
En la provincia de Buenos Aires, el Cine Club Adrogué y el Cine Club Turdera representan formas de recuperar el sentido comunitario de la proyección cinematográfica. Ramiro Baca Paunero, uno de los responsables de estas iniciativas, sintetiza parte del espíritu que comparten ambos espacios. Aunque funcionan con identidades distintas, comparten una base que él resume de manera simple cuando habla del corazón de la propuesta: “Buscamos ofrecer películas que queden por fuera de la lógica del mercado: títulos excelentes, de distintas décadas y procedencias, que difícilmente aparecen en el circuito comercial”. Esa idea es la que sostiene a ambos cineclubes, incluso cuando el panorama cultural parece cada vez más reducido.
El Cine Club Turdera, dirigido por Baca Paunero, funciona los viernes por la noche en el Rotary Club de la localidad y se especializa en terror, policial, suspenso y comedia negra. Estos géneros, que ya casi no tienen presencia sostenida en salas comerciales, encontraron en el cineclub un público fiel, atraído por la posibilidad de compartir ese tipo de cine en un entorno grupal.
En el Cine Club Adrogué, dirigido por Gustavo Viau y Paunero en el Centro Cultural Bijou, propone una programación más amplia: comedias, dramas y cine internacional para las tardes de domingo. La dinámica de “café previo” funciona como un encuentro social para quienes llegan temprano, reforzando la idea de que el cine también es un espacio de reunión.
Ambos cineclubes priorizan películas de distintas décadas, procedencias y ofrecen una experiencia técnica cuidada en un contexto donde el consumo se volvió más individual. Para muchos vecinos es una forma cercana y económica de volver al ritual colectivo del cine.
La Plata: salas públicas que sostienen el cine nacional
En La Plata, el Cine Select y el EcoSelect integran la red de espacios INCAA bajo la coordinación de Lucrecia Bonetto, responsable de los cines municipales y con dos décadas de experiencia en el área. Desde su rol articula la programación junto al Instituto, combinando estrenos argentinos, cine independiente y producciones platenses que suelen quedar fuera del circuito comercial.
Las salas desarrollan programas orientados a ampliar el acceso cultural. Entre ellos se destacan “La escuela va al cine” y el cine móvil, que acercan funciones gratuitas a instituciones educativas, comedores y espacios comunitarios. Estas iniciativas permiten que estudiantes y niños tengan su primera experiencia cinematográfica en un ámbito accesible y acompañado.
También impulsan ciclos consensuados por programadores externos, lo que diversifica la propuesta y permite incorporar miradas vinculadas a la actividad audiovisual local. Las entradas siguen la tarifa base del INCAA para sostener valores accesibles, en un contexto de altos costos de mantenimiento y menor producción argentina.
Bonetto señala que “no se están produciendo películas argentinas y eso nos preocupa porque limita mucho la programación”. Aun así, aclara que el objetivo se mantiene intacto: “Seguir siendo un cine con propuestas alternativas y apoyar el cine nacional y platense”. Esa escasez de estrenos repercute directamente en la cartelera, pero las salas continúan proyectando películas que no llegan a los complejos comerciales y se organizan funciones con directores y equipos técnicos para acercar al público a las producciones locales.
Tucumán: dos espacios INCAA para formar nuevos públicos
En aquella provincia norteña, dos salas INCAA funcionan bajo la coordinación de Martín Santillán, jefe de la División de Investigación, Capacitación y Extensión del Ente Cultural. Allí él supervisa la programación y el funcionamiento de las salas, además del cine móvil, un programa que acerca películas a escuelas, fundaciones y localidades sin acceso a una sala tradicional.
La Sala Orestes Caviglia, inaugurada como espacio INCAA en 2014, cuenta con 190 butacas de un formato teatral adaptado. En 2017 se sumó la Sala Hynes O’Connor con 80 butacas, esto amplió la oferta horaria y les permitió desarrollar otras propuestas y ciclos de cine en paralelo. Estas dos salas ofrecen funciones casi todos los días, con tarifas populares y actividades gratuitas orientadas a diferentes públicos.
La programación de estos espacios se articula con el INCAA según los estrenos recientes y los requisitos de cuota de pantalla. Además del cine nacional, las salas ofrecen ciclos de cine europeo, francés, japonés, cómo también sobre temáticas sociales, muestras de escuelas de cine y del festival Tucumán Cine, que este año celebró su vigésima edición.
Para Santillán, el objetivo principal es formar espectadores que incorporen el cine argentino como parte de sus consumos culturales e insiste en que la política pública fue clave para que la sala exista: “El programa de espacio INCAA nos permitió llegar a lugares donde el cine no llegaba”. Y sostiene que esa es la base que sostiene la actividad incluso en los tiempos más difíciles.

Oberá: una sala histórica que sostiene la circulación del cine nacional
En Misiones, en la localidad de Oberá funciona otro espacio INCAA. El Cine Teatro Oberá, la cual es una de las pantallas más activas del interior provincial. La gestión está a cargo de la Lic. Selene Valiente, responsable de la coordinación desde 2015 y de la administración desde 2022. Bajo su conducción, la sala combina funciones con una fuerte presencia de cine nacional y regional.
El edificio que fue inaugurado como Sala Rex en los años cuarenta, fue reconvertido en sala INCAA en 2009 gracias a un acuerdo entre el Instituto, la municipalidad y el gobierno provincial. La digitalización, el sonido 5.1 y la incorporación de proyección en 2D y 3D permitieron actualizar el espacio y consolidarlo como un centro audiovisual de referencia para una región con oferta comercial limitada.
La sala es sede de Oberá en Cortos, uno de los festivales más importantes del Nordeste Argentino y de Oberá Nocturna, dedicado al cine de terror. También desarrolla cineclubes para distintas edades, funciones escolares y ciclos temáticos durante todo el año. Para Valiente, garantizar la exhibición de cine nacional es central para ofrecer acceso a películas que no llegan a los complejos comerciales y fortalecer la presencia de realizadores regionales Ella explica que, “la exhibición de cine nacional es un eje fundamental, muchas películas no llegan a las salas comerciales y acá encuentran su lugar” y también subraya que las actividades comunitarias permiten que el cine “sea un derecho y no un lujo”.
El futuro de las salas
En todo el país conviven diversas formas de sostener la experiencia cinematográfica, entre ellos podemos encontrar los espacios INCAA, respaldados por políticas públicas que garantizan la circulación del cine argentino y también los cineclubes locales, que funcionan como iniciativas culturales independientes. Aunque ellos representan modelos distintos, se enfrentan a desafíos comunes: costos crecientes, caída en la producción nacional y un público cada vez más habituado al consumo individual.
Estos lugares continúan ocupando un rol relevante dentro del mapa cultural del país. Los espacios INCAA aseguran la presencia del cine nacional en territorios donde las opciones comerciales son limitadas y sin el respaldo de una política pública, muchas producciones no tendrían circulación. Los cineclubes por su parte, sostienen otra dimensión igual de necesaria: recuperar la práctica comunitaria de ver una película acompañados, habilitar el debate posterior y acercar programaciones que el mercado no contempla. En ambos casos, permiten que más personas accedan a propuestas diversas, desde ciclos temáticos hasta funciones escolares, festivales regionales y actividades gratuitas o de bajo costo.
Incluso en un escenario de desfinanciamiento, que reduce la producción nacional y deja a estos espacios sin el acompañamiento necesario para sostener hasta su propia programación, una cosa sigue siendo segura: estos espacios son claves para defender el principio irrenunciable de la experiencia cinematográfica como hecho cultural y no solo como un servicio comercial.

