
El término ludopatía nace en 1980 y es reconocido en ese entonces como un trastorno psiquiátrico, pero en 2013, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la integró en la categoría de trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos para poder empezar a tratarla psicológicamente. El libro Ludopatía: una problemática que atraviesa a nuestros alumnos lo señala como “un trastorno del control de impulsos que lleva a una persona a jugar de manera compulsiva, a pesar de las consecuencias negativas”.
Actualmente, no se trata de un problema que afecta solo a los adultos, sino que este tipo de adicción llegó también en niños y adolescentes. En el libro La ludopatía: una dependencia no química de cuidado se argumenta que esta enfermedad “está afectando a todas las clases sociales y a personas de todas las edades, observándose en los últimos años un descenso en la edad de inicio, lo que ha hecho que muchos adolescentes acudan en la actualidad a consulta por problemáticas asociadas al juego patológico”.
Algo en que los profesionales concuerdan es que la adicción al juego es un fenómeno multicausal. “Influyen la facilidad para acceder a las apuestas desde el celular, la curiosidad, la presión del grupo de pares, la necesidad de obtener dinero rápido y situaciones emocionales como la ansiedad, la baja autoestima, intolerancia a la frustración o la falta de espacios de contención”, advierte Lais Adorno, psicóloga Social, operadora en adicciones y jefa de asistencia contención en Casa Pueblo Moreno.
Un estudio de la Cruz Roja, a partir de datos escrutados en colegios secundarios de todo el país en 2025, reveló que seis de cada diez adolescentes están expuestos al juego online, el 16% por participación directa y el 45% por vínculos cercanos que apuestan. Hoy se presume que este número creció exponencialmente. Basta con mirar la cantidad de publicidades de casas de apuestas en televisión abierta.
Muchas de estas publicidades están protagonizadas por ídolos adolescentes, futbolistas estrellas o recreaciones digitalizadas de ellos. “Las publicidades y la promoción constante en redes sociales y medios también tienen un gran impacto, porque presentan las apuestas como algo divertido, fácil y sin riesgos, cuando en realidad pueden generar adicciones y esto es una enfermedad crónica”, agrega Adorno.
Sumado a esto, el auge de las billeteras virtuales produce que el alcance del ejercicio de la apuesta presencial se multiplique exponencialmente al pasar a la virtualidad. Vanina Teti, psicóloga especializada en terapias cognitivo-conductuales y contextuales (ACT, DBT, FAP) y directora de Grupo Etapas explicó para este medio que “la facilidad de las billeteras virtuales eliminó la barrera que antes existía, como tener que acercarse físicamente a un lugar donde la edad se verificaba de forma más efectiva. Hoy un menor puede acceder usando los datos de un adulto o plataformas con controles laxos, y eso bajó notablemente la edad de inicio en los últimos años”.
Un tema de salud pública
La psicóloga Teti alertó sobre el alza de casos de Ludopatía Infanto-Juvenil: “Es una consulta que viene en aumento, sobre todo en varones de 14 a 17 años. En el consultorio lo abordamos primero haciendo un análisis funcional. Entender qué función cumple la apuesta en la vida del chico/a, evaluar si responde a una conducta de escape de malestar, búsqueda de pertenencia grupal, regulación emocional, necesidad de excitación, antes de trabajar la conducta en sí misma. No alcanza con que el chico “deje de apostar”, hay que ver qué reemplaza esa conducta y qué necesidad está cubriendo”.
Según un informe del UNICEF la edad de inicio está asociada a la apertura de billeteras virtuales, que actualmente ocurre en torno a los 13 años y que funcionan como mecanismo fundamental para apostar. En cuanto a las motivaciones para apostar online, 1 de cada 2 jóvenes afirma hacerlo para ganar plata, y 3 de cada 10 por diversión o entretenimiento. A su vez, desde la coordinación de Juventudes de la Cruz Roja alertan que dentro de un rango de más de 11 mil jóvenes entre 13 a 18 años, sólo el 16% de ellos conversó sobre este tema en su casa y el 21% en las escuelas, resultados que son realmente preocupantes.
Para este tipo de situaciones Lais Adorno recomendó: “La prevención comienza con el diálogo y la educación. Es importante hablar sobre los riesgos del juego online, promover el uso responsable de la tecnología, fomentar actividades deportivas, culturales y recreativas, fortalecer los vínculos familiares y prestar atención a los cambios de conducta. También debemos acompañar a los jóvenes desde la escucha y el ejemplo, para que sepan que siempre pueden pedir ayuda antes de elegir adormecer su dolor emocional con consumos, sea de drogas, internet, juegos, etcétera”.
Para poder identificar si un niño o adolescente está sufriendo de esta adicción basta con observar las distintas conductas que tiene con los demás y los nuevos malos hábitos que le genera. Los síntomas más frecuentes que suelen tener los menores que acuden constantemente a este tipo de sitios son: cambios en el estado de ánimo, insomnio, retraimiento, bajo rendimiento académico, ingresos o egresos de dinero inexplicables en su billetera virtual, irritabilidad, preocupación constante por jugar y obtener dinero, pérdida de la noción del tiempo, cambio en el sueño, problemas posturales, mala alimentación y falta de aseo.
Una víctima concreta y una familia devastada
Muchas veces cuesta darse cuenta si alguien cercano está sufriendo este tipo de adicción, más si se trata de un menor de edad. La psicóloga Vanina Teti, contó para este medio que “las conductas más frecuentes son el secretismo con el celular y las billeteras virtuales, los pedidos de dinero recurrentes con excusas poco claras, cambios bruscos de humor ligados a resultados deportivos, descuido del rendimiento escolar, aislamiento de actividades que antes disfrutaban, y un patrón de “recuperar lo perdido” apostando cada vez más. Familiarmente se detecta tarde, porque a diferencia de otras adicciones no hay un objeto o sustancia visible: todo pasa por una pantalla”. La ludopatía pasa a ser muchas veces un enemigo silencioso que si no se lo frena a tiempo puede causar problemas mayores.
Zoe R, familiar de una joven que adquirió una deuda de un total de 800.000 pesos, relató en una entrevista con ANUNM cómo su sobrina comenzó a apostar en casinos online entre los 16 y 17 años, todavía siendo menor de edad. Sin embargo, las verdaderas señales de alerta se encendieron más tarde. “Comenzaron cuando cumplió sus 18 años y empezó a trabajar. Comentaba que jugaba en los casinos virtuales, que ganaba plata, pero nunca decía cuándo perdía”. Esa selectividad al hablar vino acompañada de sutiles pero determinantes cambios actitudinales, principalmente un distanciamiento y alteración en el trato con su entorno familiar más cercano, señales físicas y de comportamiento que en un primer momento se pasaron por alto.
La adicción al juego digital requiere un flujo constante de dinero. Cuando el salario de la joven dejó de ser suficiente para alimentar las apuestas, los límites morales comenzaron a ser traspasados afectando a todo su entorno. “Como ella trabajaba, su sueldo se lo jugaba en los casinos. Cuando no fue suficiente pidió préstamos”, contó Zoe. La desesperación por conseguir fondos la llevó a cruzar una frontera aún más compleja. Llegó a tramitar créditos a su nombre y, también, utilizando los documentos de su tío sin que éste se enterara. Tal como lo indica el informe de Unicef “la combinación de apuestas en línea con dinero prestado puede tener consecuencias graves para la salud mental, la seguridad y el entorno familiar”.
El quiebre definitivo no llegó por una confesión voluntaria, sino por el reclamo de los prestamistas al no poder saldar la deuda. El primer indicio ocurrió cuando llamaron a una conocida de la madre que había figurado, sin saberlo, como garante de uno de los préstamos y no tuvo más remedio que confesar lo que había hecho. Sin embargo, eso no quedó solo allí, el hábito de ocultar la verdad se mantuvo hasta el último segundo. “Meses antes de que saliera todo, faltaba plata en su casa y en la de sus abuelos. Cuando se la confrontó, negó que haya sido ella. Incluso cuando todos se habían enterado quiso volver a negarlo. Le habían puesto trampas, ella cayó y quiso negarlo”, dice Zoe. Tras una segunda confrontación donde ambas partes de la familia se unieron para intervenir y retirarle sus pertenencias para poder saldar los gastos, la reacción de la joven no fue la esperada. “Ella solamente lloraba y no decía nada. No hubo arrepentimiento por lo que hizo. Jamás pidió una disculpa”.
Para una familia que describe a la joven como alguien “muy querida” y a quien jamás le faltó nada, el impacto fue devastador. La madre y la abuela paterna asumieron la responsabilidad económica y emocional de saldar las deudas, un esfuerzo financiero que describen como “nada fácil”. Incluso, su círculo de amistades quedó completamente al margen de la situación ya que la joven jamás les contó lo que hacía, manteniendo una doble vida. Además, este problema tuvo como consecuencia que fuera despedida de su trabajo, la versión que dio fue que estaban realizando un cambio de personal, pero los indicios apuntaron a que también robaba en el negocio y desde entonces no volvió a conseguir empleo.
El camino hacia la recuperación es complejo y este caso no fue la excepción. Hubo intentos de buscar ayuda profesional en centros especializados e iglesias dedicadas a tratar la ludopatía, pero la joven asistió a pocos encuentros y abandonó el espacio. El tratamiento hoy quedó bajo la supervisión directa de su madre. Actualmente, su rutina cambió radicalmente en un intento por alejarla de los estímulos que la llevaron a la adicción y solo se encuentra enfocada en sus estudios. No tiene un celular propio, debido a que fue vendido para conseguir dinero para la deuda y si utiliza alguno, lo hace bajo la estricta supervisión del dueño del dispositivo. También, tiene prohibido poseer cuentas bancarias o billeteras virtuales con fondos para asegurarse que no utilice el dinero para retomar las apuestas.
Como forma de reflexión Zoe R. deja una advertencia dirigida a otros padres, nacida de la propia experiencia sobre los peligros de subestimar el uso del celular en los menores: “Si son menores de edad, que tengan cuidado. Que los cuiden y sepan dónde se meten los chicos. No es algo sencillo si lo dejan pasar; es mejor solucionarlo cuando todavía se puede”.

El Mundial: cómplice directo
“Acá se juega con pelotas” es la frase que cita una réplica digital de Diego Maradona en una publicidad de Betwarrior, flamante sponsor oficial de la Selección Argentina, animando a los jóvenes a demostrar su valentía a través del juego. En una entrevista para este medio, la ONG Faro Digital afirma que “Ahora con la inteligencia artificial, en las apuestas se lucra hasta con los muertos. Si la pelota no se mancha, las apuestas la embarran. Parece ser un tema sobre el cual no se pueden poner límites”.
Así como ésta, la gran mayoría de publicidades que se reproducen antes de disputarse un partido, durante y al finalizar los encuentros en el mundial de este año, están relacionadas a las casas de apuestas deportivas e incluso los jugadores de fútbol llevan los logotipos de estas empresas en sus camisetas. “Ver los partidos del mundial duele. El cooling break, los cuatro cuartos, publicidad por todos lados y el flagelo de las apuestas. La cantidad de publicidad de apuestas durante los partidos es directamente violenta. Millones de pibes y pibas de todo el mundo están expuestos a la normalización de una práctica que deviene en una adicción”, expresó la organización.
Un informe reciente de la Consultora Novarum reveló que las pausas de hidratación implementadas en el actual mundial de fútbol, funcionan como combustible en el tráfico de búsquedas de sitios de apuestas. Lo que parece ser una movida maestra en marketing, termina alimentando una controversia por su masiva llegada a jóvenes y niños. El Faro argumenta también que “el negocio del juego online mueve millones de millones y ganan todos los que participan en su promoción, desde el Dibu, Zaira Nara o la familia del Diego. Eso sí, siempre diciendo que si tenés menos de 18 años no se juega ¿En serio se piensan que no tienen responsabilidad solo por decir esa frase?”.
Las publicidades constantes de casas de apuestas generan un impacto enorme en los jóvenes. La psicóloga Teti afirma: “la publicidad asocia apostar con pertenencia, masculinidad, éxito rápido y disfrute colectivo del fútbol. En un Mundial, la apuesta se normaliza como parte del ritual de ver el partido, ocupando un lugar que antes tenía la gaseosa o el pochoclo. Para un cerebro adolescente, con un sistema de recompensa todavía en desarrollo, esa exposición constante genera una asociación muy fuerte entre emoción positiva y apuesta”.
Los menores de edad se sienten atraídos por esa necesidad de probar suerte dentro de ese mundo al ver que la mayoría de sus ídolos lo muestran como algo “entretenido” y una “forma fácil de ganar dinero”. Según Laura Lewin, experta en educación: “es importante comprender que, a diferencia de los adultos, los niños están en una etapa de desarrollo en la que aún no han adquirido plenamente la capacidad de autorregulación y toma de decisiones conscientes, lo que los hace más vulnerables a caer en comportamientos adictivos”.
La respuesta desde el Estado
A finales del 2024 logró media sanción en Cámara de Diputados un primer proyecto de Ley de Prevención de la Ludopatía, con estricto control de los usuarios registrados y contra todo tipo de publicidad en televisión y redes sociales, pero pasó un año y medio sin que el proyecto pudiera avanzar. “Quedó en evidencia la fortaleza de los lobbies de las casas de apuestas y del vínculo que tiene una parte importante del Gobierno con esto, en función de las dificultades que nos encontramos para poder avanzar en el debate, un proyecto que llevó muchos meses de discusión en el Congreso Nacional y tuvo reuniones de expertos y voces muy diversas, desde lo político, desde lo disciplinar, etc. quedó totalmente dormido, sustituido, insólitamente”, denunció Esteban Paulón, diputado nacional, en diálogo con el medio.
En mayo de 2026 el Gobierno Nacional presentó el Proyecto de Ley de Prevención de Ludopatía y Regulación de Juegos de Azar en Línea ante el Congreso, cuya medida tiene como finalidad limitar la publicidad de juegos de azar, prohibir los casinos ilegales y reforzar el uso de datos biométricos para frenar el acceso de niños y adolescentes a estas plataformas. El proyecto propone la articulación entre el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la Comisión Nacional de Valores (CNV), el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y la Dirección Nacional del Registro de Dominios de Internet (NIC Argentina) para bloquear el acceso a recursos técnicos y económicos de plataformas ilegales.
En esta línea, establece que las entidades financieras, proveedores de servicios de pago o de activos virtuales (criptomonedas) tienen prohibido ofrecer sus servicios a operadores de juegos de azar no autorizados. Por su parte, el NIC Argentina podrá suspender, inhabilitar o dar de baja dominios denunciados por las autoridades competentes en materia de juego ilegal.
La mayor diferencia entre el proyecto original y el propuesto desde el gobierno nacional este año es el enfoque. El proyecto actual busca la regulación y prohibición de sitios ilegales, pero es permisivo con la publicidad y promoción de sitios registrados por lo que no apunta a mejorar el problema de adicción al juego. “Ojalá logremos tomar conciencia de lo grave que es la situación y que si no regulamos en un término que proteja fundamentalmente a los sectores más vulnerables, vamos a ver consecuencias muy graves durante mucho tiempo. Así que espero que haya una reflexión colectiva que nos permita, efectivamente, que esto sea visto con mayor seriedad y decisión política”, reforzó Paulón.
¿Qué hacer frente a estos casos?
Muchas familias no saben qué hacer frente a este trastorno que está afectando a niños y adolescentes a causa de las nuevas tecnologías y la facilidad de acceder a billeteras virtuales. Lais Adorno, operadora en adicciones, aconseja sobre los pasos a seguir una vez que la adicción ya está instalada en la persona: “El tratamiento debe ser realizado por profesionales especializados en salud mental y adicciones. Generalmente incluye acompañamiento psicológico y grupos de autoayuda ambulatorios. Es importante un abordaje interdisciplinario”.
También recalca la importancia del acompañamiento familiar para reforzar la efectividad del tratamiento individual: “La familia cumple un rol fundamental, escuchar sin juzgar, acompañar el proceso, poner límites saludables, evitar facilitar el acceso al dinero para apostar y sostener el tratamiento con paciencia y compromiso. Es importante que la familia realice también un tratamiento ambulatorio para entender que esta enfermedad (adicciones) también la padece toda la familia y que quien la tiene es solo el chivo emisario de una familia atravesada”.
A su vez, la psicóloga Teti expresó para este medio las formas en la que ella busca trabajar con las familias que atraviesan este tipo de problemáticas: “trabajamos con herramientas de terapias contextuales para identificar los disparadores, como aburrimiento, ansiedad social, presión de pares, desarrollar tolerancia al malestar sin recurrir a la apuesta, y reconstruir un repertorio de actividades reforzantes que compitan con esa conducta. La familia no es un actor secundario: necesita psicoeducación para no reforzar la conducta sin darse cuenta, por ejemplo, pagando deudas de juego o minimizando la situación, y a la vez sostener el vínculo sin caer en el control punitivo, que suele aumentar el secretismo en lugar de reducirlo”.
Lo que se recomienda es estar alerta ahora más que nunca al ser un momento en donde las casas de apuestas están por doquier y hasta que no haya una ley concreta que influya sobre ellas, van a seguir apareciendo en la televisión, en los celulares y hasta en la calle. A modo de reflexión, Vanina esbozó: “me preocupa que estemos tratando esto como un problema individual de fuerza de voluntad, cuando en realidad es un problema de diseño: estas plataformas están armadas con la misma lógica de recompensa variable que los videojuegos, apuntando deliberadamente a un público joven. La prevención no puede depender solo de la familia; necesita regulación real de la publicidad y de los mecanismos de verificación de edad”.
Como bien lo explica el libro Ludopatía: una problemática que atraviesa a nuestros alumnos, “la intervención temprana es crucial para prevenir que la ludopatía infantil se convierta en un problema crónico. Algunos especialistas señalan que la adolescencia es un período crítico, donde los jóvenes buscan pertenencia en grupos y actividades que están de moda, como las apuestas. Sin embargo, estas actividades pueden evolucionar rápidamente hacia una adicción, con consecuencias graves”. Por eso es importante hablar con los niños y adolescentes sobre esta problemática para que no caigan en ella y puedan disfrutar de su juventud y niñez, sin tener que preocuparse por conseguir dinero para apostar, ni estar constantemente frente a un dispositivo para “hacerse millonarios” en cuestión de segundos.


