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Comunicación Social (UNM)

¿Es solo un rocanrol del país? La movida de las bandas de la zona oeste

Mientras Argentina llora la muerte de Carlos "Indio" Solari, ANUNM recorre la región y cuenta el presente de cuatro bandas.
Complejo de Electra nació en Merlo e Ituzaingó. La banda presenta su primer EP el sábado 13 en el Teatro Durán, de Castelar.

La zona oeste de Buenos Aires ocupa un lugar importante dentro de la historia del rock argentino. Con una mística particular, el oeste construyó (y aún lo hace), una escena atravesada por la cultura del barrio, la solidaridad entre bandas y el “poner el cuerpo” en cada presentación. Nos sumergimos en este submundo del rock para conocer más de cerca qué significa para ellos ser del oeste, en qué espacios se mueven y de qué manera se autogestionan en un contexto marcado por la influencia de los medios digitales.

Para Cristian Secul Giusti, licenciado en Comunicación Social, docente de la Universidad Nacional de Moreno e integrante del proyecto de investigación “Figuras, actores y representantes de la cultura y de las artes contemporáneas en el oeste del conurbano bonaerense”, la escena del rock en zona oeste sigue muy activa pero más fragmentada que en otros momentos históricos. “Quizás ya no existe aquella masividad de fines de los 90 o principios de los 2000, pero sí hay una red de espacios culturales, centros, bares o festivales donde las bandas siguen circulando”, afirma.

Desde Merlo, Sed Bravía una propuesta con la impronta del hard rock y el heavy metal, integrada por Leandro Funes en guitarra y voz, Patricio González en batería y voz, y Santiago Funes en bajo, afirma: “Por lo general, buscamos presentarnos en lugares donde no se haya que pagar para tocar o donde, mínimamente, el acuerdo con el establecimiento no sea desfavorable para las bandas”. Además, señalan que Merlo, Morón y Ramos Mejía son las localidades que más frecuentan.

En esta misma línea, Capitán de mi Naufragio con un estilo más ligado al metal alternativo, oriunda de Ramos Mejía, e integrada por Dalila Paradiso en guitarra y voz, Francisco Alanis en batería y voz, y Cristian Casicia en bajo, comparte la idea de no tocar en lugares donde haya que pagar para presentarse. “Los espacios donde tocamos suelen ser centros culturales y salas para tocar y estos están ubicados principalmente en el oeste. Todas las fechas que organizamos nosotros también fueron todas en el oeste desde Ramos Mejía hasta Merlo, Morón y Padua”, explican.

Desde Morón e Ituzaingó, Complejo de Electra, integrada por Victoria Lina en teclado y voz, Luján Bossero y Juliana Vivas en guitarra y voz, Micaela Cisneros en bajo y voz, y Paula Amargós en batería y voz, construye una propuesta atravesada por la sensibilidad, la amistad y la autogestión. “Nacimos en el espacio cultural Laberinto de Morón”, cuentan. También aclaran que, si bien se mueven en distintos barrios y lugares no solo de zona oeste, el sábado 13 de junio lanzarán su primer EP en el Teatro Durán en Castelar.

Perros Vagabundos toca el viernes que viene en Whiskey Bar, de Castelar. Y el 18 de julio junto a La Mancha de Rolando, en Makena, de Palermo, CABA.

Dentro de la escena independiente del oeste, Perros Vagabundos es una banda de rock and roll con influencias del reggae y el funk, conformada por Franco Lozano en voz, Francisco Lozano y Juan Lugo en batería, Joan Linera y Agustín Silvera en guitarras, Matías Rasgido en bajo y Fernando Introcaso en trompeta. El grupo, de Merlo, cuenta que trata de generar sus propios shows. “Preferimos la autogestión ya que tenemos más control de todo lo que estamos haciendo”, sostienen.

Actualmente, es una realidad que las redes sociales y las plataformas digitales vinieron para quedarse, lejos quedaron los años en que la difusión se daba a partir de afiches pegados en la calle y el boca en boca. En este sentido, Secul Giusti sostiene que las plataformas digitales transformaron la lógica.

“Hoy se puede grabar, subir música y difundirse sin depender de grandes empresas. No obstante, al mismo tiempo las redes generan mucha saturación y una necesidad de producir contenido”, afirma el investigador “A veces pareciera que una banda necesita dedicar casi tanto tiempo a Instagram o a TikTok como a ensayar”, agrega.

“Las plataformas digitales abarcan un 70% u 80% de la banda. Estamos muy pendientes de estar constantemente subiendo flyers, haciendo videos, ya sea de risa, de promoción o tocando”, cuenta Dalila Paradiso, integrante de Capitán de mi Naufragio. Además, asegura que más allá de la parte artística, también deben dedicarle tiempo a la difusión porque “en la actualidad todo se mueve a través de las redes y eso demanda muchísimo tiempo”.

“Vos ponés la radio y suenan las mismas diez canciones. En ese contexto, las redes sociales son nuestras mejores amigas”, declara Francisco Lozano de Perros Vagabundos. Asimismo, desde Sed Bravía sostienen: “Son un portal hacia el cielo o el infierno”. Aunque reconocen que la magnitud de los medios digitales les resulta vertiginosa, a su vez destacan que les gusta estar presentes y conectar con los seguidores.

Al igual que otras bandas de la escena, Complejo de Electra reconoce la importancia de lo digital y la promoción en redes, aunque intentan mantener cierta autenticidad frente a la lógica digital. “Es complejo, por las visualizaciones, los días, los horarios, si está bueno o no el contenido. Pero tratamos de vivirlo con más liviandad y siempre buscando mostrar lo genuino de la banda”, explican.

Más allá de los cambios en la industria musical, la escena del oeste conserva algo difícil de explicar. Una especie de identidad compartida, que atraviesa las formas de habitar la música. Para Secul Giusti, autor de Rompiendo el silencio, libro en el que analiza letras del rock argentino en los 80, existe un “ser del oeste” que interviene como huella simbólica. “Incluso cuando no se menciona explícitamente al barrio en las letras, se nota en las formas de organización y en el sentido de pertenencia” sostiene el docente de la Universidad Nacional de Moreno.  

Compartiendo lo mencionado anteriormente, Sed Bravía asegura: “Zona Oeste es sinónimo de rock y de donde venimos habla mucho de quiénes somos. La educación, la humildad, la honestidad y el trabajo en equipo, es la herencia que nos acompaña”.

Si bien, desde Complejo de Electra afirman que sus letras y música no se caracterizan por mencionar el territorio, sí identifican que su forma de trabajar está profundamente marcada por este. “Hay mucho sentido de comunidad, mucho, “che contá conmigo para lo que necesites”. Y lo autogestivo, todo lo que hacemos es cien por ciento autogestivo y si no fuera por la comunidad y nuestro círculo no podríamos estar haciendo lo que hacemos”, reflexionan.

En Capitán de mi Naufragio, el territorio también se expresa en sus letras. Sus canciones, como La llamada por ejemplo, abordan temas como la violencia y las divisiones dentro de  los barrios populares, mientras que La Peligrosa  pone el foco en la desigualdad de género, buscando generar una mirada crítica sobre la realidad.

A pesar del contexto económico actual, el cual dificulta sostener los proyectos musicales, en el Oeste las bandas continúan reinventándose. “Continuamente siguen apareciendo distintas formas de organización. Creo que el futuro va a ser cambiante y activo, en esas dos direcciones” advierte Giusti. Mientras tanto, el rock lejos de desaparecer, se transforma.   

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