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Visita al laboratorio del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), asociado a la CIC y ubicado en la ciudad de La Plata.

Texto:

Estudiante de Comunicación Social (UNM)

“Es central lograr la soberanía en cuestiones de ciencia y tecnología”

Creada en 1956, la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) realiza una amplia gama de actividades. Su titular, Carlos Naón, dialogó con ANUNM.
Visita a una feria de ciencia

Es Doctor en Física y presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), organismo clave en ciencia y tecnología, dependiente del gobierno bonaerense. En diálogo con esta agencia, Carlos Naón contó el presente de aquella institución, el rol de la misma en la pandemia y la importancia para el país del desarrollo de investigaciones y aplicaciones basadas en diversas disciplinas, que van desde la astronomía hasta las humanidades.

¿Cuál es el trabajo que realiza la CIC en el territorio de la provincia de Buenos Aires y cuáles son los objetivos que persigue el organismo?

La Comisión de Investigaciones Científicas es el organismo de promoción de la ciencia y tecnología de la provincia de Buenos Aires. Tiene una larga trayectoria, se creó en el año 1956 unos meses antes que el CONICET, pero con otra mirada y a otra escala. Es una institución pensada desde el comienzo para la provincia, esto es una singularidad, porque en general los organismos de promoción de la ciencia suelen ser nacionales. Está proyectada desde su origen en relación directa con lo socio productivo y con todo lo que tiene que ver con el bienestar de la población en todos los aspectos. En resumen, lo que hacemos es fomentar y sostener, a través de una cantidad de instrumentos y centros de investigación, actividades de investigación en muchas temáticas. Creemos que es central para nuestra provincia y el pueblo argentino la posibilidad de lograr la soberanía en cuestiones de ciencia y tecnología.

¿Cuántos centros de investigación tiene la institución actualmente?

Hay dos tipos de centros: los que llamamos “propios” que dependen de la CIC y los de “múltiple dependencia” que pertenecen además a otros organismos como el CONICET, universidades o en algunos casos a los municipios. Los que tienen una dependencia directa con nosotros son 27 y a estos se le suman los centros de asociados simples, es decir, los que tienen una relación formal pero no son sostenidos económicamente por la comisión. En total son mas de 100 centros distribuidos en la provincia de Buenos Aires. Los temas que se abordan en ellos son muy variados como, por ejemplo: ingeniería, salud, astronomía, etcétera.

Todos los centros se articulan entre sí, o sea, tenemos un centro de astronomía que se dedica al estudio de las estrellas y el cosmos, para estudiar eso necesita el desarrollo de muchos dispositivos que también se pueden usar para estudiar cosas menos aplicadas. En relación a este centro ocurrió algo que lo quiero compartir para demostrar lo que hace a la riqueza de la comunidad científica y como se conecta de manera inesperada haciendo conexiones con lo productivo, a través del conocimiento: hace poco establecimos relación con una cooperativa de La Matanza productora de aceite (con una gran producción) y pudimos generar una articulación porque en la empresa hacían falta sensores para controlar mejor la producción y esos dispositivos fueron proveídos y aplicados por el centro que se dedica a la astronomía.

¿Cómo fue el trabajo de la CIC en el marco de la pandemia? ¿Cuáles fueron las investigaciones más relevantes que se llevaron a cabo en relación al COVID 19?

Así como se destacó durante la pandemia el rol del personal de salud me parece importante resaltar también la gran respuesta de todo el personal de ciencia y técnica que muy rápidamente orientaron de otra manera su trabajo.

Grupos de la CIC han trabajado en el diseño de nuevos respiradores capaces de mejorar los que había anteriormente porque los que se usaban usualmente eran muy invasivos para los pacientes. También se trabajó pensando mucho en la post pandemia, por ejemplo, se desarrolló un camión de ozono que a través de una sustancia,  logra limpiar la presencia del virus y sirve para desinfectar diversos ambientes. Además, hubo otras investigaciones aplicadas al desarrollo de mascarillas de diferentes tipos.

Muchas veces cuando hablamos de nuestras instituciones tenemos que recordar que están incluidas dentro de las actividades científicas y de un modo cada vez mas presentes todas las cuestiones relacionadas a las ciencias sociales y que tienen un rol central. En varios de nuestros centros ha habido una actividad muy importante desde ese enfoque a través de encuestas que han permitido hacer diagnósticos sobre el estado de la población, no solo lo referido a la salud física sino también de otros aspectos con mucho impacto,  como por ejemplo lo psicológico.  

Visita al laboratorio del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), asociado a la CIC y ubicado en la ciudad de La Plata.
Visita al laboratorio del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), asociado a la CIC y ubicado en la ciudad de La Plata.

¿Considera que después de la pandemia la sociedad tomó más conciencia sobre la importancia de la investigación y el beneficio que esta tiene para la comunidad?

Yo creo que estas situaciones tan críticas nos dejan enseñanzas duraderas como pueblo porque son experiencias que nos marcan un antes y un después. En estos meses hemos vivido más de cerca en nuestra vida cotidiana la efectividad de la ciencia y la tecnología.  En relación a esto me parece muy importante el rol de la comunicación pública y la difusión de las actividades de nuestra institución. En el futuro deberíamos lograr que haya algo duradero y para que la relación entre la ciencia y el pueblo perdure en el tiempo nos tenemos que apropiar de esas actividades de investigación que ya son nuestras.

La CIC es pionera en articular los desarrollos científicos con el sector productivo de la provincia y hace poco lanzaron el Programa de Competitividad de Economías Regionales (PROCER). ¿De qué se trata este programa y cuáles serían sus beneficios?

Este programa está muy ligado a las políticas del actual gobierno y busca promover con diferentes herramientas la competitividad de las Pymes y de todos los desarrollos productivos que son centrales para la provincia y para todo el país. Sabemos que son las pequeñas empresas y todas sus variantes las que predominan en un gran porcentaje en el sector productivo y que además tienen capacidad de generar empleo que es una de las grandes prioridades que tenemos en la actualidad.

La primera etapa del PROCER, en la que estuvimos desde la CIC trabajando muy intensamente, apunta a llevar adelante una capacitación de las propias Pymes para poder aprovechar de la mejor manera posible las herramientas que está actualmente ofreciendo el Estado nacional y provincial.  Con herramientas me refiero a subsidios, créditos, etcétera

Todo este trabajo al mismo tiempo nos permite generar un lazo directo entre las Pymes y la CIC. Nosotros necesitamos ser cada vez más conocidos para poder ayudar en las demandas tecnológicas que tienen las empresas. Estamos yendo de manera directa a buscar las necesidades que tienen.

Hace poco la CIC se integró a “Saberes en Territorio”, la primera agencia interuniversitaria de cultura científica Argentina, ¿qué opina sobre la confluencia de las universidades públicas y los organismos de CyT?

Mi opinión sobre esa confluencia es muy buena. Las acciones que realizamos en la CIC responden a la necesidad de vincular el conocimiento desde lo más básico, es decir el estudio de los fenómenos en sí mismos, pero el sentido profundo que tenemos como institución es el de encadenar todo ese conocimiento a lo productivo y a nivel de mejoras para la población.

Para todo esto que te mencioné es fundamental la articulación de la CIC como organismo de ciencia y tecnología con otras instituciones bien fuertes y con presencia territorial. Estos organismos fuertes son principalmente las universidades,  que están a lo largo del territorio y que tienen una vitalidad enorme, afortunadamente.

Cuando recorremos las instituciones yo me quedo maravillado de ver la potencia que tienen las universidades en general, pero especialmente muchas de las que están en la región del Conurbano bonaerense. Para mí son un ejemplo en muchos sentidos y qué mejor que articular con ellas,  que también son centros de desarrollo del conocimiento.

Por otro lado, el rol que les damos a las universidades es central y es por eso que tenemos muchos de nuestros centros en asociación con ellas. Yo creo que se forma una figura con vértices en donde en una esquina está la CIC, en otras las universidades y también están los municipios con sus parques industriales y sus secretarías de Desarrollo y Producción. Todo esto es lo que nosotros buscamos fortalecer y estamos siempre abiertos a generar las colaboraciones más fructíferas.

Visita al laboratorio del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), asociado a la CIC y ubicado en la ciudad de La Plata.
Foto: gentileza CIC

¿Cómo es el programa con el que cuenta la CIC para formar profesionales en ciencia y tecnología?

Nosotros ofrecemos un programa de becas doctorales que tienen una duración de cuatro años para trabajar en diversas áreas y temáticas. También contamos con otro tipo de becas, de la cual estamos muy orgullosos porque solo nosotros la damos, que se llaman becas de entrenamiento porque están orientadas a las y los estudiantes que se encuentran en los últimos años de las carreras universitarias. El programa no está orientado a realizar una tesis sino a iniciar en el final de la carrera, cualquiera sea, una investigación.

Todos los años hacemos convocatorias a becas y una especie de concurso a partir de las postulaciones. Invito a quienes están interesados en los programas a entrar en nuestra página en donde se encuentra toda la información bien detallada.

Pasando a un plano biográfico, ¿qué lo motivó a ingresar al camino de la ciencia?

Desde muy chico me resultó atractiva no necesariamente la física, pero sí la investigación y el conocimiento,  entre otras cosas porque también me gustaba mucho el deporte. Quiero aprovechar esta oportunidad para transmitir una idea que me parece muy importante,  que es que uno se puede acercar a la ciencia dejando de lado el estereotipo de que es para “grandes bochos” o para personas especiales, sino que con la sencillez de cualquier barrio se puede incorporar el conocimiento. En mi caso, por cómo era mi casa y por las actividades de mis viejos se me dio la posibilidad de verlo como algo más cotidiano porque además se respetaba mucho el conocimiento y creo que eso influyó también en mi decisión.

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