polarización que no te permite ni hacer un saludo de cumpleaños.

En relación a esta polarización extrema que se da en las redes, ¿es posible dar un debate político profundo?

No, en redes no se puede discutir política porque el mismo formato de las plataformas no te permite hacerlo. Todo es muy breve y lo que más circula, en general, es lo más amarillista. En ese espacio lo que uno hace, de alguna manera, es encuadrar discusiones. Luego sí creo que en espacios donde te dan un poco más de tiempo, como en los programas de streaming, entrevistas, blogs o newsletters, ahí sí tenés un espacio donde hay una comunicación más rica.

Se habla mucho de la ‘batalla cultural’, pero a veces suena a algo muy abstracto. ¿Cómo se camina ese territorio en las redes sociales hoy en día?

Es complejo porque hay una lógica de sentido común que pone la idea de batalla cultural como izquierda versus derecha. Y en realidad para mí hay otras cosas que se están disputando, como la lógica individualismo contra el sentido del Estado de Derecho.

Hace un tiempo en 1111 comentaba que para mí es alarmante cómo se instaló la lógica “Santiago Maratea” de pensar lo público. Frente a una situación de crisis, por ejemplo un incendio o inundaciones, Maratea sale y dice “bueno, vamos a juntar plata”. Queda un poco a criterio de cada uno darle plata a esta persona que no tiene un rol dentro del Estado para tratar de hacer llegar recursos a ese lugar de crisis. Que esa lógica tenga un nivel de aceptación masiva  es un problema y entra en lo que es la batalla cultural porque erosiona mucho el para qué está el Estado de Derecho. ¿Para qué hay un gobierno nacional si no es para atender las situaciones de crisis de la población? Eso tiene que ver mucho con el avance de las redes sociales, que cada uno tenga un teléfono con su micromundo de sentidos se aleja mucho del sentido social.

¿Y cuál es tu mirada sobre los debates políticos que se dan en los medios tradicionales?

Los medios tradicionales lucran con la polarización de alguna manera. Les resulta redituable editorialmente, es un poco la lógica de quién financia cada medio. Si sos un medio que recibe pauta de algún funcionario de LLA probablemente operes para ese lado, y lo mismo pasa con la oposición. Son contados los medios que te proponen hacer un ejercicio democrático interesante. La línea editorial siempre “tira” para hacer que la persona diga lo que el medio necesita escuchar en algún punto.

¿Qué herramientas o estrategias te sirven a la hora de comunicar a través de Instagram, Tik Tok o X? ¿Y qué diferencias encontrás entre ellas en términos de lenguaje?

Uso mucho Canva para hacer portadas de reels más que nada. Llevo las métricas donde voy monitoreando cómo es el rendimiento en cada red y soy muy consciente de que en cada espacio hablo con audiencias que son muy diferentes entre sí. No tengo tan homogéneo el público con el que hablo. En Twitter sé que me leen, en un 80%, varones de centros urbanos de Argentina en donde ahí capaz puedo hablar con “malas palabras”. Después cuando estoy en el programa 1111 tengo que moderarme bastante porque es consumido por familias. En Instagram y Tik Tok trato de ser más amistosa y hablar en el código que hablo con mis amigas, en el lenguaje del chisme cotidiano, en un registro más de la amistad.

Hoy tenemos más acceso a la información que en cualquier otro momento de la historia. ¿Cuál es tu mirada sobre eso? ¿Estamos sobreinformados?

Estamos mal informados. Uno cree que por tener el teléfono a mano puede acceder a información de calidad en lo inmediato y en realidad no. Para mí la falta de una política centralizada en relación a cómo difundir la información genera una suerte de mercado donde las personas que tienen más alcance te van a posicionar primero en tu inicio lo que ellos consideran importante.

Un influencer grande probablemente tenga mucho más alcance que uno más chico. Entonces se genera una tensión sobre temas que no son los que luego hacen a la vida de la ciudadanía. Sin ir más lejos, en enero se aprobó una modificación del DNI, donde se incluyen unos chips que nos pueden rastrear. Esa noticia tuvo cero alcance en términos de circulación en redes sociales, e incluso en medios masivos. Y eso es un problema y afecta al conjunto de la población. Entonces hay un desfasaje muy grande entre la información que importa en términos de pensamiento ciudadano y después lo que efectivamente se escucha, que suele tener que ver con el “chismecito”, Wanda Nara, o algo del orden del fútbol.

El jueves vas a dar una charla sobre cómo aplicar los conocimientos teóricos a la práctica del mundo laboral, en los medios y las redes. ¿Qué consejos te sirvieron a vos cuando recién arrancaste a trabajar?

Fue muy difícil. Hay algo de ser muy inquieto en relación a la profesión y a la propia curiosidad. Hice un montón de capacitaciones por fuera de la facultad, y traté de involucrarme mucho en ONG´s y espacios más militantes. Todo eso me enriqueció un montón para que la carrera sea lo que estructura mi forma de pensar, pero al mismo tiempo ser como una especie de pulpo, que me permite tener hoy muchas posibilidades de inserción laboral. Lo que te va a poder hacer encontrar un espacio laboral es tener alguna diferencia y, en esa línea, la curiosidad fue clave para ser la persona que soy.

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