
El equipo representativo de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) clasificó a la etapa final del Mundial CanSat 2026, un curso-concurso que desafía a estudiantes de distintos países a diseñar e implementar los subsistemas principales que componen un satélite El equipo CanSat UNM se conforma por el ingeniero y docente Pedro Giuffrida, los graduados en Ingeniería Electrónica Lucas Knaupp, Sergio Sandoval y Claudio Fernando Sandoval, los estudiantes de esa carrera Juan Adolfo Isa, Juan Manuel Chimienti, Patricio Coto y Juan Pablo Luján y la estudiante Rocío Salgado de la carrera de Diseño Industrial. En conjunto representan a Argentina y se posicionan entre los mejores proyectos a nivel internacional.
El Mundial CanSat tiene como particularidad que se pretende la construcción de un artefacto enlatado, es decir en miniatura. De allí que su nombre en inglés sea “can”por lata y “sat”por satélite. Organizado por el Programa Espacial Universitario (PEU) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el concurso consta de cinco etapas, cuya primera comenzó el 8 de diciembre del año pasado y la última lo haráel 23 de mayo.
El objetivo del concurso es simular una misión espacial en la que los satélites transmitan datos de presión, temperatura, velocidad y aceleración durante el trayecto de elevación y caída libre. Con una metodología particular y de acuerdo a los requerimientos, componentes y especificaciones pautadas por el certamen, a lo largo de cada etapa los equipos deben desarrollar el dispositivo acompañado de una estación terrena. En este sentido, Lucas Knaupp, Sergio Sandoval y Juan Manuel Chimienti relatan la experiencia y destacan la importancia del proyecto.
La participación de la UNM estuvo motivada por Walter Klein, director general de Vinculación Tecnológica en la universidad, al manifestar su idea de formar un equipo que concurriera a este tipo de competencias. Sergio Sandoval, ingeniero electrónico con Orientación en Redes y líder del grupo, señala que realizaron una convocatoria abierta y seleccionaron los perfiles que mejor se adaptaban al proyecto. “Fue un proceso muy colaborativo donde el entusiasmo y las ganas de aprender tuvieron un rol clave”, explica.
El diseño y el desarrollo del satélite requieren de la combinación de distintas disciplinas y áreas de conocimiento, por lo que cada participante aporta una pieza fundamental. Así, Sandoval comenta que “con el avance del trabajo se fueron asignando roles según las capacidades técnicas, la experiencia previa y el compromiso”. En este último trayecto y en vistas al lanzamiento, el equipo está enfocado en las pruebas finales, la integración final del sistema y los ensayos para asegurar la mayor confiabilidad posible.
Knaupp, ingeniero electrónico de la UNM que se dedica a la industria aeroespacial en Alemania, en donde está radicado, detalla la importancia de la participación en actividades de esta índole tanto para la institución como para quienes se forman en ella. Si bien en la UNM la carrera de Ingeniería en Electrónica no cuenta con una orientación aeroespacial, Knaupp señala que este concurso “es un muy primer paso para meterse en esta industria”.
Sobre esta misma línea, Chimienti, estudiante avanzado de Ingeniería en Electrónica, afirma que la universidad cuenta con los recursos humanos para desarrollar esta rama de investigación y considera que este proyecto es la base para alcanzar otros de mayor magnitud. A su vez sostiene que para los y las estudiantes estas actividades académicas “son muy enriquecedoras y hasta necesarias para el desarrollo educativo. Esto debido a que se puede poner en práctica todo lo aprendido y, además, adquirir experiencia trabajando en equipo”.
Sin embargo, en la actualidad existen limitaciones para involucrarse de esta manera. Los análisis realizados por el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), muestran que al primer trimestre de 2026 el presupuesto nacional para ciencia y tecnología acumula una caída real del 50,8 % desde 2023. Sandoval afirma que esta reducción “impacta directamente en la posibilidad de desarrollar proyectos de investigación, acceder a equipamiento, financiar viajes académicos y sostener equipos de trabajo”.
Desafíos como el Mundial CanSat son la puerta de entrada a nuevos saberes que enriquecen trayectorias y permiten nuevas posibilidades para la academia. El conocimiento adquirido en cada instancia puede ser aplicado a proyectos más complejos. En este caso, el concurso incentivaría el desarrollo de tecnología espacial en la Universidad Nacional de Moreno. Así, Sergio Sandoval afirma: “Es fundamental fortalecer la inversión en educación, investigación y desarrollo tecnológico entendiendo que son pilares del crecimiento de Argentina”.
Él concluye que “representar a la UNM en un certamen internacional es un orgullo enorme. Demuestra que el esfuerzo, el compromiso y la formación que brindan las universidades públicas permiten competir a nivel mundial”. En un contexto de desfinanciamiento a las universidades nacionales y a las actividades científicas, la participación de una de las instituciones más jóvenes resulta un acto de resistencia y revalorización de la educación pública, gratuita y de calidad.


