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Estudiante de Comunicación Social (UNM)

Porteros no, auxiliares

La realidad acerca de un sector invisibilizado dentro del sistema educativo bonaerense y que suele ser menospreciado socialmente. Historias de auxiliares de la educación de la zona oeste.
Silvia Busto, auxiliar de la Escuela Secundaria N°9 de Merlo, de 66 años de edad y con más de 31 de antigüedad, en pleno trabajo.

Mientras las niñas y niños disfrutan los últimos días de vacaciones en la provincia de Buenos Aires y los docentes preparan las clases, hay quienes trabajaron arduamente en las escuelas durante el verano. Son las y los auxiliares de la educación, cuyos salarios, de acuerdo con los últimos datos de la Asociación de Trabajadores del Estado en provincia de Buenos Aires (ATE), no llegan a los 700 mil pesos mensuales y, además, según la Dirección General de Cultura y Educación (DGCYE) un trabajador con 10 años de antigüedad percibe un salario básico de 157 mil pesos.

Diciembre de 2025 dejó un panorama desalentador, ya que, según ATE, el aumento acumulado interanual fue de un 25,9%, es decir, diez veces menor que el registrado por el INDEC en el sector público provincial de un 36, 2 % y 6 puntos por debajo de la inflación del 31,5%. Mabel Curra, secretaria de Derechos Humanos en ATE Merlo y auxiliar con 21 años de antigüedad, afirma: “Con respecto a paritarias es bajísimo lo que se está dando”, pero a su vez, aclara: “El presidente expresó un gran odio hacia los estatales y, al tener la oposición del gobernador Axel Kiciloff, quitó un montón de fondos a la provincia de Buenos Aires”.

Si bien se tiene en cuenta la crisis causada por el ajuste del gobierno nacional, esta situación se vuelve insostenible para los y las trabajadoras. En este sentido, Yesica Romina Sauer, auxiliar en el distrito de Merlo con 3 años y medio de antigüedad y madre, sentencia: “Una persona con hijos viviendo de esto no llega ni a una semana” y señala: “Si o si debo tener otros trabajos, porque imagínate que gano 650 mil pesos y me vino 200 mil de luz”.

¿De qué se trata este trabajo?

Además de la limpieza institucional, los y las auxiliares de la educación cumplen con otras tareas. Silvia Busto, auxiliar de la Escuela Secundaria N°9 de Merlo, de 66 años de edad y con más de 31 de antigüedad, explica: “No es solamente limpiar un vidrio, un pasillo, un baño, un aula y ya está. Los auxiliares tenemos que saber todo, de donde se prende tal cosa, que llave abre tal otra, estar pendientes de lo que se rompe.”, incluso resalta: “A veces los directivos pasan de largo algunas cosas. Siempre aportamos algo, por ejemplo, pedir que pongan una canilla para que los chicos puedan tomar agua en el patio en días de calor.”

 También se encargan de atender la puerta, aunque ese no es su rol principal y trae ciertas confusiones. Curra expresa: “A mí no me pagan por abrir o cerrar una escuela. ¡No soy portera, soy auxiliar!”, y detalla: “Nuestra ley es la 10.430 de auxiliares de educación” y destaca que “allí están los derechos y obligaciones y en ningún lado figura que el auxiliar tiene que manejar llaves. La apertura y el cierre del edificio es responsabilidad pura y exclusivamente del directivo y cuando no está debe dejar a un docente con mayor puntaje a cargo”, para concluir, sentencia: “El auxiliar nunca está a cargo porque no tenemos responsabilidad civil”

A su vez, Curra administra el grupo de Facebook “Auxiliares Mal Llamados Porteros”, en el que asesora a los miembros como una compañera más y explica que uno de los mayores reclamos se relaciona a abusos en el ámbito laboral: “Los compañeros van al gremio a decir que están sufriendo maltratos.” Y ejemplifica a partir su propia experiencia: “Lo último que me pasó fue que una directora me dijo, tomando su delantal de maestra: ‘¿Ves esto?, esto es los que nos diferencia’”, y reflexiona: “Esto no es solo discriminación, sino también violencia laboral. Hay auxiliares que no cobran y es porque muchos directivos no conocen nuestra ley, estudian solo el estatuto docente”, resaltando el poco valor que se le da a su trabajo.

Incluso, se puede decir que las diferencias con los docentes existen desde las bases, ya que, a pesar de trabajar en el mismo ámbito, tienen otros beneficios. Uno de ellos es la posibilidad de jubilación anticipada con 25 años de aportes y 50 de edad. Al respecto Busto explica: “Nosotros nos jubilamos con 35 años de aportes a los 60. En mi caso a los 65 y con 30 años de aportes, quizás podría esperar a cumplir 70, pero ya mental y físicamente no puedo seguir”. Esto, según Curra se debe a la carga horaria y revela: “Nosotros hemos reclamado por esto y el problema es que para jubilarnos antes deberíamos trabajar 9 horas en lugar de 6.”, además agrega: “Está bien maquinado, no podés hacer doble turno porque te excedes y no podés jubilarte antes porque te faltan horas”.

Demandas estructurales: la deseada estabilidad laboral

Dentro de los reclamos históricos del sector, además de la recomposición salarial, se pide algo fundamental: la incorporación a planta permanente de los trabajadores. “Estoy sin trabajo desde diciembre, esperando ansiosamente a que llegue marzo para poder tomar algún cargo y ahora porque tengo buen puntaje, si no recién podría tomar en abril o mayo”, manifiesta Sauer, que como auxiliar reemplazante cubre aquellos cargos que están en uso de licencia. Diferente es el caso de los llamados “mensualizados” que, si bien poseen cargo fijo, aún son personal temporario por lo que, por ejemplo, no perciben haberes por antigüedad. Busto subraya: “Yo tuve la suerte de entrar en otra época y en 4 años titularicé, pero tengo compañeras que han tardado entre 14 y 15 años en hacerlo y gozar de todos los derechos”.

Cabe destacar que esta situación de precariedad empeora con la falta de insumos para realizar las tareas. Sauer advierte: “Nos dan lo mínimo e indispensable. Muchas veces llevamos de nuestras casas o compramos”, y agrega: “Esto representa un gasto y además una sobrecarga en la tarea porque si no tenemos los artículos específicos, por ejemplo, un limpiavidrios, se esfuerzan más los brazos y eso termina repercutiendo en la salud”. Pero además de lo físico, hay una sobrecarga mental, sobre todo cuando falta personal. Busto señala al respecto: “Me ha tocado estar sola durante 5 años y si faltaba por estar enferma me sentía culpable porque sabía que en el colegio no quedaba nadie. Estaba muy cansada”, destacando su malestar psicológico.

¿Cuáles son las ventajas de ser auxiliar?

Más allá de las problemáticas, uno de los beneficios de este trabajo es la jornada de 30 semanales de lunes a viernes. “Si tenés hijos chiquitos a quienes cuidar o para las abuelas que a veces cuidamos a los nietos está bueno”, destaca Busto. Este no es un dato menor ya que, de acuerdo con el último Análisis de Género de la Provincia de Buenos Aires, entre el personal no docente en el sector de educación, hay un 79,18% de mujeres. Teniendo en cuenta que suelen ser quienes llevan a cabo las tareas de cuidado, esto les permite trabajar mientras sus hijos están en la escuela, pero, además, Curra sostiene: “Las mujeres aprovechamos para estudiar, vas a ver muchas auxiliares que estudiaron para docentes. Yo tengo excompañeras que incluso hoy ya son directoras.” Y diferencia: “Los hombres hacen DiDi o Uber. Si saben de electricidad o mecánica pueden salir y seguir con otro trabajo”

A su vez, ser auxiliar representa quizás la única posibilidad para quienes, a través de los cupos por discapacidad, para veteranos de guerra y personas transgénero, acceden a un puesto laboral estable. Nestor Javier Corvalán, auxiliar de la educación por el cupo de discapacidad en el Jardín de infantes 919 de Merlo, afirma: “Este ingreso no implica una ventaja sin requisitos, ya que tenemos que cumplir las mismas obligaciones y responsabilidades que cualquier otro trabajador, incluyendo la evaluación médica correspondiente.” A su vez, detalla: “Antes realizaba trabajos informales y temporales. Conseguir un trabajo en blanco me resultaba difícil, ya que no siempre hay oportunidades formales para personas con discapacidad. Por eso valoro mucho la posibilidad de tener hoy un empleo registrado, con derechos laborales y mayor seguridad económica.”

A raíz de lo anterior, es importante destacar las posibilidades que conlleva este trabajo de pocas horas y con derechos laborales, algo que según Curra hoy está en peligro. Ella reflexiona: “Muchas veces los compañeros no lo saben, no lo tienen en cuenta, pero las reformas que quieren implementar llevarían este trabajo a más horas y con el mismo sueldo, esas son las peleas actuales”.

En conclusión, el personal auxiliar es poco reconocido, pero en este contexto desalentador del país, es importante valorarlos tanto como a los y las docentes, que en conjunto se esmeran día a día para que las escuelas bonaerenses estén en condiciones. Ellos cocinan con amor, muchas veces, la primera comida del día para algunos estudiantes o prestan su oreja para escuchar a madres y docentes en momentos difíciles. Este es un oficio fundamental en las instituciones, ya que, como destaca Corvalán: “Da la satisfacción de formar parte de la comunidad educativa y colaborar para que los chicos tengan un espacio limpio, ordenado y seguro”.

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