
El Eternauta es un relato de ciencia ficción publicado en 1957 como fascículo de historieta ilustrada. Su autor Héctor Germán Oesterheld (HGO), secuestrado en La Plata el 27 de abril de 1977, continúa desaparecido junto a otros integrantes de su familia, como sus cuatro hijas, víctimas del terrorismo de Estado de la última dictadura militar. La adaptación de la historieta fue dirigida por Bruno Stagnaro, director reconocido por obras como Pizza, birra, faso, en cine, y Okupas, en televisión. Aquel trabajo, estrenado el 10 de abril de este año, marcó un nuevo hito en su carrera. En una conversación con este medio, el director se refirió al cómic y sostuvo que “es una de las primeras lecturas que tuve en mi vida y siento que me influyó mucho”. Y agregó: “Fue importante antes de que yo decidiera hacer cine o televisión”.
Con respecto a la reciente serie y los distintos significados que giran en torno a ella, expresó: “Una idea con la que trabajamos es que haya multiplicidad de sentidos y que el mensaje se vaya construyendo en la cabeza del espectador”. Sobre la continuación de la exitosa serie y las crecientes expectativas, el director dijo: “Mi expectativa es lograrlo. Tengo fe, como todo proceso. Lo que más me cuesta es la escritura, que es lo más trabajoso y en algún sentido lo más solitario, así que estamos en eso”.
El conversatorio “El Eternauta” estuvo moderado por Armando Minguzzi y Carolina Fernández, docentes de la Universidad Nacional de Moreno. La charla abierta inició con una pregunta realizada por Fernández en torno a las representaciones de Buenos Aires a lo largo de la serie. En el desarrollo de su respuesta, Stagnaro contó el impacto que generó la lectura de la obra de Oesterheld en su infancia y su particular interés por las formas de transitar y describir los espacios: “Me pareció increíble esa especie de convivencia del relato claramente ficcional con espacios que yo transitaba siendo incluso así de chico”.
Las formas de anclar el relato ficcional a los espacios concretos y reales fueron un interés que lo acompañaron siempre y también le permitió dar cuenta que no es un recurso muy utilizado en las producciones audiovisuales del país. Ese factor fue trabajado minuciosamente en la serie; al respecto Stagnaro expresó: “A mí me gusta soñar en Buenos Aires, entonces me importaba generar, en alguien que está viendo lo que yo hago, la misma sensación que yo tuve cuando leí El Eternauta”. Otro tema fundamental que surgió en la charla abierta, estuvo asociado a las dificultades y los desafíos en el proceso de adaptación de la emblemática obra publicada en 1957.
Unas de las primeras decisiones que llevó a cabo con su equipo, fue traer la historia al tiempo presente y que no se desarrolle en los años cincuenta: “Nos parecía que la intención del autor cuando escribió eso es que sea contemporánea la lectura, o sea, que transcurra en el mismo tiempo presente del lector”, comentó Stagnaro.
Aunque reconoció que, en el proceso de esa decisión, comenzó a extrañar elementos que sucedían en el cómic en la década de los cincuenta. “La manera de resolverlo fue que el tiempo pasado regrese a través de los objetos por impulso electromagnético y que solamente funcionara lo viejo”, comentó Stagnaro, explicando de esa forma una de las frases más populares de la serie, “Lo viejo funciona, Juan”.
Lo más difícil, según el director, estuvo asociado a dos aspectos, por un lado, la cuestión narrativa, y por otro, los efectos especiales que exigían la historia. Respecto a la primera, Stagnaro sostuvo que “lo más difícil fue a nivel guion y por eso nos llevó como cinco años hacer la adaptación e ir encontrando las piezas necesarias para poder construir el relato”. Además, se sumó el desafío de crear una narración más actual y que pueda despertar interés en un público de alcance nacional e internacional.
Sobre los efectos especiales, la obra original El Eternauta, cuenta con dificultades en su estructura: “Cuando uno lo quiere trasladar a una narrativa audiovisual, encuentra muchas cosas que ya no funcionan tan bien y te plantea una dificultad enorme encontrar soluciones”, expresó Stagnaro.
Otro tema destacado entre las preguntas del público fue la inclusión de la Guerra de las Malvinas en la serie. La obra original tiene varias capas de historias que suceden al mismo tiempo y en el proceso de ordenar y entender cada una, el director tuvo la idea de que Juan Salvo (protagonista) cuente con experiencia en una guerra: “Y que eso permitiera, por un lado, que cuando empezara la nevada, y a las pocas horas ya hubiera que enfrentar a los cascarudos, el personaje ya tuviera un antecedente de saber disparar”, dijo Stagnaro.
Pero ese no fue el único factor involucrado en la decisión, para el director era interesante poder darle un sentido a una tragedia como lo fue la Guerra de las Malvinas para la sociedad argentina: “Es algo bastante difícil de hacer, encontrarle un sentido a eso que pasó. Entonces, me parecía que ahí había una llaga que tenemos como sociedad, que de algún modo hay una intención de que sane desde un punto de vista ficcional”, agregó.

Hacia el final del conversatorio, el director remarcó la importancia de hacer producciones audiovisuales en el país y que eso, en parte, fue algo que querían transmitir con su equipo más allá de la serie: “Empezar a entender que nosotros produciendo desde acá, con nuestro lenguaje, con nuestros técnicos, con nuestra formación, podemos hacer algo que se consuma a nivel global”, expresó.
En ese sentido, cuestionó la idea de que el éxito a escala internacional solamente pueda ser foráneo. En palabras del director: “Creo que tenemos que empezar a confiar y creer, y que nosotros también podemos hacerlo”. Con respecto a la formación audiovisual en el país, para Stagnaro hay una estructura sólida y que debe ser cuidada. Al margen de eso, trajo un ejemplo que generó aplausos en todo el lugar: “Creo que el 95% de la gente que trabajó en El Eternauta, es parte de las universidades públicas, y la verdad que es muy valioso y creo que hay que sostenerlo porque vale la pena


