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Estudiante de Comunicación Social (UNM)

Radios escolares: con una mesa, con el aire y con la palabra

Desde Moreno hasta Salta hay emisoras de radio en escuelas públicas argentinas. Son espacios de encuentro y creatividad para chicas y chicos.
Espacio de producción radial de la Escuela Secundaria 36, del Barrio Bongiovanni, en Moreno.

Las radios en las escuelas tienen un recorrido agitado, pero no muy extenso. Si bien hay registros de las primeras en los años noventa, fue a inicios de esta década que empezaron a consolidar su presencia en las escuelas del país.   Según el último Censo de Radios Escolares en 2020, realizado por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), a lo largo del país existían 300 radios escolares, de las cuales 161 funcionaban activamente pero sólo 99 estaban habilitadas para transmitir. También se identificaron 29 proyectos radiofónicos sin ejecutarse, 11 que eran transmitidos vía web, 7 desde los patios de sus escuelas y 6 difundían sus contenidos en otras radios.

Para el desarrollo de esos medios en las escuelas, fue importante la existencia de políticas socioeducativas y leyes que contemplaron la importancia de fomentar la comunicación en un contexto educativo. Un primer avance tuvo que ver con la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 sancionada en 2006. En su artículo 88, determina el estudio de la comunicación y las tecnologías de la información como parte de los contenidos curriculares.

Otro hito sustancial fue la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en 2009. En la misma se contempla la importancia de la comunicación en los procesos de formación y educación, y también otorgó un marco legal a las radios comunitarias y escolares. Los artículos 149 y 150 del Título VII de la Ley, determinan que la autoridad de aplicación, denominada Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) –disuelta en 2015-, pudiera otorgar autorizaciones de servicio radiofónico a instituciones educativas estatales. Además, exigía que el 60% de los contenidos creados fueran propios.

Bajo la Ley N° 26.522 también se creó el proyecto “Radios Escolares CAJ” (Centro de Actividades Juveniles) en colaboración con el Ministerio de Educación, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC). Trabajaron en la instalación y puesta en funcionamiento de emisoras de baja potencia, con frecuencias legales en escuelas públicas secundarias de todo el país. También se focalizaron en la capacitación del lenguaje radiofónico para estudiantes y docentes.

Cristina Cabral es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) y miembro de la mesa directiva del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO). Ella sostuvo que las dos leyes mencionadas brindaron protagonismo a los medios de comunicación en las escuelas. “Permitieron la participación ciudadana de los niños y adolescentes y la necesidad de ser escuchados. Se entiende a la radio escolar como una herramienta educativa y también de participación”, expresó Cabral. 

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual permitió fortalecer la lucha por la democratización de los medios educativos. Cabral dijo que “se reconocen a las radios escolares como parte de los medios públicos que deben ser atendidos por el Estado. Se lograron autorizaciones, habilitaciones técnicas para el funcionamiento y la mejora con algunos programas”. Y sumó: “Cuando se crea el proyecto de radios CAJ, que eran las radios de los centros de actividades juveniles, hubo un impulso enorme a las radios en 2012 y eso se sintió también en las escuelas”.

Según un relevamiento en 2014, por parte del Programa de Radios Escolares (proyecto que había sido impulsado por la Provincia de Buenos Aires), el 70% de las experiencias de radios, sólo en las escuelas bonaerenses, comenzaron en el período 2009-2014.

Los avances que había hasta ese entonces eran positivos, pero en 2015 la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sufrió fuertes modificaciones, principalmente con la intervención de la autoridad de aplicación AFSCA que fue sustituido por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Una de las consecuencias fue el abandono del programa de Radios CAJ y otros proyectos similares.

Con ese panorama y luego en el contexto post pandemia por COVID-19, la urgencia por enseñar a distancia y mantenerse conectados, puso a las radios escolares en un nuevo escenario y surgieron iniciativas como el Programa Nacional de Medios Escolares (PNME).  Sancionado en 2022, el PNME es un proyecto que piensa a los medios de comunicación en las escuelas como una herramienta pedagógica y de inclusión educativa, un espacio para la promoción de la participación juvenil y un lugar de intercambio con la comunidad.

El Programa cumple una función esencial al restituir y mejorar las ex Radios Escolares CAJ que habían sido desatendidas. Además, contemplan otro tipo de soportes como radios vías streaming, medios audiovisuales y gráficos escolares y otros medios digitales como sitios web, redes sociales y blogs.

María Eugenia López Morillo es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica de Salta (UCASAL) y coordinadora del PNME en esa provincia. Destacó la importancia de los recursos que brinda el Programa a los estudiantes: “Les damos todas las herramientas periodísticas y radiales. Los chicos hacen diferentes roles, desde locución hasta armar un guion radial”. Y agregó: “Nosotros siempre señalamos que la radio no es para el que sabe hablar, la radio es para todos, es una herramienta que empodera a los chicos porque es el lugar donde su voz es importante”.

También tomó como punto esencial la influencia de este Programa en las comunidades lejanas de las grandes ciudades a partir de un ejemplo concreto: “San Antonio de los Cobres es un lugar realmente de muy difícil acceso. Desde Salta tenés que ir hasta Jujuy y es un camino bastante complicado. No hay un colectivo que te lleve y es una zona muy montañosa, no hay ni siquiera buena señal de celulares. Entonces, la radio es el medio a través del cual los chicos le mandan mensajes a sus familias que están en los albergues”.

Estudio de FM 87. 9, la radio de la Escuela Secundaria 5165, de Misión Chaqueña, en Salta.

Otro caso destacado es el que se desarrolla en la escuela secundaria N° 5165, ubicada en la localidad de Misión Chaqueña en Salta. El poblado está a 5 km del Río Bermejo y a 45 km de la ciudad de Embarcación. Allí habitan familias de la comunidad wichí, quienes preservan muchos rasgos de su cultura ancestral, como lo es su lengua. La escuela tiene una radio que inició en el marco del proyecto de las Radios CAJ y continúa sus actividades bajo el Programa Nacional de Medios Escolares.

Alcides Palacios es uno de los maestros de la institución y trabaja junto a otros docentes en el espacio radial. Él sostuvo que la radio permite “hacer como un rescate al patrimonio de la cultura wichí” y a revalorizar su idioma ancestral. Además, dijo que “el alumno puede aprender a expresarse, a practicar lo que es la oralidad ya que a ellos les cuesta bastante hablar en castellano”.  Palacios remarcó que la presencia de ese medio en la comunidad es “algo sorprendente porque de alguna forma se interactúa con más facilidad, empiezan a mandarse saluditos, a participar, de alguna forma se van animando”.

Nuevos soportes

El avance de la digitalización permite pensar las nuevas formas de producir contenido en las radios escolares. En algunos casos de forma tradicional, otras en proceso de adaptación vía streaming, otras fusionando las dinámicas de lo analógico y moderno. Esa situación invita a discutir su lugar en la actualidad y los desafíos que eso implica. 

Diego Bogarín es Licenciado en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), docente en el nivel medio y superior y ha trabajado de cerca con radios escolares en la provincia de Misiones. Para él, la dinámica que brinda la radio “analógica” frente a los formatos de streaming es muy diferente ya que la primera está atravesada por la corporalidad y el trabajo en equipo, mientras que la segunda pareciera ser un proceso maquetado para que “todos sean iguales”.

Además, Bogarín remarcó que la radio en su forma tradicional permite que los chicos y chicas tengan experiencias diferentes: Aun cuando la propuesta sea armar un radioteatro, cuando la propuesta sea armar un informe con datos sobre tal temática, involucrar los cuerpos, que no son iguales -al igual que nuestras diferencias culturales, de aprendizaje, y geográficas-, hace que los productos sean diferentes”.

Por último, afirmó que “el mundo creativo que te habilita la experiencia de cómo se pensaron los formatos de aprendizaje en radios escolares, tiene esa potencia que te va a permitir desarrollar otro tipo de recorridos e involucrarte de otra manera. Si hacemos que el streaming se parezca a eso, perfecto. Ahora, si va a ser solo repetir o emular otros modelos, creo que no va a ser tan enriquecedora”.

Una radio escolar vía streaming en Moreno

La escuela secundaria N°36 “Latinoamérica”, ubicada en el Barrio Bongiovanni de Moreno, fue de las primeras escuelas en tener orientación en Comunicación de la zona. Hasta 2018 funcionaba su radio FM “A Pleno”, que contaba con participación activa de los estudiantes.  Luego de mucho esfuerzo y readaptación, este año comenzaron sus producciones en una radio vía streaming a través de la cuenta de Instagram del colegio.

Lara Gulli, profesora de comunicación y encargada del trabajo en esa área, contó cómo fueron transformando el lugar: “Nos cedieron un pequeño espacio que estamos reacondicionando para convertir nuestro ‘laboratorio de comunicación’. Ahí reutilizamos cosas que habían quedado del viejo estudio de radio, como los paneles aislantes acústicos, los paneles de goma espuma para el sonido y un pie de micrófono”.

Según Gulli, parte de iniciar esa transformación tuvo que ver con cuestiones materiales ya que hacerlo a través de las redes facilitaba reutilizar esos recursos ya disponibles y sólo sumar el uso de los celulares e internet. Además, dijo que “no todos tienen dispositivos para escuchar radio FM de manera más tradicional y sí la gran mayoría podía acceder a escucharla virtualmente a través de un vivo de Instagram”.

Las producciones realizadas junto a los estudiantes de quinto y sexto año incluyen un programa tipo magazine llamado “Las horas de los locos”, que fue proyectado de forma semanal en Instagram. Contenía secciones de noticias sobre actualidad, deporte, literatura y entrevistas. También participaron en la elaboración y edición de micro radiales con tips de comunicación y en un taller de radioteatro.

Irina es estudiante de quinto año y participó en la sección de literatura. Para ella, la radio “era un lugar donde podíamos comunicar lo que nosotros aprendimos en la escuela”. La experiencia le dejó ganas de seguir realizando producciones como entrevistas o ser conductora de un programa. “Me gustaría participar en una radio, pero en forma de un podcast”, expresó la estudiante.

Para Gulli, lo más importante de este proyecto es que cada estudiante pueda construir un mensaje propio y que “todas las herramientas que ellos vayan aprendiendo, relacionadas con el uso del lenguaje audiovisual o el uso del lenguaje sonoro, le sirvan siempre en pos de su propia expresión, a favor de que aparezca su mirada. Nosotros queremos escuchar su propia voz”.

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