
Cada tercer domingo de octubre, Argentina celebra el Día de la Madre. Esta fecha tan esperada volverá a juntarnos en almuerzos familiares, reuniones, homenajes y expresiones de afecto. Ayer hijas, hoy madres, mañana abuelas o bisabuelas, tías o madrinas, diferentes etapas pero el mismo amor mutuo e incondicional, el de la familia.
Según Focus Market, consultora especializada en investigación de mercados y análisis económico, cerca de 10 millones de mujeres cumplen el rol de madres o cuidadoras en el país. Todas ellas son las potenciales destinatarias de regalos este 18 de octubre, ya que la jornada representa una oportunidad para impulsar las ventas y expresarles nuestro cariño.
Cintia Llusto (45 ), una comerciante de Moreno y madre de un adolescente de 17 años, contó a ANUNM que abrió recientemente un local de indumentaria y afrontó el emprendimiento con mucho esfuerzo y que además pasará la celebración trabajando. Aunque no tiene grandes expectativas comerciales, considera que cualquier detalle puede convertirse en un presente significativo. “Para una mamá todo es regalo: desde tacitas, plantitas, bombones, un adornito, alguna artesanía, hasta ropa también”. También recuerda con ternura las manualidades que su hijo le obsequiaba durante la etapa escolar.
Fernanda (48), quien prefirió no revelar su apellido, acaba de inaugurar un negocio de regalería en el Moreno Shopping Center. Madre de cuatro hijos, se prepara para la fecha con una oferta variada: ramos de flores, tazas con chocolates, perfumes, carteras y billeteras.
El escenario económico
El Día de la Madre es una fecha relevante para el comercio minorista, pero los resultados no son iguales en todos los rubros. De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en septiembre de 2026 las ventas minoristas pyme aumentaron un 0,3 % interanual, aunque bajaron un 1,2 % respecto del mes de agosto. En los primeros nueve meses del año, la retracción acumulada alcanzó el 2,1 %.
Lucas Patricio (25), encargado de una joyería, señaló que la celebración es una de las jornadas de mayor actividad para el sector, comparable con las fiestas de fin de diciembre. Sin embargo, advirtió que las ventas disminuyeron durante los últimos tres años.
En cambio, Agustina Castro (28), encargada de dos sucursales en Moreno de una cadena nacional de tiendas minoristas, de polirubros, afirmó que este año las ventas marchan mejor. Para atraer compradores, el negocio ofrece combos económicos, decoración alusiva, también ofrece un 10 % de descuento por pago en efectivo y cupones para participar en un sorteo.
“La expectativa está siempre en poder vender”, expresó Claudia Castillo (58), comerciante, dueña por más 14 años de una regalería o una tienda holística. Siguió relatando que “historicamente nuestros fuertes siempre fueron el día de la madre, las Fiestas y el Día del Amigo”. No obstante, este año las visitas al espacio no se traducen en ventas. Al mismo tiempo reconoce que no es un negocio de primera necesidad porque la gente actualmente necesita administrarse con poco dinero.
Los indicadores nacionales ayudan a contextualizar estas experiencias. Según el INDEC, durante el segundo trimestre de 2026 la tasa de actividad ocupacional (poblción economicamente activa) fue del 48,9 %, la de empleo alcanzó el 45,0 % y la desocupación se ubicó en el 7,9 %. Estas cifras describen el mercado laboral de los aglomerados urbanos relevados por este organismo.
Verónica Cichini (51), empleada de un local de ropa y madre de una adolescente de 15 años, relató que sus empleadores debieron cerrar una sucursal abierta un año y medio antes. Atribuyó parte de las dificultades a la competencia de productos importados de bajo precio. Además, explicó que el equipo pasó de tres trabajadoras a una sola. Pese al cambio, destacó la habilidad del argentino que ante la necesidad busca adaptarse para seguir adelante. Para el domingo 18, su espectativa es de tranquilidad: “Mi hija es adolescente, así que mucha bolilla no presta, pero con mi mamá sí, mi mamá espera ese día”, contó.
La maternidad como trabajo

Más allá de las compras, la fecha invita a pensar en las tareas cotidianas que implica criar. La maternidad reúne experiencias diversas, atravesadas por las responsabilidades laborales, domésticas y familiares, así como por los recursos disponibles para afrontarlas.
Aylén Bruzzoni, de 22 años, espera la llegada de un nuevo integrante de la familia. Su hijo tiene un año y diez meses y pronto tendrá un hermano. “Soy la mamá más feliz del mundo”, expresó Bruzzoni. Para ella, casarse, formar una familia y tener a su hijo fueron experiencias fundamentales. Recordó con emoción que sintió algo inexplicable, luego sentirlo crecer en su vientre y después cuando lo tuvo en sus brazos, experimentó un amor inconmensurable. “Es el regalo que más le importa” aseguró.
Bruzzoni contó que la llegada de su próximo hijo exigirá reorganizar la dinámica familiar. Para transitar esta etapa, cuenta con el apoyo de sus padres y sus suegros. También destacó la participación de su esposo en la crianza: “Cuando Liam era bebé, su papá le cambiaba los pañales, lavaba su ropita y lo bañaba también”. Aunque trabajara muchas horas fuera de casa, valoró que comparta las responsabilidades cuando está presente.
Victoria Jiménez, de 47 años, esteticista especializada en servicios de spa y estética semipermanente, considera que no necesita esperar un regalo para sentirse reconocida: “Para mí, el Día de la Madre son todos los días”. También observó que muchas mujeres prefieren recibir productos personales o relacionados con su bienestar, antes que artículos para la cocina.
Sin embargo, advierte que compatibilizar el empleo con la crianza puede generar culpa. “Hoy también la mujer siente un poco de culpa de no estar con los hijos, cosa que no pasaba antes”, sostuvo. Al recordar a su propia madre, quien trabajaba en costura desde su casa, destacó que procuraba asistir a las reuniones escolares y organizar sus tareas para estar presente. Jiménez valoró especialmente que, pese a ser la mayor de ocho hermanos, no tuviera que asumir la obligación de cocinar, por ejemplo, para sus hermanos. “Mi mamá paraba la máquina para hacernos la comida”, recordó.
Llusto, en tanto, reconoció que las exigencias laborales a veces le hacen olvidar fechas especiales. Para ella, estas celebraciones también son oportunidades importantes para el comercio. Comprende que a su hijo adolescente pueda pasarle lo mismo y explicó que encuentran otros momentos para reunirse, recibir felicitaciones y compartir en familia.
Con respecto a esta fecha, Castillo aprendió a revalorizarla, con sus padres fallecidos, lo importante es la unión de la familia y contar con buena salud donde el regalo no es importante. “Si hoy pudiera sentarme a tomar mate con mi madre”, enunció con emoción.
El desafío colectivo consistiría en transformar el homenaje simbólico en condiciones concretas para que la crianza pueda sostenerse con derechos, autonomía y apoyo social. Cuidar ya no sería una responsabilidad individual, sino una tarea compartida y reconocida por toda la sociedad.


