
En 2006 se sancionó la Ley 26.130 que garantiza el acceso de todas las personas mayores de edad a la realización de ligadura de trompas de Falopio y vasectomía. Dichas intervenciones deben ser realizadas sin cargo en los establecimientos del sistema público de salud y cubiertas al 100% por obras sociales y entidades de medicina prepaga. El único requisito para su acceso es el consentimiento informado del paciente y no se requiere autorización judicial ni del cónyuge.
En este contexto, los especialistas consultados afirman que la vasectomía es un método anticonceptivo cada vez más elegido por los hombres. Así lo explica el doctor Mariano Cohen, Jefe de la Sección Andrología del Servicio de Urología del Hospital de Clínicas: “La frecuencia fue aumentando de la prepandemia a hoy aproximadamente unas cinco o diez veces más de lo que se hacía antes.”
Datos similares aporta el doctor Alejo Rasguido, médico andrólogo por la Sociedad Argentina de Andrología y Jefe de Unidad Andrológica del Centro Urológico Dr. Rasguido de Tucumán: “Hace cinco años atrás, en mi clínica, en la que somos cinco urólogos, realizábamos un promedio de cuatro vasectomías por año. Y hoy estamos realizando un promedio de cuatro o cinco por semana”. A su vez, la doctora María Elisa Moltoni, vicepresidente de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMADA), destaca que dentro de este aumento hay un buen porcentaje de hombres sin hijos que están accediendo a este método quirúrgico.
Las razones de este crecimiento exponencial son muchas, desde un aumento en la información disponible sobre la práctica hasta un mayor compromiso por parte de los hombres en la contracepción. “Creo que el hombre participa más hoy en día de la anticoncepción y no es solamente una carga de la mujer”, señala el doctor Cohen. Rasguido comparte esta postura y señala que no se trata de una presión por parte de sus cónyuges sino que los pacientes consultan por motus propio al ver a sus parejas sufrir por los métodos anticonceptivos hormonales que utilizan.
Los especialistas también resaltan que la vasectomía es un procedimiento mucho más sencillo comparado con lo que representa en la mujer una ligadura de trompas: “La vasectomía es una cirugía que se hace con anestesia local, ambulatoria y la ligadura de trompas se hace con anestesia general”, explica el Cohen. A su vez, Rasguido agrega: “Comparando los riesgos quirúrgicos de la ligadura de trompas con una vasectomía estamos hablando de sacar una uña con colocar un bypass cardíaco. Son dos cosas completamente diferentes y es de muy bajo riesgo la vasectomía”.
El postoperatorio también es relativamente sencillo: “Normalmente recomendamos que haga un reposo de por lo menos dos o tres días para evitar que se hagan hematomas o inflamaciones y a partir de ahí la gente ya puede volver a su vida diaria normal. A los siete días ya puede volver a la actividad física y a la actividad sexual normal, obviamente con cuidados porque hay riesgo de embarazos. Recién a partir de los treinta o cuarenticinco días se le pide que haga un espermograma para chequear que esté todo lo que consideramos azoospérmico, es decir, sin espermatozoides”, explica Rasguido.
Advertencia: un método relativamente reversible
Sin embargo, el doctor también hace un llamado de atención a las personas que se realizan la vasectomía como un método anticonceptivo a corto plazo y no como uno irreversible: “Si bien es un método reversible, no es un método anticonceptivo que uno lo haga para volverse a conectar de nuevo en un par de años. Yo la verdad no lo recomiendo porque si bien la tasa de éxito en la reconexión es un poco alta, hay posibilidades de que no lo sea y en muchos casos tenés que hacer biopsias testiculares para hacer reproducción asistida, fertilización in vitro o cualquier procedimiento de alta complejidad. Entonces creo que este es un método cuando el paciente está decidido a no tener más hijos o no tener hijos. Si es algo temporario yo no lo aconsejo”, afirma.
Desde la aparición de este método anticonceptivo han existido una serie de mitos que detenían a los hombres de acceder a él. La doctora Moltoni comenta que los mayores miedos de los pacientes rondan en torno a que pueda afectar la sensación, la erección, el placer sexual o la eyaculación, pero que esto no sucede en la práctica. Rasguido también desmitifica todos estos temores: “Los espermatozoides solo representan el 5% del semen, por lo tanto la eyaculación es normal. La consistencia cambia un poco pero es completamente normal. No hay problemas con la erección porque nosotros no tocamos absolutamente nada relacionado con la erección. Igual que con la eyaculación, no va a ser ni más rápida ni más lenta”.
Afortunadamente, la información disponible es mucho más variada en la actualidad y los doctores coinciden en que cada vez se nombran menos estos asuntos en los consultorios. “Directamente vienen a preguntarme cosas más específicas de la cirugía como cuánto dura, si los cubre la obra social, el pre y el postoperatorio”, dice Rasguido. Asimismo, la visibilidad creciente de hombres que se realizan la contracepción quirúrgica también ayuda a desterrar todos estos prejuicios. Así lo señala la Moltoni: “Cuando un hombre se hace la vasectomía y le va bien termina habiendo como un efecto sobre su grupo de pares, donde se empieza a contemplar el método como algo posible”.
Anticoncepción hormonal masculina: ¿un método posible?
Las expectativas no son tan altas entre los profesionales en lo respectivo a la anticoncepción hormonal para los hombres. La doctora Moltoni explica que hay grupos de trabajo y de investigación en ese tema pero ninguno está muy cercano a la comercialización, al menos en Argentina: “Alguno tiene que ver con un implante anticonceptivo y otro tiene que ver con un gel de testosterona y sumado a una hormona derivada del progestágeno que eso termina inhibiendo la espermatogénesis”, señala la doctora.
Por su parte, el doctor Rasguido explica que en un principio se estaba investigando usar la testosterona como anticonceptivo pero generaba muchas reacciones adversas en el uso prolongado. A su vez, al combinarla con otras drogas como estrógenos o progesterona, la efectividad no alcanzaba el 80%.
Además de estas trabas en la investigación los andrólogos consideran que es poco probable que una vez creado el método los hombres opten por él. “El tema con los anticonceptivos orales es que el hombre de por sí es reacio a las pastillas. Entonces siento que va a ser un método bien controversial”, explica Rasguido. Cohen también coincide en este punto: “Lo veo poco probable la verdad. No sé si el hombre estaría muy dispuesto a usar hormonas”, señala.
Anticoncepción y sexualidad
Lo cierto es que la cuestión de la anticoncepción y el miedo al embarazo afectan también la vida sexual de las parejas. Así lo explica Viviana Caruso, sexóloga clínica e integrante de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana: “Cualquier interferencia que la persona padezca en su cabeza y que genere una amenaza, una alerta de que algo negativo pueda pasar puede interferir en el desarrollo pleno de esa actividad. O puede llevarse a cabo toda relación sexual pero puede terminar generando angustia, malestar, inquietud, temores a futuro”, expone. Por su parte, la sexóloga Romina Sossa considera que la mejor forma de abordar estos temas en las parejas es establecer espacios de comunicación donde ambas partes de la misma puedan hablar de sus experiencias con diferentes métodos anticonceptivos para así llegar a un consenso acerca de las mejores opciones para ambos. También recomienda buscar espacios de consulta con especialistas, para conseguir un método adecuado según sus hábitos, su cuerpo y proyectos futuros. Caruso coincide con ella en este punto: “Para asegurar el disfrute pleno la clave es la comunicación: qué deseamos, qué queremos, en qué coincidimos y qué es lo que no queremos”, sostiene