Nuestro derecho, nuestro lugar, nuestro futuro…

Texto:

Estudiante de Comunicación Social (UNM)

“Escribir sobre el pasado ayuda a ordenarlo y a entenderlo”

Rodrigo Manigot es el cantante de Ella es Tan Cargosa y también es escritor. Con ANUNM habló de su nueva obra de relatos y de literatura, rock, libros y la transformación de recuerdos familiares en historias.
Manigot lleva publicados dos libros: El aire del mundo y Donde no van las melodías. Foto: gentileza Sabrina Moyano

El líder de la banda surgida en Castelar hace más de veinte años presentó su segundo libro: El aire del mundo, publicado por La Crujía. La obra, de corte autobiográfico, narra momentos que van desde la adolescencia del músico hasta el fallecimiento de su padre. En esta entrevista, Manigot cuenta cómo fue su acercamiento hacia la literatura y repasa la actualidad de su carrera musical.

¿Cómo surge el proyecto de El aire del mundo? Y ¿Qué repercusiones te han llegado?

Es un viejo anhelo mío de escribir mi propia literatura y es una bisagra en mi vida. Arranca en el 2013, en plena crisis de la mediana edad y atravesando una depresión bastante grande. Me recomendaron que asista a un taller literario y después de quince años de escribir toneladas de ficción y no encontrar mi espacio en la literatura, entré en un taller de no-ficción. Ahí, básicamente, me enteré que se podía escribir sobre la propia vida. Hice como una erupción, donde en un principio era como una cuestión catártica sobre los años más turbulentos de mi vida, comienzos del año ’88 hasta el ’89, después de la muerte de mi viejo.

Empecé a escribir El aire del mundo ypor momentos no sabía si estaba en taller literario o en terapia. Después, fueron tres o cuatro años de reescribirlo todo el tiempo, en el medio pasar por un montón de cuestiones, intuir que no tenía ningún sentido escribir sobre la propia vida, que no le iba a interesar a nadie, sumado al terror a la exposición mía, la exposición de mi familia y el choque con los familiares sabiendo que estaba escribiendo sobre ellos. Mientras escribía sobre mi padre, fui padre. A la edad en la que mi padre murió yo, por primera vez, fui padre y el mismo día en que mi padre murió. Es decir, mi hija nació en la misma fecha en que mi papá murió. Eso fue un justificativo para publicar este libro.

En 2017 – 2018, Flor Monfort, a quien estoy eternamente agradecido porque fue quien me sostuvo emocional y literariamente, me ayudó a editarlo, pero lo dejé archivado porque no me animaba a sacarlo. En 2020 saqué Donde no van las melodías sabiendo que lo sacaba para tomar aire para animarme a sacar El aire del mundo. Respeto a las repercusiones, en general, todo belleza, hermosura y conmoción.

¿Cuándo empieza tu relación con la literatura y qué lugar ocupa hoy en tu día a día?

Mis relaciones con las cosas que amo, en general, empezaron tarde en todos lo ordenes de la vida, incluida la música. Yo empecé a tocar ya de grande. A los dieciocho años empecé a tocar la guitarra, profesionalmente empecé a cantar a los veintiuno y empecé a vivir de la música casi a los cuarenta. Con la literatura me pasa parecido. Empecé a escribir cerca de los treinta, empecé a leer vorazmente a los veinticinco. Era un lector voraz de periodismo, porque estudiaba Comunicación en la UBA, pero no me arrimé a la literatura hasta los veinticinco años. Hoy ocupa una porción importantísima de mi vida al punto tal que me levanto y leo, tengo un programa de radio sobre música y literatura e intento leer unas tres o cuatro horas por día, si es que la vida me lo permite, además de escribir, por supuesto.

Cuando empecé a escribir letras de canciones alrededor de los veinticinco años, un amigo me dijo: “Che, tus letras están buenas, pero le falta literatura”, y fue el mejor consejo que me pudo dar. A partir de ahí, hice un curso acelerado de lectura y escritura que mantengo con la misma avidez y con la misma fiebre loca de aquellos días. Una cuestión que me parece que es de las pocas cosas buenas que tiene seguir siendo inmaduro es que leo, como una vez un amigo dijo, de un modo medio naif. Leo, releo, escribo, investigo y libro nuevo que sale trato de leerlo.

¿Qué implicó escribir abiertamente sobre tu pasado y, sobre todo, acerca de algo tan delicado como el fallecimiento de tu padre?

Una cosa era animarse a escribir sobre “El padre” en un contexto literario como podía ser a comienzos del siglo o en los ’90 y otra cosa muy distinta es hacerlo en este contexto. Henry Miller, Marcel Proust y James Joyce son autores bastante autobiográficos y los leí con devoción. Lo mismo Juan José Saer y todos los autores que a mí me gustaron, como Cesare Pavese, que están atravesados por la autobiografía. En este contexto de libros tan conmocionantes me parece que uno se siente más contenido. Después de leer muchos cuentos autobiográficos de Alice Munro o de entender que muchos de los mejores cuentos de Raymond Carver son absolutamente autobiográficos y de leer tanta literatura autobiográfica hermosa que hay acá, es más simple animarse.

Por supuesto que hacerlo genera un nivel de exposición y por momentos te da un poco de escozor, sobre todo cuando cruzás por la calle a la gente que nombrás. De igual manera, tengo amigos que rechazan la escritura autobiográfica y han escrito libros de ficción y te puedo asegurar que igualmente reciben mails intimidatorios de gente que se siente mencionada y, por ahí, ni estaba mencionada en el libro. Con lo cual, me parece que el hecho de escribir implica siempre trabajar con los materiales y con la gente conocida y con las historias que te rodearon. Entonces, el riesgo de que la gente se sienta aludida, con o sin nombre propio, siempre está.

¿Tenés planes de publicar un tercer libro?

Por supuesto que sí, pero sí lo que hice fue frenar, por varias cuestiones. Una de las cuestiones es que quería estar abocado a este trabajo de contestar entrevistas y presentar el libro. Me parecía que este libro iba a exigir mucho de mí a la hora de contestar reportajes y de poner el pecho y la cara a la hora de la presentación y a la hora de estar al pie del cañón.  Es un nivel de exposición incluso mayor que con el anterior, aunque el anterior tambien tenga su nivel de exposición. Sí, por supuesto, que tengo un par de proyectos en camino y también tengo la tranquilidad de haber publicado recién y eso me da la calma para pensar en el próximo paso, tomarme mi tiempo y ver para dónde voy a seguir. Por supuesto, con la cuestión autobiográfica tengo pensado cerrar una trilogía. Pienso, también, en tomarme un tiempo y por ahí salir para otros lugares. Por ahora, estoy disfrutando mucho de todas las repercusiones muy hermosas que tiene El aire del mundo.

Manigot mantiene tanto su presencia en Ella es Tan Cargosa como su proyecto solista.

Este año, Con Ella es tan Cargosa lanzaron Bellos Años, un álbum con muchos invitados que homenajea sus veinte años como banda ¿Cómo fue la experiencia de armar este nuevo trabajo? Y ¿Qué sensaciones te produce su lanzamiento?

Es un lanzamiento desfasado del momento de su grabación que fue en 2020. El disco ya estaba en diciembre de 2020 y recién lo pudimos sacar ahora. Con lo cual, hay una cosa de desfasaje que, por un lado, me parece hermoso por lo que está pasando con el disco, porque las canciones siguen estando re vigentes o vuelven a dar una vueltita de tuerca. Por el otro lado, estamos en otra frecuencia con lo que ya se grabó en 2020. Estamos tratando de ver cómo vamos a seguir, pensando en la composición de un nuevo material y ya empezando a discutir el próximo disco. Mientras tanto, lo estamos tocando por donde se pueda. La pandemia fue durísima y la post-pandemia para nosotros no está siendo simple. Es un momento muy ambiguo para una banda como nosotros.

Las bandas medianas, como Ella es tan cargosa, somos como naves medianas en el temporal, pasamos de momentos de mucha tranquilidad y de ver el horizonte muy limpio a de golpe atravesar grandes nubarrones. Estamos capeando la post-pandemia, por momentos, con situaciones extraordinarias como shows para cuarenta mil personas en Villa Mercedes, San Luis o el momento precioso que pasamos en Monte Hermoso. Atravesás esos momentos fantásticos y de golpe tenés algunos parates. Estamos tratando de hacer que la banda funcione de manera más estable, pero está siendo complicado, porque el momento postpandémico es complicado, la Argentina está complicada y sostener un proyecto durante veintidós años con la misma gente y con la misma fe también es complicado.

¿Sentís que tu carrera está pasando por un momento de retrospección y de reflexividad? 

Cuando cruzás los cincuenta, empezás a envejecer groso y a mirar todo en retrospectiva, por supuesto, pero también tiene que ver con darle un sentido a la experiencia y ordenar. En el caso de la literatura, escribir sobre el pasado ayuda a ordenarlo y a entenderlo. Aun así, me gustaría escribir un tercer volumen que sea más actual y que tenga más que ver no tanto con esa cuestión tan nostálgica del pasado, sino con una cosa mucho más del aquí y ahora.

En el caso de la música, la retrospectiva fue una idea más de la compañía que nuestra. Nosotros siempre estamos mirando para adelante. De hecho, va a ser uno de los discos al que con más canciones nuevas vamos a llegar. Nosotros siempre estamos componiendo y mirando para adelante. Obviamente, cumplíamos veinte años, número redondo y era un lindo desafío hacer el disco en retrospectiva por un montón de cuestiones, pero nosotros a nivel artístico siempre estamos mirando para adelante. De hecho, creo que una de las cosas que en los momentos de tirantez o complicaciones nos permite ver el horizonte es aferrarnos a las canciones nuevas. Tenemos lindos proyectos y hermosas canciones que están también dando cuenta de lo que nos está pasando ahora.

Llevás dos libros publicados, en 2019 lanzaste un álbum solista y seguís al frente de Ella es tan Cargosa ¿Qué otros proyectos venís llevando a cabo y cuales tenés pensados a futuro?

Las bandas de mi generación tardíamente entendimos que esa cosa endogámica, cerrada, de la banda sola como proyecto es muy asfixiante y que hay que hacer cosas en paralelo para darle aire. Cuando yo pensé el disco Las cosas que inventás, todo el mundo pensó que nos separábamos. Ese disco nos dio mucho más aire para poder seguir tocando hasta hoy. A la vez, el disco me abrió tambien caminos para empezar a hacer los proyectos que estoy haciendo hoy.  Doy talleres literarios y talleres de letras de canciones, que me parece que es un rubro en donde me estoy especializando muy bien, porque hace cinco o seis años que estoy investigando mucho. Estoy enseñando, creo, que con mucha firmeza. Siento que me manejo bien en los dos registros, en el musical y en el literario. Estoy también haciendo un programa de radio justamente sobre libros y música por radio Kamikaze, se llama Librocks. Todas las semanas entrevisto a escritores y músicos de primer nivel y le doy espacio a muchísima gente que está arrancando y que hace cosas muy hermosas.

Así que, estoy contentísimo con todos los espacios. Creo que los pibes y las pibas de ahora nos enseñan muchas cosas en el sentido que hay pibes que tocan en una banda y por ahí tienen otro proyecto y tocan en cuatro o cinco a la vez, me parece que son más piolas que nosotros y que tener la posibilidad de tener muchos espacios creativos es mucho más saludable para cada individualidad y para el grupo.

Comparte esta nota 

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on print

otros artículos
relacionados

Ingresar usuario y contraseña
Logout