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Graduada de Comunicación Social (UNM)

Bomberos voluntarios: ¿qué pasa con su salud?

Cada 2 de junio se celebra el Día Nacional del Bombero Voluntario. ¿Cómo se preparan para esa actividad? ¿Cuáles son las principales enfermedades que los afectan? Testimonios de dos protagonistas.
Bomberos y bomberas de Marcos Paz. Realizan un entrenamiento constante y están expuestos, además de a las llamas cuando combaten incendios, a dos peligros invisibles: cáncer de pulmón y estrés post traumático.

Los bomberos voluntarios cumplen un importante rol social en el cuidado y prevención de riesgos. Se entiende que salvar vidas no es una tarea fácil y , por lo tanto,  deben estar preparados físicamente para soportar las horas de servicio. “Hay algunos que requieren muchas horas de trabajo y según el incidente, también fuerza de brazos y piernas, por eso necesitamos entrenamiento constante”, comenta Regina Ferrari, bombera voluntaria de Ituzaingó, una de las 43 mil que hay en todo el país, entre mujeres y varones.

Asimismo, realizan capacitaciones constantes para poder estar preparados a los diversos siniestros a los que se pueden enfrentar. Tomás Gazzaniga, estudiante de la carrera de Contador Público en la UNM y bombero voluntario de Marcos Paz, expresa que además de las guardias, deben realizar cuatro prácticas obligatorias al mes. Las mismas consisten en simulaciones de servicios para saber cómo actuar. “Pueden ser de incendios estructurales, de vivienda o accidentes con varias víctimas para poder prepararnos a las distintas situaciones”.

Por otra parte, Mariela Castros, bombera voluntaria de Merlo, explica que para poder ascender deben rendir las capacitaciones.“En los simulacros  tenemos especialidades como el rescate con cuerda, buceo, materiales peligrosos, asistencia prehospitalaria, entre otros para poder ascender de puesto””, dice, y recalca que el trabajo de los bomberos es diario para poder tener las mejores condiciones ante un accidente.

Todas las emergencias son distintas y con ello su vestuario. Para poder resguardarse, utilizan diferentes elementos de protección personal según el incidente. “No es la misma protección de un incendio estructural que el de un incendio forestal. En el estructural se usan guantes de incendio, chaqueta, pantalón y capucha de tela ignífuga, casco y el equipo de respiración autónoma”,  comenta Castros, y agrega: “Cuando es forestal se utiliza ropa y casco liviano con guantes de vaqueta”. Asimismo, los elementos de protección cambian en los accidentes de tránsito o rescate de personas ya que la protección es biológica y se deben utilizar guantes de látex y protección visual.

Frente a los diversos escenarios a los que se exponen los bomberos, también deben mantener una higiene adecuada para su vestimenta ya que puede generar infecciones. “Lo más importante es la limpieza porque todo lo que queda en la ropa contamina y se tiene que mandar a lavar el estructural completo y eso lleva tiempo”, expresa Ferrari.

A pesar de su entrenamiento y cuidados en la vestimenta, se encuentran expuestos permanentemente a peligros invisibles.  Gazzaniga sostiene que hay dos tipos de dolencias principales que se suelen dar entre ellos: el cáncer de pulmón y el estrés post-traumático.  “La más frecuente es el cáncer de pulmón. Esto se da por la gran cantidad de partículas cancerígenas que hay en los incendios. Ya sea en una casa o en un auto, las pinturas y chapas despiden todas esas partículas”. Las sustancias nocivas de un incendio entran en el organismo por vía respiratoria y cutánea.

Respecto al estrés post-traumático, se debe a que los bomberos se encuentran expuestos a muchas emociones. “A veces tenemos la alegría de que podemos hacer bien el trabajo y otras no. Por lo que tratamos de no vincularnos con las víctimas”,  agrega Gazzaniga. En algunos cuarteles hay un profesional de  la salud para que puedan hablar sobre los incidentes y los aconseje. En otros, cuando no se cuenta con esa presencia, se animan y consuelan entre compañeros.

Por otra parte, en esta fecha tan especial, que recuerda la creación del primer cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Boca, en 1884, hay que señalar que importante tener los números de emergencia al alcance. “Se ahorra mucho tiempo sabiendo cómo actuar en caso de urgencias, ya que normalmente se pierden minutos claves en la activación del servicio”, concluye Castros.

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