
Al acercarnos a la Basílica, los primeros indicios de la transformación urbana se hacen visibles. Los cortes de circulación y los vallados obligan a modificar los recorridos habituales y, como tantos peregrinos que llegan a diario al santuario, avanzamos a pie entre las estructuras que preparan los trabajadores. La postal se completa con las santerías, los puestos con rosarios y crucifijos y los visitantes que siguen llegando a la ciudad, incluso aquellos que no podrán estar presentes el día de la misa. Entre ellos encontramos a tres turistas colombianos que se encontraban de paseo y cuya estadía coincidió con la semana de la visita papal. Aunque se lamentaban de tener que regresar a su país antes del encuentro, compartieron su mirada sobre la magnitud del acontecimiento. Uno de ellos señaló que independientemente de las creencias religiosas, se trata de un evento que implica una organización con un despliegue económico muy grande.
También nos encontramos con la expectativa propia de quienes viven en la ciudad; frente a la Basílica conversamos con Héctor Avendaño y Alberto Díaz, dos vecinos y comerciantes que tienen sus puestos en las inmediaciones del santuario.
Para ambos, la llegada de un Papa representa un hecho excepcional. “Acá en Luján es un acontecimiento muy importante. Hace 39 años que no viene un Papa y pienso que va a venir para bien. Esperamos mucha gente de todo el país”, comentó Díaz. Este vecino asegura haber vivido numerosos acontecimientos en la ciudad y sostiene que siempre encuentra algo especial en el movimiento de los peregrinos. Además cuenta: “Tengo mucha fe. En mis 84 años viví muchas cosas y, para bien o para mal, siempre estuve acá. Me gustan los acontecimientos que hay en Luján, vienen peregrinos todos los días”.
Héctor, por su parte, destaca que la ciudad es uno de los destinos religiosos más visitados del país y que entre los vecinos se percibe entusiasmo por la proximidad de la fecha. Sin embargo, la expectativa convive con una preocupación concreta: las consecuencias que tendrá el operativo sobre la actividad comercial. “Esto trajo muchos problemas a los comerciantes porque no podemos trabajar. Tenemos que estar cerrados tres días y es un garrón, porque la gente necesita trabajar”,dice.
Los comerciantes también anticipan cómo cambiará la disposición del espacio durante la celebración. Según explicaron, los sectores más próximos a la Basílica estarán destinados a autoridades eclesiásticas y representantes de distintos lugares del país y del mundo. El público, en cambio, deberá ubicarse en sectores más alejados, desde donde se podrá seguir la celebración o el recorrido a través de pantallas gigantes o verlo movilizarse en el Papamóvil. Esta información coincide con la palabra de Paula Domínguez, quien forma parte de la organización del evento, que explicó que va a haber un lugar “vip” y por eso está el vallado para que se acomoden los invitados especiales.
Pero no todos los testimonios están atravesados por la misma emoción. Para algunos vecinos, la multitudinaria convocatoria representa también una fuente de incertidumbre. En este sentido, una residente de la zona, que vive a pocas cuadras de la Basílica y que prefiere no decir su nombre, compartió su preocupación por las dificultades que podría ocasionar el operativo. Si bien se define como creyente, reconoce que todavía intenta asimilar lo que significará tener su ciudad colmada de visitantes.
“Yo creo en Dios, pero el tema del Papa es un tema aparte. Estoy tratando de asimilar que Luján va a estar repleto de gente. Vivo acá nomás, a unas cuadras de la Basílica, y sé que hasta por la esquina de mi casa va a pasar gente. No vamos a poder salir a ningún lado. La verdad, me preocupa la seguridad”, cuenta.
También señala que a los vecinos de la zona les recomendaron permanecer en sus hogares los días de mayor circulación. Su testimonio pone de manifiesto una dimensión menos visible de la visita porque para quienes viven en las inmediaciones del santuario, el acontecimiento no solo implica una celebración, sino también una modificación profunda de la rutina cotidiana.
Otra vecina y comerciante, en cambio, destaca un aspecto que observa desde hace un tiempo en el movimiento de la ciudad. “Yo sentía que se había perdido la fe en las personas, pero este último tiempo siento que volvió a resurgir. Vienen todos los días, quizás personas que no llegaron a participar de la peregrinación, pero que igualmente se acercan por sus promesas”, comenta, también preservando su identidad.
En medio de los preparativos a tan solo una semana de la visita del Sumo Pontífice, también tuvo lugar la presentación de Tes es Petrus- ‘Tú eres Pedro’ en latín-, una escultura del artista local Gustav Navone que propone transformar las palabras de los vecinos y peregrinos en un presente simbólico para el Santo Padre. En diálogo con este medio, el artista explicó que la propuesta surgió de sus propios recuerdos y de su vínculo con la Basílica, que la iniciativa nació a partir de una vestimenta que pertenecía a Francisco que León le regaló a la Basílica y a todos los argentinos.
Al conocer la historia, Navone sintió la necesidad de crear una obra que pudiera devolver simbólicamente ese presente a través de las palabras de la comunidad. “Cuando vi esa ropa de Francisco, me conmovió. Entonces pensé en cómo podríamos devolver ese gesto. Cuando era joven escuchaba los rezos y los murmullos de las personas y pensaba que, si lograba reunir todo eso en una obra, podía hacer un homenaje”, recuerda. Navone también explica que tomó como referencia el cuaderno que se encuentra dentro de la Basílica, donde los visitantes dejan escritas sus plegarias e intenciones. Su deseo fue reunir ambas experiencias en una obra que no quedara limitada a su autor, sino que pudiera ser apropiada por toda la comunidad.
Por su parte, el intendente de Luján, Leonardo Boto, brinda detalles sobre la organización de la entrega del presente y explica cómo se desarrollará el procedimiento una vez que finalice la participación de los vecinos. “Una vez que terminemos todos de dejar los mensajes, vamos a tomarlos, ordenarlos y prepararlos en una caja que va a estar entre los presentes que le entregaremos al Papa León. Estamos contentos, una vez que terminemos, la escultura va a ir al Museo de la Ciudad y va a quedar como recuerdo de su visita a nuestra ciudad”, informa.
A una semana del encuentro, Luján se encuentra ante una transformación que alcanza a sus habitantes, sus trabajadores y quienes llegan desde otros lugares. La emoción de los fieles, los recuerdos de quienes vivieron también la visita de Juan Pablo II en el año 1987, las expectativas de los comerciantes y las preocupaciones de los vecinos conviven en una misma ciudad que comienza a prepararse para un hito histórico.


