
La tarde gris en la Ciudad de Buenos Aires fue testigo de una acción de la comunidad universitaria en reclamo por la crisis de financiamiento. La avenida Córdoba, adornada con cientos de paraguas que servían de amparo ante la intensa lluvia, se convirtió en una interminable fila de pacientes en busca de atención gratuita y de calidad.
Entre el caos de la hora pico y el acompañamiento de los ciudadanos a esta propuesta, las carreras de la UBA de Odontología y Veterinaria brindaron servicios gratuitos frente a la Plaza Dr. Bernardo Houssay. Allí, seis tráileres de atención equipados no daban abasto ante la gran demanda que, según datos oficiales, superó los 8.000 turnos asignados.
En el interior de la Facultad de Medicina, la actividad y la circulación de gente —tanto curiosos como informados sobre el evento— eran constantes. Los pasillos del edificio, ocupados por distintos stands de las carreras, mostraban tanto proyectos de investigación como la exposición de las problemáticas actuales. “Los recortes nos están afectando principalmente en gastos de funcionamiento, becas y salario docente. Nuestro salario cayó alrededor de un 40%, es decir que estamos haciendo las mismas tareas con un 40% menos de sueldo”, señaló Federico, profesor de la Facultad de Agronomía.
En la extensa fila se mezclaban las opiniones: algunos convocados por su apoyo a la universidad pública y otros interesados en aprovechar la gratuidad de los servicios. “Fui a varios lugares y te arrancan la cabeza, no hay forma de hacerlo particular”, comentó Darío, un vecino de San Isidro que esperaba desde temprano la atención del equipo de Odontología. “Venimos desde zona sur, nos levantamos a las 7 para venir hasta acá”, aseguró Jesica, mientras se acercaba su turno. “Me enteré por una compañera de trabajo que estudia en la UBA. Está bueno, pero hay mucha demanda y se nota lo caro que es odontología: parece que ya no hay tantos insumos”, agregó antes de ser llamada por un voluntario.
“El recorte afecta a todo el alumnado, a docentes y no docentes. Hoy participamos apoyando esta protesta desde la acción”, aseguró Verónica Reyes, codirectora del grupo Clowns Hospitalarios de la Facultad de Medicina. Con globos e inflador en mano, explicó que dependen de la Secretaría de Extensión Universitaria y que el taller dura una semana, tras la cual la participación continúa de forma voluntaria. “Es más positivo hacer estos paros activos porque acercan la universidad a la sociedad. Es mejor que un paro inactivo y puede generar mayor impacto”, comentó antes de asistir a una niña.
Mateo Russo, trabajador no docente de la carrera de Veterinaria, señaló que suelen realizar campañas con un enfoque comunitario. “La situación es crítica, más allá del reclamo salarial. Las actividades que realizamos necesitan insumos, logística, son muchas cosas”, explicó. Su preocupación radica en el empeoramiento constante del contexto: “Son medidas que tomamos para que se cumpla la ley. Es algo que salió en el Congreso y se tiene que cumplir”, afirmó.


